Blanqueamiento dental
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El Consejo General de Dentistas recuerda que el blanqueamiento dental debe realizarse siempre bajo la supervisión de un odontólogo. En los últimos años, este tratamiento se ha convertido en uno de los más solicitados en las clínicas dentales.

Las redes sociales y los medios de comunicación muestran continuamente personajes famosos con sonrisas blancas y perfectas. Todo ello ha contribuido a que el blanqueamiento dental tenga mucha demanda en las consultas odontológicas. El objetivo de este tratamiento estético es hacer que los dientes adquieran una tonalidad más clara y brillante.

El Dr. Óscar Castro, presidente del Consejo General de Dentistas, explica que la población debe concebir el blanqueamiento dental como un proceso sanitario que tiene que ser realizado bajo la supervisión de un dentista. «Antes de someterse a este tratamiento hay que hacer una revisión bucodental al paciente para descartar cualquier patología, como caries o problemas en las encías».

Además, señala que «el dentista debe estar capacitado para manejar los agentes blanqueadores que se utilizan -periodo de hidrógeno y peróxido de carbamida- siguiendo un protocolo adecuado de diagnóstico, planificación del procedimiento y mantenimiento de los resultados». Del mismo modo, el profesional tiene que conocer las contraindicaciones y posibles riesgos para comunicárselos al paciente, por ejemplo, alteraciones gingivales y sensibilidad dentaria.

¿Por qué se oscurecen los dientes?

Una higiene oral deficiente y el consumo de determinados productos pueden alterar la tinción dental. Así, pueden surgir las manchas intrínsecas o endógenas y las extrínsecas o exógenas. Las primeras están provocadas por ciertos medicamentos, deficiencias vitamínicas, fluorosis, golpes, fracturas, etc. Por su parte, las externas se producen por el contacto con pigmentos de bebidas como el vino, té, café o el consumo de tabaco. Asimismo, algunos colutorios y pastas dentífricas con clorhexidina pueden teñir los dientes.

Tipos de blanqueamiento dental

Existen dos tipos de blanqueamiento dental. Por un lado, el que se realiza en la consulta del dentista, donde el profesional aplica el agente blanqueador pudiendo ser activado por una fuente de luz. Tras comprobar que la boca está sana y realizar la profilaxis adecuada, se aísla la zona a tratar para evitar que el agente blanqueador entre en contacto con las encías.

Por otro lado, se encuentra el que se lleva a cabo en el domicilio bajo la supervisión del dentista. Al igual que en el tratamiento anterior, se hace una revisión y profilaxis antes del blanqueamiento. En este caso, el agente blanqueador se aplicará en una férula hecha a medida para el paciente. Este realizará el tratamiento en su domicilio, pero siguiendo las indicaciones del dentista.