El coco y la Rhus chinensis se presentan como alternativas a la higiene y salud dentales.
El coco y la Rhus chinensis se presentan como alternativas a la higiene y salud dentales.

Se habla y no se para de los remedios milenarios aportados por las culturas orientales en todos los terrenos de la salud. Y, lógicamente, no se escapan de este aserto popular, muchas veces incorrecto e inexacto, cuando no, directamente, falso, los métodos y recetas para el cuidado de los dientes.

Así, procedente de la milenaria cultura india se encuentra en los herbolarios un aceite de coco que dicen es de lo que no hay para la higiene y el cuidado bucal, tanto en su cavidad oral en general como, más particularmente, en lo que atañe a los dientes. Se trata de la grasa extraída del coco que se utiliza en la práctica ayurveda, una técnica médica con más años de tradición que el acueducto de Segovia lleva en pie, y que responde al nombre de Oil Pulling, algo así como extracción de aceite, pero en inglés que es más comercial que el nombre en hindi. Virtudes que dicen acompañan a esta grasa de coco en la higiene dental: limpieza de los dientes, blanqueamiento, antibacteriano (controla las bacterias que producen las caries y el mal aliento), cicatrizante y antiinflamatorio. Pero es que, además, dicen que combate la congestión nasal y ayuda a disminuir el acné. Ahí es nada, es como un bálsamo de Fierabrás –esa poción mágica capaz de curar todas las dolencias del cuerpo humano que forma parte de las leyendas del ciclo carolingio y que popularizó el ingenioso hidalgo Don Quijote–, pero llegado de la India.

Y de la vecina China procede la Rhus chinensis (agalla china o zumaque chino, en lenguaje más de andar por casa), una hierba a la que se conceden efectos mineralizantes en los dientes. Esta vez su utilización no está basada en técnicas milenarias, sino que ha sido estudiada en el Centro Académico de Odontología de Ámsterdam, en colaboración con científicos de la Escuela de Estomatología de China Occidental, así es que habrá que dar un voto de confianza a las pretendidas cualidades dentales de esta planta fanerógama (con los órganos reproductores visibles en forma de flor) perteneciente a la familia de las anacardiáceas (del grupo de las angiospermas dicotiledóneas) [un poco de cultura botánica no le viene mal a nadie].

No obstante, por si acaso, conviene no dejar de cepillarse los dientes dos o tres veces al día con los tradicionales productos occidentales: cepillo y dentífrico, secundados por hilo dental y colutorios. No es por cuestionar los pretendidos beneficios del aceite de coco y de la agalla esa, pero si nos atenemos a la medicina basada en la evidencia…