La conga del dentista
El pianista y compositor cubano, Chucho Valdés, en el festival de jazz «Alfa Jazz Fest» en Lviv (Ucrania).

Corría el año 2007 cuando el pianista Chucho Valdés acudió al dentista por un dolor de muelas. Allí se puso en manos del doctor Mario Gallo, odontólogo y compositor de música popular en sus ratos libres, y de Osmani Valdés, técnico de prótesis y apasionado por la conga.

Entre bromas y anécdotas los dentistas le cantan a Chucho una pieza compuesta por ellos, y el pianista decide incluirla en su disco “Juntos para siempre”. Meses después surgió La conga del dentista, la canción que puso el broche final al disco que Chucho compartió junto a su padre, Bebo Valdés. La producción obtuvo tres premios Grammy y seis Grammy Latino.

La anécdota saltó de la clínica dental a las radios, y pronto llegó también a la gran pantalla de manos de Manuel Gutiérrez Aragón y el documental Música para vivir. La primera escena se sitúa en el dentista, y recrea el momento en el que el pianista, bajo los efectos de la anestesia, charla con Gallo sobre los bailadores de Santa Amalia. Arrastrados por la magia de la ficción y por La conga del dentista, Chucho Valdés cierra la escena tocando las palmas en el sillón, animado por Gallo batiendo los instrumentos odontológicos, y por Osmani, que canta el estribillo con una dentadura en la mano.