González-Moles
Actualmente, el grupo de investigación del Dr. Miguel Ángel González-Moles está centrado en aumentar el conocimiento sobre el potencial de evolución a cáncer del liquen plano oral.

Dr. Miguel Ángel González-Moles
Catedrático de Medicina Bucal del departamento de Estomatología de la Universidad de Granada (UGR).

Su nombre contribuye desde hace años a subrayar la importancia de la excelencia científica española a nivel internacional. Ahora, su presencia entre los investigadores más influyentes del mundo en un ranking de la Universidad de Stanford viene a sumarse a los numerosos premios y reconocimientos obtenidos por su faceta investigadora. Charlamos un rato con el Dr. Miguel Ángel González-Moles.

– Acabamos de conocer el prestigioso Ranking of the World Scientists: World´s Top 2% Scientists de la Universidad de Stanford, en el que usted, junto a otros seis investigadores españoles, ocupa una posición de privilegio en el entorno odontológico mundial, ¿cómo ha sido el camino para situarse aquí?
– El camino que me ha llevado a aparecer en este ranking deriva de las líneas de investigación que he seguido. En mi opinión, la base para el éxito y el rendimiento en la investigación proviene de la perseverancia en el trabajo investigador y de la profundización en una serie de líneas de investigación que, a mi modo de ver, deben ser mantenidas en el tiempo, lo que permitirá obtener resultados.

– ¿De dónde le surgió este interés por investigar y qué le reporta a nivel profesional?
– El interés por la investigación surge como consecuencia de la curiosidad por conocer la respuesta a determinados fenómenos observados por el investigador. En mi caso concreto, como es –o debería ser– el de todos los profesores universitarios, la investigación es una obligación inherente a la actividad y el trabajo en la Universidad. Los profesores universitarios tienen entre sus obligaciones la docencia y la investigación, y ninguna de ellas debería ser descuidada.

Dr. Miguel Ángel González-Moles
El Dr. Miguel Ángel González-Moles forma parte del grupo colaborativo de la OMS para el estudio sobre el cáncer oral y desórdenes orales potencialmente malignos.

– Es usted responsable del grupo «Investigación en biopatología del carcinoma oral de células escamosas» en la comunidad andaluza y, además, es miembro del grupo colaborativo de la OMS para el estudio sobre el cáncer oral y desórdenes orales potencialmente malignos, ¿qué aportaciones ha realizado la investigación a la lucha contra estas enfermedades?
– La investigación en este campo está ayudando a definir mejor estos procesos, a su divulgación entre profesionales generalistas de la Odontología, a la mejor comprensión de los factores de riesgo de transformación maligna de las lesiones precancerosas y, finalmente, a un mejor conocimiento del tratamiento y del seguimiento de estos pacientes para intentar conseguir unas tasas de supervivencia mejores que las actuales.

– ¿En qué líneas de investigación concretas trabajan actualmente y hacia dónde apuntan investigaciones futuras?
– Mi grupo de investigación se está centrando actualmente en aumentar el conocimiento sobre el potencial de evolución a cáncer del liquen plano oral. El liquen plano oral es un desorden oral potencialmente maligno, muy prevalente en la población general, que tiene una capacidad considerable de evolucionar a cáncer. Por ello, nuestro grupo se está centrando en la identificación de los factores de riesgo de esa posible evolución y en el establecimiento de unos criterios de diagnóstico que permitan identificar de forma precisa dicha enfermedad. Además, estamos trabajando también en la identificación de factores de riesgo y pronósticos de otro importante desorden oral potencialmente maligno, la leucoplasia verrugosa proliferativa, que presenta una tasa muy elevada de evolución a cáncer oral.

– ¿Cómo se ha podido y se está pudiendo avanzar en investigación en tiempo de pandemia?
– Como en otros ámbitos de la vida, la pandemia ha tenido un impacto negativo sobre la investigación, aunque en nuestro caso no se ha producido una reducción de la actividad investigadora desarrollada por el grupo, debido a que esencialmente nuestra investigación se basa en trabajo de laboratorio, que no se ha detenido, y en estudios meta-analíticos que tampoco se afectan por las limitaciones impuestas como consecuencia de la pandemia.

– Al margen de este gran problema que nos afecta a todos, ¿a qué retos y frenos se enfrenta la investigación en nuestro país?
– La principal limitación y freno de la investigación en España es la falta de recursos públicos. Es sabido que nuestro país dedica a financiar la investigación un porcentaje del PIB muy inferior al que dedican los países avanzados de nuestro entorno. La dotación de recursos es sin duda una inversión en futuro para un país. No obstante, los grupos de investigación tropiezan sistemáticamente con el rechazo de la financiación solicitada para llevar a cabo sus proyectos de investigación, aun siendo grupos que han demostrado sobradamente su capacidad para desarrollar una investigación de calidad. En muchas ocasiones, además, la justificación para el rechazo de estas solicitudes se basa en razones poco sólidas, lo que resulta aún más descorazonador para los investigadores. Otro problema asociado al desarrollo de la investigación es la injusta remuneración de los investigadores, ya sean profesores universitarios o investigadores puros adscritos a otras instituciones, de tal forma que aquellos investigadores más productivos y relevantes para el país no reciben la recompensa que merecerían si nuestros gobiernos actuaran tal y como ocurre en los países de nuestro entorno.

“Los grupos de investigación tropiezan sistemáticamente con el rechazo de la financiación solicitada para llevar a cabo sus proyectos”

– ¿Qué lectura hace de que siete profesionales españoles aparezcan en esta prestigiosa clasificación?
– La verdad es que me gustaría que más compañeros estuvieran es esta lista, aunque quizá deba considerarse como un signo de que algo está cambiando en la investigación odontológica española.

– Como docente universitario, ¿ve a los futuros dentistas atraídos por la investigación?
– Realmente, cada año acuden a nuestros despachos un número considerable de alumnos  para iniciar una carrera investigadora en el seno de la Universidad, aunque la falta de recursos públicos y la escasa o nula planificación que las universidades han realizado sobre las necesidades futuras de profesorado hace que la desmoralización reduzca considerablemente el número de odontólogos que finalmente se decantan por una carrera docente e investigadora.

– ¿Qué se necesita para destacar en el campo de la investigación odontológica?
– Creo que es importante tener una buena formación investigadora, que se adquiere con más facilidad junto a un maestro, desarrollar un número no excesivo de líneas en profundidad a lo largo de la vida, tener ideas y ser capaz de invertir, en el propósito de la investigación, el trabajo ímprobo que ésta requiere.