La inteligencia emocional en Odontología
Aunque los odontólogos trabajan diariamente con personas, no todos poseen habilidades como la inteligencia emocional. Foto: Matheus Ferrero, Unsplash.

La inteligencia emocional (IE) se refiere a la forma en que un individuo puede entender y gestionar sus propias necesidades, así como reconocer y tratar las necesidades de los demás y las habilidades para hacerlo.

Como profesional de la Odontología, es importante tener estas habilidades porque los tratamientos requieren conectar emocionalmente con los pacientes. Y aquellos que puedan poner en práctica su inteligencia emocional de forma efectiva tendrán más éxito a largo plazo. Y es que, a pesar de que los profesionales de la Odontología trabajan diariamente con personas, a menudo carecen de inteligencia emocional.

La inteligencia emocional y el cociente intelectual

Por ejemplo, un estudio titulado “Emotional intelligence among dental undergraduate students: An indispensable and ignored aspect in dentistry”, mostraba que solo el 11,55% de los 186 estudiantes de odontología de pregrado a los que se entrevistó tenían una buena inteligencia emocional.

En un artículo sobre el tema, el autor, el Dr. Mohlab Al-Sammarraie, declaró que, como dentista con muchos años de experiencia en el liderazgo, cree “que el progreso sostenible de la profesión depende de la capacidad de todos los dentistas para encontrar un equilibrio entre la satisfacción de las necesidades emocionales de los pacientes y la realización adecuada de las técnicas operativas requeridas”. En resumen, a lo que se refiere Al-Sammarraie es a la combinación de la IE y el cociente intelectual (CI).

Esta relación se ha establecido ampliamente, y diversos estudios han demostrado que el cociente intelectual se correlaciona con las capacidades de control cognitivo. Por ello, la investigación sugiere que la inteligencia emocional es más importante que la competencia técnica cuando se trata de ser un directivo de éxito; que los individuos con mejores habilidades sociales toman mejores decisiones y que el rendimiento de la inversión en trabajar para mejorar la IE es mucho mayor que el de trabajar para aumentar los conocimientos.

Cuatro rasgos de comportamiento en la inteligencia emocional

La IE se describe como la existencia de cuatro rasgos de comportamiento dominantes. Veamos en qué consiste cada uno de ellos:

Conciencia de sí mismo

La conciencia de sí mismo es la base para ser un buen líder, pero requiere autorreflexión. Evaluarse a sí mismo objetivamente a diario puede ser una buena manera de comprender los puntos fuertes y débiles. Pedir a compañeros de trabajo de confianza que se describan a sí mismos también puede ser una buena fuente de conocimiento. Otro consejo es llevar un diario en el que se puedan anotar los objetivos, los planes y las prioridades para futuras consultas.

Conciencia social

Para ser más consciente socialmente es necesario practicar algunas habilidades de observación, que incluyen aprender a entender lo que significa escuchar realmente a los demás. Para ello, es esencial prestar atención al tono de voz de los demás, observar las expresiones faciales y el lenguaje corporal, desarrollar un sentimiento del estado de ánimo general en la oficina y tratar de notar los pequeños detalles que pueden marcar la diferencia.

Autogestión

Planificar cada día de trabajo y acudir a las reuniones preparado puede suponer una gran diferencia y proporcionar una sensación de control. Otra forma de practicar la autogestión es fijar un objetivo, centrar la atención en esta única tarea, reflexionar sobre la misma y, a continuación, seguir adelante de forma consciente.

Capacidad para gestionar las relaciones

Todos estos consejos deberían, en última instancia, ayudar a mejorar las relaciones en el puesto de trabajo, ya que las personas que trabajan en sí mismas desarrollan una mejor comprensión de lo que le ocurre a las personas que las rodean. Para profundizar en las conexiones con los compañeros de trabajo, es importante identificar las necesidades de relación, gestionar los límites, apreciar a los demás y programar tiempo para construir relaciones.

Básicamente, la razón por la que la inteligencia emocional es fundamental para el éxito de una persona es que la mayoría de los problemas del mundo real pueden resolverse con habilidades interpersonales más que con pura inteligencia. Y la vida cotidiana ofrece muchas situaciones en las que se pueden poner en práctica los cuatro rasgos de comportamiento dominantes.

Fuente: Dental Tribune

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