Impacto coronavirus
Roberto Rosso durante una jornada formativa celebrada recientemente en Madrid.

El caso de Italia y sus posibles implicaciones en el resto de los países afectados, por Roberto Rosso

Roberto Rosso traza unas previsiones para el sector dental italiano y español tras el “Efecto Coronavirus”.

Escribo este artículo desde Roma, a pesar de que hoy querría haber estado en Madrid en un Expodental que ha debido aplazarse como consecuencia de la expansión de la epidemia de Covid-19, una cita de la que nunca me he ausentado desde un cada vez más lejano 1998.
No obstante, mi profesión es la de indagar comportamientos sociales y delimitar sus posibles implicaciones económicas, especialmente en el sector dental. En este caso, nuestros análisis se refieren a la reacción, actitudes y comportamientos de la ciudadanía italiana en estas jornadas de enorme alarma social.
Escribo, por tanto, las que son mis consideraciones y reflexiones referidas a Italia, pero que, desgraciadamente, podrían ser parcialmente compartidas también en España, pues la impresión es la de afrontar una situación social muy similar a la que fuera la nuestra hace tan sólo dos semanas.
Nuestro Instituto Key-Stone ha explorado en estos días la opinión de los italianos en plena alarma social, reflejando la existencia de una división entre ciudadanos que consideran que existe un alarmismo excesivo y otros mucho más favorables al rigor de las medidas adoptadas en nombre de la seguridad colectiva.

Tres fases
Al margen de los resultados del sondeo, lo más sorprendente es la fuerte transformación en el imaginario colectivo y en el comportamiento social que ha acontecido en poquísimos días. Antes de analizar los datos, querría simplificar estas tres últimas semanas (el primer foco de infección data del 21 de febrero) explicando que hemos tenido al menos tres fases diferenciadas:
1) una en la cual aumentaba el miedo, teníamos menos de 1.000 casos, y el problema parecía localizado en pocas zonas, con procedimientos adoptados aisladamente por las diferentes Regiones (el equivalente a las comunidades autónomas españolas);
2) una segunda fase en la cual el gobierno central aplicaba medidas más severas (el 9 de marzo), aunque únicamente en determinadas zonas;
3) finalmente, el miércoles 11 de marzo, a última hora de la jornada, en la que se emprenden medidas muy severas y a nivel nacional.
Pues bien, la encuesta fue realizada entre el 6 y el 10 de marzo, por lo que una parte de la muestra corresponde a la fase previa a las medidas gubernamentales, mientras que la otra fue entrevistada entre los días 9 y 10 de marzo.
El sondeo ha propuesto a la ciudadanía cuatro afirmaciones diferenciadas planteadas en orden jerárquico para valorar qué parte de la población considera excesivo el alarmismo y el posible daño económico derivado de los procedimientos adoptados, con respecto a quienes se declaran favorables a dichas medidas, al margen de sus posibles inconvenientes y daños económicos.

A continuación, se detalla la pregunta y las posibles respuestas:
Considerando la situación actual creada a partir de la difusión del contagio del Coronavirus COVID-19, ¿con cuál de las siguientes afirmaciones se encuentra más de acuerdo?

  1. Al margen de los posibles impactos económicos, es fundamental adoptar medidas drásticas que limiten lo máximo posible las posibilidades de contagio entre la ciudadanía.
  2. Limitar determinados eventos, cambiar los hábitos de vida y prestar más atención al contacto con otras personas son acciones importantes para limitar la difusión del virus, aunque tengan un impacto negativo sobre la economía.
  3. La alarma y las medidas adoptadas resultan útiles para reducir las posibilidades de contagio, pero están generando una situación de ansiedad generalizada y daños económicos.
  4. La alarma generalizada que se ha credo es quizá más dañina para el sistema social y económico que el riesgo real para la salud que implica la infección.

Aceptación de medidas
El sondeo demuestra una cierta heterogeneidad en el juicio de los entrevistados, aunque es posible percibir cómo más de la mitad de la muestra se declara favorable a las medidas adoptadas, a pesar del inevitable impacto sobre la economía. Una parte, a pesar de considerar útiles las medidas, declara que están generando una ansiedad difusa y un impacto negativo sobre la economía, mientras que son menos quienes consideran que la alarma generalizada es más dañina que el riesgo real para la salud.
Si bien el nivel de escolarización de los entrevistados no parece arrojar diferencias estadísticamente significativas, el factor demográfico es un claro factor discriminante, pues quien tiene más de 60 años se muestra ampliamente más favorable a las medidas más restrictivas.
Sin embargo, es sorprendente el auténtico cambio de opinión acontecido en los últimos días, con la escalada del número de contagios y la adopción de las primeras medidas de carácter nacional el 9 de marzo.

Como es posible observar al comparar los resultados del 6-8 marzo con respecto a los del 9-10, el aumento de sujetos favorables a procedimientos de ley y a comportamientos más rigurosos ha aumentado de manera drástica, lo que indica un cambio actitudinal importante, una más que probable toma de conciencia de la situación de dificultad y riesgo para la salud pública.
El estudio ha querido además explorar las posibles decisiones y cambio de hábitos en el caso de ciudadanos que tuvieran que someterse a consultas médicas especializadas, exámenes diagnósticos o visitas odontológicas en este periodo.
Particularmente, la encuesta ha cuantificado el posible obstáculo representado por el riesgo de contagio en la decisión de someterse a uno de los servicios previamente indicados a través de la siguiente pregunta:

Teniendo en cuenta la alarma generado por el Coronavirus en las últimas semanas, en caso de que en estos últimos días haya necesitado o pudiera necesitar a lo largo del mes de marzo prestaciones médicas como las que le menciono a continuación, ¿cuál ha sido o sería su comportamiento?

También en este caso, las opiniones cambian en función de si han sido o no recogidas en los últimos dos días. Al observar los resultados comparados por periodo, el aumento de la conciencia de la situación que atraviesa el país induce a una parte de la ciudadanía a posponer algunas prestaciones médicas.
Particularmente, son las prestaciones que prevén una relación personal con el médico las que en mayor medida reflejan la alarma generada en los dos últimos días, con un fuerte aumento de visitas especializadas pospuestas y, de manera muy marcada, el acceso a clínicas dentales.
Por tanto, centrándonos en las clínicas dentales, se observa que, durante las dos semanas transcurridas tras el primer foco de contagio, solo una parte limitada de italianos había pospuesto los tratamientos, mientras que, tras las medidas nacionales, dicho porcentaje se eleva.

Parón con rebote positivo
Actualmente la situación en Italia ha vuelto a transformarse, pues con las medidas del 11 de marzo, prácticamente todas las clínicas han cerrado sus puertas y ofrecen únicamente servicios de emergencia, tal y como han solicitado las organizaciones sindicales y el organismo equivalente al “Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos”.
En Italia, por tanto, será normal asistir a una fuerte reducción de las prestaciones odontológicas y a una caída, también importante, del mercado. No obstante, querría recordar que los servicios dentales no son “consumibles”, se trata de servicios que quedarán pospuestos algunos meses, pero que, antes o después, la población volverá a realizar.
Si esta crisis, también de carácter económico, se extendiera durante un largo periodo, podría ocasionar una nueva crisis económica y social como las de “cisne negro” (metáfora teórica acuñada por Nassim Nicholas Talebche para explicar cómo los eventos inesperados, con una gran magnitud e impacto, podrían tener un papel dominante en la historia), que podrían conducir nuevamente al país y también al sector dental hacia una situación recesiva de tipo más estructural.
Sin embargo, esperando que se trate de un ciclo negativo de breve duración (inferior a tres meses), es posible imaginar que pueda darse un rebote muy positivo tras este inevitable frenazo en las prestaciones odontológicas.

“Irá todo bien”
Claramente se hace necesario que las clínicas dentales, los laboratorios y las empresas puedan contar con una cierta solidez financiera que les permita “resistir” por un cierto periodo de tiempo, esperando además que los gobiernos centrales y las autoridades europeas acudan al auxilio de la economía general. Pero, en lo que concierne específicamente al sector dental, estamos convencidos de que la recuperación se producirá en un plazo relativamente breve y con una gran intensidad.
Por ahora utilicemos esta posible disminución en el volumen de trabajo para actualizarnos, estudiar y trazar nuevos planes de futuro. Y por qué no, también para cuidar de nosotros mismos y de nuestros seres queridos.
No solo lo lograremos, sino que, tras esta crisis, seremos mucho más fuertes. Irá todo bien.