Figura 1

A partir de cerámica de vidrio reforzada con leucita

Introducción

La selección de materiales y técnicas para la restauración indirecta de dientes fracturados siempre ha sido un aspecto crucial en la planificación de un tratamiento, que se complica todavía más al existir en el mercado una enorme variedad de materiales de restauración, como el composite y la cerámica (1). Por lo tanto, es importante buscar un equilibrio en el proceso de restauración entre la facilidad de ejecución, la previsibilidad del resultado final y el coste del tratamiento.

La durabilidad de las restauraciones también constituye un criterio importante. Así pues, en estos casos, la cerámica suele ser el material de referencia. Hoy en día, los fabricantes ofrecen una gran variedad de materiales cerámicos (como el feldespato, la cerámica de vidrio o el disilicato de litio), circonio, híbridos de cerámicas/composites, etc. También podemos distinguir entre los distintos procesos de fabricación, utilizando una técnica analógica tradicional o una vía digital. En la técnica analógica se toma una impresión después de la preparación de los dientes. A continuación, se vacía la impresión y el protésico dental crea manualmente las restauraciones finales. Por otro lado, las tecnologías digitales –impresión digital, diseño, fresado y personalización– son cada vez más populares. En la vida moderna, marcada por un ritmo acelerado, las tecnologías digitales nos proporcionan una relativa facilidad de ejecución, un resultado final predecible, alta precisión, un periodo de ejecución más corto (lo que ahorra tiempo y recursos tanto para el odontólogo como para el paciente) y un coste óptimo del producto final.

La selección de los materiales también depende de sus propiedades. Las cerámicas de vidrio reforzadas con leucita son la elección perfecta para la restauración de zonas frontales y distales sin problemas oclusales ni parafuncionales (bruxismo, oclusopatías).

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