En la elección está el acierto

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Un programa formativo para cada necesidad

La calidad, la seguridad, la buena praxis y el éxito requieren de un elevado nivel de exigencia por parte de cualquier profesional que se precie de serlo. Una exigencia aún mayor, en el caso del personal sanitario. Y si se trata de un profesional dental, la exigencia se traduce en la necesidad de estar siempre al tanto de las últimas novedades relacionadas con el ejercicio de su tarea. Es decir, una formación continua.

Esto es así porque las técnicas, las herramientas, los materiales, en definitiva, la tecnología, están inmersos en un proceso de innovación constante, como consecuencia de las importantes inversiones que realizan, precisamente con ese objetivo, empresas, universidades, instituciones públicas y otro tipo de entidades relacionadas con este campo.
Existen dos grandes bloques respecto a la formación odontológica, en función del perfil profesional de quien accede a ella. Por un lado, se encuentra la formación de postgrado, necesaria para lograr la deseada especialización por parte de los recién graduados. Y, por otro, la formación continuada, que responde al objetivo, ya mencionado, de ofrecer a los profesionales en ejercicio un aprendizaje fundamental sobre novedades en técnicas y tecnologías odontológicas.

¿Quién y qué se ofrece?

Las alternativas son muchas, como también los actores implicados a la hora de impartir tanto uno como otro tipo de conocimientos: universidades, asociaciones y colegios profesionales y centros de formación específica. Una lista a la que se suma la industria dental, muchas de cuyas empresas ofrecen programas con una amplia y variada oferta formativa. Cada uno de los cursos, másteres o títulos propios de cualquiera de estas entidades tiene su propia temática, contenido, duración y metodología docente.
Y es ahí, en ese punto, donde entra en juego la necesidad de decisión, tanto de los recién graduados, como de los profesionales más experimentados, ante la opción que mejor se ajuste a sus necesidades presentes y futuras. ¿Qué elegir?

Formación de postgrado

A diferencia de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno, en España no hay especialidades oficiales en Odontología. Esta ausencia lo que provoca es la existencia de una considerable oferta de postgrados por parte de universidades públicas y privadas, pero también impartidos por otro tipo de centros formativos.

Una oferta amplia, aunque no siempre con la garantía de adaptarse a las necesidades concretas de cada alumno. Por eso, antes de decantarse por un postgrado, conviene solicitar toda la información existente sobre el mismo, contrastar opiniones con otros estudiantes y profesionales sobre el programa y, si es posible, con los docentes que lo imparten.

Las alternativas formativas son muy numerosas, desde universidades, centros de formación y asociaciones y colegios profesionales a la industria dental. Shutterstock/An Nguyen.

En términos generales, la formación universitaria de postgrado está dirigida en primera instancia a ayudar al estudiante a perfeccionar lo aprendido en sus estudios de Grado, así como a adquirir nuevos conocimientos. Existen tres tipos de cursos: Máster Oficial Universitario, Doctorado y Títulos Propios (Máster Propio, o Magíster, Experto y Especialista).

Máster Oficial Universitario

Así, dentro de la primera categoría (Máster Oficial Universitario) está el de Ciencias Odontológicas, con una duración de 60 créditos (ECTS). Se puede cursar tanto a tiempo completo como parcial y está enfocado a aquellos alumnos que tengan como interés prioritario la investigación en esta disciplina científica.

La incorporación de los másteres oficiales al programa universitario español es una consecuencia de la aplicacion del llamado Plan Bolonia, acuerdo rubricado en esa ciudad italiana en 1999 por 17 países europeos. Esto supuso el nacimiento del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), que establece la división de los estudios universitarios en tres ciclos: Grado, Máster y Doctorado. Así, y según el plan de estudios paneuropeo, solo pueden ser considerados como másteres oficiales aquellos programas impartidos por universidades o centros adscritos a ellas y que hayan obtenido la verificación del Consejo de Universidades.

El perfil general de los estudiantes que acceden a estos másteres oficiales universitarios es el de graduados o licenciados en Odontología, especialistas en Estomatología y también estudiantes de los grados o licenciaturas en Medicina, así como de otras áreas sanitarias.
Para poder acceder a estos másteres es más que recomendable tener un buen nivel de inglés, puesto que, en buena parte de los cursos, muchos (o todos) los contenidos se imparten en dicha lengua, aparte de que la mayor parte de la literatura científica necesaria para la obtención del título está redactada en inglés. También se aconseja tener un amplio conocimiento del manejo de programas informáticos a nivel de usuario y una gran predisposición para trabajar en equipo.

El Máster Oficial Universitario se subdivide en tres categorías en función del lugar o lugares de estudio:
–El Máster Oficial Universitario impartido por una única institución.
–El Máster Oficial Interuniversitario, cursado en varias facultades de nuestro país.
–El Máster Erasmus Mundus, para aquellos estudiantes que lo han hecho en, al menos, tres universidades de tres países europeos.

Los estudiantes que acceden a los másteres oficiales universitarios suelen ser graduados o licenciados en Odontología, especialistas en Estomatología y también estudiantes de los grados o licenciaturas en Medicina.

El Máster Oficial está concebido, en principio, como la fase inicial de la formación de Doctorado. De hecho, según el plan de estudios inmediatamente anterior a la aplicación del Plan Bolonia, tener un máster era condición sine qua non para acceder a la tesis doctoral. Sin embargo, con la introducción del Real Decreto 99/2011, que regula las enseñanzas oficiales de Doctorado, las carreras que, como Odontología, tienen una duración igual o superior a los cinco años, adquieren, de forma automática, el nivel de máster. Por tanto, los estudiantes de Odontología que quieran tener un Doctorado, ya no están obligados a dar ese paso previo, aunque sí a cursar alguna de las asignaturas troncales.

Estudios de doctorado

Aquellos graduados, en general, que quieran orientar su carrera profesional hacia la docencia y/o la investigación tienen que cumplir un requisito previo: el Doctorado. Para ello, hay que superar los 300 créditos. Sin embargo, en la mayor parte de los grados universitarios, la cantidad de créditos no supera los 240. Por eso, es necesario que, antes, cursen un Máster Oficial que les dote de los 60 créditos restantes.

Pero en el caso concreto de la carrera de Odontología (al igual que ocurre en Medicina, Veterinaria o Arquitectura), al ser de cinco cursos anuales, se otorgan 300 créditos y, por tanto, suponen el reconocimiento del Máster de forma automática.

Los estudios de Doctorado se completan durante un periodo máximo de tres años a tiempo completo, que se contabilizan desde el momento de la admisión hasta el día de presentación de la tesis.

No obstante, y contando con la aprobación previa por parte de la comisión académica responsable, también se pueden realizar estos estudios a tiempo parcial, en un periodo máximo de cinco años. Una vez aprobada la tesis, tras un examen y una lectura pública de la misma, la Universidad puede otorgar el título de Doctor, que faculta para el ejercicio de la docencia y la investigación.

Oferta de títulos propios

La tercera opción respecto a la formación de postgrado es la de los Títulos Propios, que es también donde la oferta se diversifica de una forma exponencial. Esto es así porque el diseño y desarrollo de cada curso lo confecciona cada universidad, de forma libre, aunque suelen someterse a procesos de evaluación y garantía de calidad internos en cada centro.
Dado que estos programas de estudio se adaptan mejor a las necesidades actuales del campo de la Odontología, incorporando las últimas técnicas, herramientas o productos que van surgiendo, tienen un mayor nivel de demanda respecto al de otros estudios de postgrado.

Muchos de estos títulos se imparten a través de convenios con instituciones públicas y empresas privadas. Para cursarlos hay que tener un título de grado o de licenciatura, aunque también es cierto que la universidades tienen la facultad de establecer requisitos adicionales, por ejemplo, que solo puedan acceder a ellos estudiantes en sus últimos años de carrera.
La mayor parte de las entidades que imparten este tipo de títulos se acoge al «Convenio interuniversitario sobre estudios de postgrado conducentes a títulos propios de las universidades». En él se hace referencia a las características que deben cumplir los diversos programas, pero lo cierto es que sus estudios no están sujetos a la supervisión por parte de organismos de evaluación o control.

Aún así, y en términos generales, los Másteres Propios, Magíster, suelen constar de un mínimo de 500 horas teórico-prácticas, distribuidos en dos cursos completos y, fundamentalmente, están enfocados a ofrecer a sus alumnos la adquisición de competencias profesionales.

Antes de decidirse por un postgrado, es preferible solicitar toda la información existente sobre el mismo, contrastar opiniones con otros estudiantes y profesionales sobre el programa e, incluso, con los docentes que lo imparten. Shutterstock/Matej Kastelic.

Por su parte, los Títulos Propios de Especialista Universitario suelen requerir un mínimo de 300 horas teórico-prácticas (en torno a un curso completo) y su propósito fundamental es proporcionar los conocimientos necesarios para materias concretas.

Por último, los programas de Experto Universitario suelen cumplir un mínimo de 250 horas teórico-prácticas, es decir, un curso completo.

Aunque estas dos últimas puedan parecer muy similares, lo cierto es que la segunda suele estar más dirigida a profesionales y ofrece una formación más práctica, al tiempo que profundiza en aspectos concretos de una materia determinada.

Qué tipo de máster elegir

¿Máster Oficial Universitario o máster propio? ¿Cuál elegir? De modo esquemático, aquí se pueden ver alguna de sus diferencias:

– Proceso normativo: los Másteres Oficiales están regulados por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), dependiente del Ministerio de Educación, y están homologados en los países que integran el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). En cambio, los másteres propios son aprobados por cada universidad y su procedimiento normativo es flexible.

– Orientación profesional: el Máster Oficial Universitario está enfocado a alumnos que quieran dedicarse a la docencia o la investigación, mientras que los másteres propios pretenden dotar de una proyección profesional más inmediata y adaptada a las necesidades del mercado.

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– Tiempo: la duración del Máster de Ciencias Odontológicas es de 60 créditos ECTS, a cursar a tiempo parcial o completo, frente a los másteres propios que suelen implicar 500 horas teórico-prácticas, distribuidas en dos años. Estos últimos se equiparan (aunque sin reconocimiento oficial), a los títulos de especialización que se ofrecen en buena parte de los países de la Unión Europea.

Reciclaje continuo

La formación continua es una herramienta básica para los profesionales de la Odontología, como manera de fortalecer, ampliar y mantener sus competencias en ese campo. Para ello, universidades, escuelas, centros de formación, colegios profesionales, asociaciones, sociedades científicas, clínicas privadas y otras entidades ofrecen un elevado grado de especialización en sus programas formativos.

Y también, en este objetivo de la formación continua, son muy importantes los congresos, seminarios, jornadas o simposios. Simposios y congresos que tienen lugar los fines de semana del año y en los que se celebran mesas redondas, conferencias o talleres prácticos, altamente especializados, a cargo de prestigiosos ponentes. Pero, además, las casas comerciales también están implicadas en el reciclaje permanente de los profesionales. Por ejemplo, a través de cursos que ponen al día a los profesionales en el manejo de nuevas técnicas, materiales, procesos y tecnologías.

Al contrario de lo que ocurre con las titulaciones de postgrado, la duración y los contenidos de estos cursos de formación continua es realmente diversa, aunque se suelen adaptar al formato «fin de semana», o al de jornadas intensivas que permitan compatibilizar la formación con el ejercicio profesional del día a día.

Son cursos muy prácticos. Y, de hecho, el objetivo es que el profesional pueda poner en práctica los conocimientos adquiridos desde el mismo momento en que se clausura la formación. Conocimientos que suelen acreditarse mediante un certificado de aprovechamiento o diploma.

Para compatibilizar esa formación con la actividad profesional, aparte de los cursos presenciales, existen cada vez más centros e instituciones que ofrecen la posibilidad de realizar los cursos a distancia a través de plataformas digitales. Algo muy útil si no se dispone de tiempo para acudir a los cursos presenciales, o bien porque se trate de enseñanzas impartidas en ciudades (o países) alejados al lugar de residencia.

Los cursos online son también una alternativa para los estudiantes. Shutterstock/CrispyPork.

Estos cursos ofrecen numerosos medios audiovisuales, entre los que se incluyen vídeos explicativos y tutoriales, como complemento a la parte teórica. Los participantes en el curso suelen contar con un tutor online para atender las dudas y sugerencias que vayan surgiendo a lo largo de la formación.

Pero, como siempre, conviene informarse muy bien antes de decidirse por un curso u otro, pues no siempre es tan evidente la idoneidad, o la calidad, de las plataformas que ofrecen este tipo de cursos.


Titulaciones tras el Plan Bolonia

El llamado Plan Bolonia, al que se adscribieron todos los países miembros de la Unión Europea y algunos más dentro del ámbito del Viejo Continente, establece una división de los estudios universitarios en función de su duración y la titulación derivada de ellos:
– Técnico superior (nivel 1).
– Grado (nivel 2).
– Máster (nivel 3).
– Doctor (nivel 4).
Respecto a las titulaciones anteriores a la puesta en marcha de ese plan (1999), en septiembre de 2015 el Consejo de Ministros elevó a la categoría de Máster a los licenciados en Odontología, Farmacia y Psicología. Es decir, los licenciados de esas carreras se equiparan con el nivel 3 del Marco Español de Cualificación para la Educación Superior (MECES). Un plan estatatal que quiere favorecer la movilidad de los estudiantes españoles por el resto de países de la Unión Europea y que equipara los títulos universitarios.
Quienes quieran solicitar el Certificado de Correspondencia de la Licenciatura pueden hacerlo de forma online, a través de la web del Ministerio de Educación y Formación Profesional.


Tipología de cursos

– FORMACIÓN DE POSGRADO:
• Máster Oficial Universitario.
• Doctorado.
• Títulos Propios:
-Máster Propio o Magíster.
-Especialista Universitario.
-Experto Universitario.

– FORMACIÓN CONTINUA:
• Diplomas, certificados y cursos.
• Congresos, simposios, conferencias, talleres prácticos, aulas clínicas, etc.


¿Curso online o presencial?

Los cursos presenciales o semipresenciales suelen estar más valorados por parte de los profesionales de la Odontología, al tratarse de una materia eminentemente práctica. Sin embargo, la evolución de las nuevas tecnologías, la generalización del entorno digital y un mejor y más rápido acceso a la información a través de la Red está provocando una proliferación de «cursos a distancia», con materiales didácticos perfectamente adaptados a estos los soportes digitales y avalados por entidades educativas.

Sin duda, las enseñanzas online son una opcion perfecta para evitar largos desplazamientos por parte del estudiante. Y, teniendo en cuenta la calidad que ya ofrecen muchos de estos cursos, al final decantarse por «lo presencial» o «lo online» depende, sobre todo, de la disponibilidad de tiempo de cada uno.