Dr. Eusebio Villar Velasco, Presidente de SEKMO

La nueva junta directiva de SEKMO (Sociedad Española de Kinesiología Médica Odontológica) se ha marcado como objetivo prioritario dar a conocer los principios de esta disciplina sanitaria y acercarla a los profesionales de las diferentes ramas de la salud, incluida la bucodental. Hablamos con su nuevo presidente, el doctor Eusebio Villar Velasco, que nos cuenta cómo llegó hasta la Kinesiología y cómo lograr el propósito marcado por su sociedad: fundamentalmente a través de la formación.

—En el congreso de la sociedad, celebrado recientemente en Bilbao, fue nombrado presidente. ¿Cómo afronta esta nueva etapa profesional al frente de SEKMO?
—Afronto el cargo de presidente de SEKMO con gran ilusión y siendo consciente de las grandes necesidades y metas que son necesarias.

—¿Quiénes le acompañan en la junta directiva?
—En la vicepresidencia la Dra. Judith Gelfo, socia fundadora, junto conmigo y otros nueve compañeros, de SEKMO; ella fue quien nos animó y estimuló a estudiar la Kinesiología aplicada en nuestras consultas, trayendo al Dr. Gian Mario Esposito. Con él empezamos los cursos a principios de 2001. También me acompañan los doctores Ignacio Calle, Manuel García y Pedro Ángel Moreno Cabello, integrantes de la anterior junta y conocedores de los mecanismos administrativos de esta sociedad. Los tres son grandes profesionales y con gran experiencia. La Dra. Leticia Tife, antigua fundadora de la sociedad, también nos acompaña en esta legislatura, como gran conocedora de la Kinesiología aplicada y haber practicado durante tiempo esta metodología, según la técnica del Dr. Esposito. El profesional más joven en la junta es el Dr. Antonio Gutiérrez, siempre interesado por conocer todos los temas que desarrollamos en SEKMO.

—¿Cuáles son los objetivos prioritarios que se ha marcado durante su presidencia?
—Principalmente, dar a conocer esta sociedad a todas las profesiones médicas relacionadas con la salud de la boca y del cuerpo en general, fomentar el acercamiento de otras sociedades odontológicas y médicas, introducir nuestra enseñanza en los estamentos universitarios y difundir la importancia de la relación de los problemas bucales con los del cuerpo.

La sociedad SEKMO ha pasado momentos bajos, sobre todo por el escaso alumnado interesado en estas enseñanzas. En estos momentos, el tema se encuentra más estabilizado, aunque la organización necesita de un impulso para ser mucho más conocida y valorada.

Uno de mis objetivos es conseguir que la enseñanza de la Kinesiología aplicada sea introducida en la enseñanza universitaria. Los futuros odontólogos deberían saber que existe una metodología aplicable a la clínica que les puede ayudar en su diagnóstico y tratamiento de los problemas bucales y, al mismo tiempo, del resto del cuerpo. La mayoría de los profesionales no conocen exactamente qué es la Kinesiología Médica y Odontológica.

—¿Cómo surgió su interés por este campo?
—Yo conocí esta disciplina cuando estaba buscando, junto con otros compañeros estomatólogos y odontólogos, los mecanismos de la oclusión dental, especialmente de la Articulación-Temporo-Mandibular (ATM). Entonces, apareció en uno de esos cursos la Dra. Gelfo, que ya había estudiado la Kinesiología en Italia con el citado doctor Esposito. Posteriormente, éste fue mi maestro.

Parte de la junta directiva de SEKMO, junto al Dr. Rafa Santamaría –en el centro de la imagen–, organizador del Congreso de Bilbao.

—¿Qué formación es fundamental para adentrarse en esta disciplina?
—Es necesario haber estudiado alguna de estas ramas de la salud: Odontología, Medicina general, especialidades médicas, Fisioterapia, Osteopatía y, en general, aquellas que requieren una titulación sanitaria. El conocimiento de esta disciplina puede resultar difícil si no se tienen mínimos conocimientos de anatomía y fisiología. En la actualidad la medicina alopática tiende a crear las «superespecialidades médicas», olvidándose de la intensa relación de conjunto que existe entre cada una de las células de nuestro organismo.

—¿Cómo atraer el interés de los estudiantes y de los profesionales más jóvenes a la Kinesiología Médica Odontológica?
—La única forma de atraer a los estudiantes y profesionales es usando los medios de comunicación que actualmente existen y, sobre todo, las redes informáticas. Muchos buscan algo más de lo que hacen en sus clínicas, porque no les satisface, y de repente conocen o descubren alguien que hizo los cursos con nosotros.

—¿Qué le aporta al profesional de la Odontología el conocimiento de la Kinesiología Médica?
—El profesional de la Odontología que se acerque a nuestros cursos podrá conocer las consecuencias de las alteraciones que desde la boca producen cambios en todas las estructuras colindantes y a distancia.Por ejemplo, casi nadie imagina que una maloclusión o una pérdida de dientes puede alterar la postura, por acción del sistema nervioso y el movimiento cráneo-sacral, actuando sobre las fascias, los músculos y todos los tejidos que integran nuestro cuerpo, llegando, incluso, a desorganizarlo y obligándole a cambiar: el cuerpo tendrá, necesariamente, que adaptarse a la nueva situación y, si no lo consigue, acabará enfermando.


Más personal

– Nacido en… Cogeces del Monte (Valladolid).
– Aficiones… La lectura y tratar de comprender la conexión de cuerpo y mente durante la enfermedad.
– Deportes… Fútbol, tenis, esquí, montar a caballo, taichí y buceo.
– Películas… «Esplendor en la hierba» y «El hombre que susurraba a los caballos».
– Un lugar… Papúa-Nueva Guinea.
– Música preferida… El pop y también acudir a un local de jazz y blues. Para moverme, salsa y bailes tradicionales.
– Viajes en cartera… La India y la parte de África que ahora sufre la hambruna: Yemen, Sudán, Nigeria y Somalia.


Faceta solidaria

Soy miembro de la ONG «Una sonrisa para Centroamérica», donde acudimos en verano para tratar problemas bucales a niños con caries y necesidad de cirugía bucal en un hospital situado en la ciudad de Antigua (Guatemala). Durante una semana atendemos a paralíticos cerebrales con anestesia general. Además, acudimos a pueblos alejados de la ciudad donde nos esperan desde las primeras horas de la mañana. Es una experiencia muy gratificante.