Sede del Ministerio de sanidad, Consumo y Bienestar Social en Madrid.

El Ministerio lanza un mensaje de tranquilidad y sostiene que existen directivas garantistas que hacen que el uso de los productos sanitarios sea seguro. Todo ello después de las informaciones periodísticas que han destapado 25.000 incidentes en una década sobre implantes y productos sanitarios defectuosos.

La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo, ha mantenido encuentros con representantes de una veintena de sociedades científicas; asociaciones médicas; organizaciones profesionales de médicos y farmacéuticos; y asociaciones de pacientes y usuarios; como reacción a las informaciones aparecidas estos días que han destapado hasta 25.000 incidentes en una década sobre implantes y productos sanitarios defectuosos en España. A todos ellos les ha trasladado las garantías que ofrece el país en la seguridad y en el uso de los dispositivos médicos, también llamados productos sanitarios.

Por su parte, María Jesús Lamas, directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), ha asegurado que «las directivas europeas son muy garantistas en este sentido». Así mismo, «España además ha incorporado medidas adicionales que hacen que el uso de estos productos sanitarios sea más seguro para los usuarios».

El nuevo Reglamento europeo aumentará las exigencias en cuanto al perfil de expertos que participan en la evaluación del producto sanitario para dar la conformidad, la presencia en el mercado del producto sanitario, la vigilancia y el control que debe hacerse o la forma en que se notificarán los incidentes adversos. María Jesús Lamas ha adelantado, además, que «estamos trabajando en una base de datos común europea donde notificar todos los incidentes».

«Estamos en un periodo de transición para adaptarnos a las nuevas exigencias europeas», ha señalado Lamas. «En la AEMPS estamos tratando de mejorar el circuito de comunicación de las notificaciones, el circuito de comunicación de las alertas sanitarias dirigidas a profesionales, pero también a los usuarios y dejar una vía de comunicación abierta con las sociedades científicas para recibir sus sugerencias y aportaciones en aquellas cuestiones que crean que pueda mejorar el uso de los productos sanitarios y, sobre todo, la seguridad de los pacientes».