El sentido del gusto mejora a largo plazo con la extracción de las muelas del juicio.
El estudio de Penn Medicine se ha publicado en la revista Chemical Senses. Foto: Unsplash, NeONBRAND.

Según un nuevo estudio de Penn Medicine publicado en la revista Chemical Senses, los pacientes a los que se les practicó la extracción de las muelas del juicio mejoraron su capacidad gustativa décadas después de someterse a la cirugía.

Los hallazgos desafían la creencia de que la extracción de las muelas del juicio solo tiene efectos negativos en el gusto. Además, representan uno de los primeros estudios que analizan los efectos a largo plazo de dicha extracción en el sentido del gusto.

“Estudios anteriores solo han señalado efectos adversos sobre el gusto después de la extracción y, en general, se ha creído que esos efectos se disipan con el tiempo”, dijo el autor principal Richard L. Doty, PhD, director del Centro del Olfato y el Gusto de la Universidad de Pensilvania.

“El estudio muestra que el gusto puede mejorar ligeramente desde que los pacientes se someten a la cirugía y hasta 20 años después. Es un hallazgo sorprendente, pero fascinante y que merece una investigación más profunda para entender mejor por qué mejora y qué puede significar clínicamente”.

Grupo de evaluación

Doty y el coautor Dane Kim, estudiante de tercer año de la Facultad de Odontología de la Universidad de Pensilvania, analizaron los datos de 1.255 pacientes. Estos se habían sometido a una evaluación quimiosensorial en el Centro del Olfato y el Gusto de Pensilvania en el transcurso de 20 años. Entre ese grupo, 891 pacientes habían recibido extracciones de terceros molares y 364 no.

La prueba utilizada incorporaba cinco concentraciones diferentes de sacarosa, cloruro de sodio, ácido cítrico y cafeína. Cada solución se tomaba a sorbos, se pasaba por la boca y después se escupía. Los sujetos indicaban entonces si la solución tenía un sabor dulce, salado, ácido o amargo.

El grupo de extracción superó al grupo de control en cada uno de los cuatro sabores y, en todos los casos, las mujeres superaron a los hombres. El estudio sugiere, por primera vez, que las personas que se han sometido a extracciones en un pasado lejano experimentan, por término medio, una mejora de su capacidad gustativa (normalmente entre un tres y un 10 por ciento).

Conclusiones del estudio

“El estudio sugiere firmemente que la extracción del tercer molar tiene un efecto positivo a largo plazo, aunque sutil, en la función de las vías gustativas linguales de algunas personas”, afirma Dane Kim.

Dos posibilidades, según los autores, podrían explicar esta mejora:
El daño por extracción a los nervios que inervan las papilas gustativas de la parte delantera de la boca. Este puede liberar la inhibición de los nervios que abastecen a las papilas gustativas de la parte trasera, aumentando la sensibilidad de toda la boca.
– La hipersensibilidad después de una lesión del nervio periférico por una cirugía como una extracción ha sido bien documentada en otros contextos.

“Se necesitan más estudios para determinar el mecanismo o los mecanismos que subyacen a la mejora de la función gustativa relacionada con la extracción”, asegura Doty, quien cree que “la mejora a largo plazo de la función neural puede ser el resultado de la alteración del entorno en el que se propagan los nervios.”

Fuente original: Penn Medicine News