Impresión 3D dental
Shutterstock/Robert Kneschke.

El desarrollo comercial de la tecnología 3D en numerosos sectores industriales, desde el aeronáutico al del automóvil, pasando por la moda o los dispositivos auditivos, es imparable. Como lo es, también, aplicada a la Odontología, un hecho incuestionable que ya merece desde hace años estudios específicos para conocer su evolución y la proyección en el futuro más inmediato.

La conocida e influyente consultora china QY Research elabora periódicamente informes en los que se analizan los parámetros de las tecnologías digitales aplicadas a todas y cada una de las áreas productivas y comerciales relevantes. El pasado octubre publicó el titulado Perspectivas globales del mercado de la impresión 3D dental, pronóstico para 2025, en el que se aportan cifras concluyentes sobre esa evolución de la impresión 3D, que también se conoce como fabricación aditiva (AM), es decir, el proceso utilizado para crear un objeto tridimensional a base de sintetizar sucesivas capas de un material determinado (plástico, metal, resina…) siguiendo un modelo programado informáticamente mediante un software específico.

El estudio avanza que el mercado de la impresión 3D odontológica alcanzó en 2018 un valor de 260 millones de dólares, y pronostica que a finales de 2025, es decir en solo seis años, superará los 930 millones, lo que supone una tasa de crecimiento del 17%. La fabricación aditiva tiene ya numerosas aplicaciones en el sector dental, que van desde prótesis a implantes, alineadores para ortodoncia o restauraciones PFM. Una fabricación aditiva que experimentará su mayor crecimiento en los mercados europeo y norteamericano.

En otro informe, limitado a las ventas de impresoras digitales 3D para el sector dental, QY Research asegura que en 2013 se colocaron en el mercado 1.975 unidades, mientras que en 2018 ya se vendieron 6.881 con una cuota de crecimiento del 33,15% en Estados Unidos y del 29,65% en Europa.

Curva de Gartner

La medición del éxito, es decir, de la aplicación comercial de la tecnología 3D tiene como referente el ciclo de sobreexpectación creado por la empresa consultora y de investigación norteamericana Gartner Inc., también conocido como la Curva de Gartner, una gráfica que permite mostrar las tendencias y tecnologías de la actualidad en los próximos años y su evolución en el mercado. Esta curva se crea a partir de la división del proceso en cinco fases, reflejadas en unas coordenadas que miden el tiempo y las expectativas en cada una de esas parcelas para determinar si las tecnologías analizadas son viables. Las fases de esa curva son: rampa de lanzamiento, pico de expectativa sobredimensionada, sima de desilusión, pendiente de consolidación y meseta de productividad.

Muchas de esas novedosas tendencias o tecnologías puestas en marcha no consiguen superar la primera fase y se quedan simplemente en expectativas fallidas una vez pasado un periodo de tiempo que termina por convertirlas en obsoletas, porque el plazo que se permanece en cada fase depende de la esencia propia de cada tecnología.

En la primera fase, según Gartner, se encuentra, por ejemplo, la investigación de los medicamentos 3D; en la segunda, la que se refiere a la cima de la expectativa, figura la impresión 3D para la educación; en la tercera fase, afrontando la sima de la desilusión, se instala la bioimpresión de tejidos humanos; en la suave rampa de la consolidación nos encontramos la impresión 3D de dispositivos dentales, es decir, a un solo paso de alcanzar la deseada meseta de la productividad, la del pleno apogeo del desarrollo de la tecnología, en la que solo aparecen la fabricación aditiva para el desarrollo de dispositivos auditivos y la impresión 3D para creación de prototipos. En solo dos años, la AM dental ha superado la sima de la desilusión, donde se encontraba en 2016, lo que hace suponer que su acceso a la fase de productividad está cercana.

Una fase de rentabilidad comercial de la tecnología 3D para la Odontología que predicen las voces de muchos expertos, como la del cirujano maxilofacial Pedro Martínez Seijas, quien, en el encuentro Impresión 3D: fabricando el futuro, organizado por Executive Forum, afirmó que la cirugía personalizada solo será posible con el uso de la tecnología 3D, porque, puntualizó, la otra alternativa, el fresado en cinco ejes, tiene un coste mucho más elevado.

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