Nervios, entre el amor y el odio

El Dr. Francisco Teixeria Barbosa ha encontrado en el deporte la fórmula perfecta para relajarse antes de subir al estrado. «Correr 5, 10 o 20 kms te motiva el día entero. Durante la charla uno estará con energía, pero, al mismo tiempo, relajado y ágil. Y si no funciona, existen algunas recomendaciones de respiración y de meditación que a mí me han servido para terminar hiperventilando y con una hipoxia antes de comenzar a hablar», revela. Al mismo tiempo, apunta hacia los «fármacos que te pueden ayudar a controlar el sudor, relajarte (cuidado porque algunos reducen el rendimiento cerebral), pero como decía al principio la mejor forma para controlar los nervios es hacer deporte, tomar un buen desayuno y no discutir con tu mujer la noche anterior», afirma con su habitual sentido del humor.

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Hacer deporte es una de las recetas que el Dr. Francisco Teixeira, ponente habitual de congresos nacionales e internaciones, emplea para que desaparezcan los nervios.

Como en los exámenes, la correcta preparación de la exposición es clave para controlar la excitación. «Soy una persona bastante nerviosa y si a esto le sumas que soy mujer, pues el cóctel es brutal -ríe la Dra. Julia García-. Para mí, la única manera de controlar mis nervios es haber trabajado bien la ponencia», confiesa.

Si el inicio de la exposición está controlado, la charla está bien encaminada y seguramente será un éxito. «Los tres primeros minutos de la charla son clave. La introducción es la parte que más preparación requiere. Es el momento de conexión con el público y hay que impactar para engancharlos. Para ello hay que trasmitir seguridad y claridad en el mensaje», revela el Dr. Zufía.

Pero, a pesar de lo que pudiera parecer, no todos ven en los nervios un problema a la hora de exponer. «No los quiero controlar. Me gusta pensar que no me pongo nervioso. A pesar de los años que llevo dando charlas y cursos, siempre hay una cierta excitación. De hecho, esas mariposillas en el estómago antes de empezar me estimulan. Y cuando estás frente a una sala llena, ese subidón de adrenalina antes de empezar, para mí no es en absoluto negativo», nos revela el Dr. Autrán. De la misma opinión es Isabel Giráldez: «Si te soy sincera, los nervios me ayudan a salir con más energía. Necesito ese «gusanillo». «En mi caso, siempre tengo nervios, son incontrolables, pero se pasan cuando lanzas las dos primeras fotos. A partir de ese momento es cuando empiezo a disfrutar», afirma Arroyo.

Cada maestrillo…

Además de formarse para hablar correctamente en público, prepararse muy bien el tema, saber lo que se quiere transmitir o conocer la audiencia de destino, ensayar la exposición es fundamental para otro aspecto esencial: controlar los tiempos. «Esto es muy importante si no quieres tener que alargar la charla con relleno improvisado, o verte en el aprieto de tener que terminar precipitadamente, o lo que es peor, interrumpir tu charla por falta de tiempo», apunta el Dr. Autrán.

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Uno de los recursos favoritos del Dr. Juan Zufía (Especialista en Estética e Implantología) es hacer que el público participe en sus presentaciones, formulando preguntas interactivas.

En el capítulo de trucos y consejos prácticos, el Dr. Autrán nos ofrece un buen repertorio. «Ahora está de moda el storytelling, contar una historia, a ser posible personal, que una lo racional con lo emocional, para captar la atención del público. Otra forma es empezar por el final para crear expectativa. Por ejemplo, una foto de una sonrisa impresionante y preguntarle al público: ´¿Cómo llegó «fulanita» a tener esta maravillosa sonrisa? Durante los siguientes cuarenta y cinco minutos intentaré desvelarles, paso a paso, cómo lo conseguimos´. Y un concepto que me costó mucho entender al principio, pero que ahora tengo muy claro: No quieras agradar a todo el mundo. Siempre habrá gente a la que no le guste tu presentación, o cómo hablas, o tus casos, etc. No pasa nada. Lo importante es que le guste y que sea útil, a la gran mayoría».

«Introducir historias que no están relacionadas directamente con el tema, pero que capten la atención para relajar el ambiente cuando la comunicación está siendo muy densa o empezar la comunicación con una noticia sorprendente» son comodines infalibles para el Dr. Teixeria Barbosa. «En esos primeros segundos ya tienes su atención, ahora ya solo tienes que desarrollar tu idea de cómo lo vas a solucionar y cuál es tu propuesta». Además, añade un comodín más: el humor. «Esto es muy personal y no siempre está bien visto. Para mí, cada historia debería de tener su toque de humor. Hacer reír al público los mantiene atentos. No obstante, tampoco hay que abusar de este arma ya que la comunicación perdería credibilidad».

El Dr. Juan Zufía coincide en este argumento. «Trucos hay muchos, desde preguntas retóricas lanzadas al público, frases célebres o anécdotas personales hasta vídeos bromistas y chistes. Personalmente uso bastante el humor irónico, pero es un riesgo, ya que a veces no causa el impacto esperado. Para evitar el desastre psicológico que supone el fracaso de un comentario humorístico, yo lo que suelo hacer es pensar en la cañita que me tomaré después. Otro truco es ir vestido de manera sencilla y clásica. Un atuendo llamativo u hortera que genere más comentarios entre el público que la propia ponencia no sería lo más indicado. Quizá mi recurso favorito es hacer que el público participe en las estadísticas, haciéndoles preguntas interactivas para que levanten la mano. Consejo a inexpertos: si no queréis caer en la más absoluta indiferencia, esto jamás ha de realizarse durante una charla a la hora de la siesta», asegura sonriente.

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