Radioterapia y problemas orales en niños
Los pacientes de cáncer de cabeza y cuello infantil que se someten a dosis más altas de radioterapia se enfrentan a mayores riesgos de desarrollar complicaciones salivales y dentales en un futuro. Foto: National Cancer Institute. Unsplash.

Según una revisión publicada en la revista International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics, los pacientes de cáncer de cabeza y cuello infantil que se someten a dosis más altas de radioterapia se enfrentan a mayores riesgos de desarrollar problemas orales en un futuro.

Según los autores de la revisión, limitar las dosis de radiación a las glándulas parótidas de los niños, y mantener las dosis lo más bajas posible en sus cavidades orales puede minimizar el riesgo de que desarrollen una disfunción salival y problemas dentales como la caries y el retraso en el crecimiento de las raíces. Estos problemas orales a menudo no se descubren hasta años después de la radioterapia. Por desgracia, son permanentes y pueden requerir cirugía o procedimientos correctivos de ortodoncia.

Los autores, dirigidos por la Dra. Sarah Milgrom, del departamento de radiooncología de la Universidad de Colorado (Aurora), afirman que “la radioterapia en la región de la cabeza y el cuello es fundamental en el tratamiento de varias neoplasias pediátricas. Sin embargo, puede dar lugar a una toxicidad tardía”.

Revisiones de investigaciones previas

Más de 350.000 niños de todo el mundo son diagnosticados de cáncer pediátrico. Aunque la radioterapia ha mejorado significativamente sus resultados, el tratamiento también puede causar complicaciones que pueden afectar a la salud de los niños a largo plazo. Los médicos elaboran los planes de tratamiento con la información más reciente disponible, pero no ha habido una única fuente de orientación que describa las decisiones basadas en la evidencia que se refieren específicamente a los niños que reciben radioterapia.

Para paliar este problema, el grupo de trabajo Pediatric Normal Tissue Effects in the Clinic (PENTEC), formado por unos 150 médicos, físicos médicos, epidemiólogos y otros especialistas, ha llevado a cabo revisiones de investigación para desarrollar directrices con el objetivo de minimizar los efectos secundarios del tratamiento.

Estudio de la radiación administrada

En esta revisión, el grupo examinó 40 estudios para un análisis cualitativo y tres para un análisis cuantitativo con el fin de determinar la disfunción salival y las anomalías dentales en pacientes que recibieron radioterapia en la región de la cabeza y el cuello cuando eran niños.

Examinaron específicamente la dosis de radiación administrada a las glándulas parótidas, expresada en unidades de Gray (Gy). La glándula parótida es la responsable de la producción de saliva, que humedece la boca para ayudar a masticar, tragar, hablar y digerir, y funciona para prevenir la caries dental.

El análisis reveló que una dosis media de 35 Gy en ambas glándulas parótidas está relacionada con un riesgo de xerostomía aguda y tardía moderada (grado 2) en aproximadamente el 13% de los niños. Una dosis media de 40 Gy en ambas glándulas parótidas se asocia con un riesgo de sequedad de boca aguda y tardía moderada en aproximadamente el 32% de los niños. Aunque el riesgo de disfunción salival aumenta con dosis mayores, no hay información relacionada con el riesgo de sequedad bucal con dosis menores. Por lo tanto, el grupo de trabajo recomienda limitar la dosis media a no más de 26 Gy.

Niños con problemas orales debido a la radioterapia

Después de recibir radioterapia en la cavidad oral, es común que los niños experimenten anormalidades en el desarrollo dental. Dado que se desconoce la dosis mínima tóxica para estas afecciones dentales, el grupo de trabajo sugirió que las dosis en la cavidad oral deberían ser lo más bajas posible.

Además, los autores señalan que debe hacerse un esfuerzo especial para mantener las dosis por debajo de 20 Gy en pacientes menores de cuatro años. Esto se debe a que la naturaleza y la gravedad de las anomalías dentales están relacionadas de forma inversa con la edad de la persona y la fase de desarrollo de los dientes en el momento de la radioterapia.

A pesar de ello, los autores reconocen que la revisión tenía limitaciones. Entre ellas que los datos eran limitados en cuanto al posible efecto de la dosis submandibular o salival menor en la aparición de la sequedad bucal.

Según la Dra. Milgrom y su equipo, “cuando se considera aplicar la radioterapia a los niños, hay que sopesar los riesgos frente a los beneficios. Las dosis más altas para las glándulas salivales y la cavidad oral pueden ser aceptables si son necesarias para un resultado oncológico favorable”.

Fuente: DrBicuspid.com