Hay nombres que llevan a equívoco.
Hay nombres que llevan a equívoco.

Timo dent, a las claras. Hay nombres poco afortunados para bautizar una empresa. No, la foto no está hecha en ninguna ciudad española, aunque tampoco sería tan de extrañar, tal y como van las cosas. El caso es que este estomatólogo de Belgrado tiene un apellido que no parece el más indicado para promocionar una clínica dental, al menos entre nosotros. Es cierto que el apelativo no tiene el mismo significado en Serbia que en España, pero la cosa lleva a la sonrisa. Es de imaginar que, en caso de prosperar el negocio, si el stomatolog eslavo decide instalarse por estos pagos se cambie el nombre. O no, que la gente ya está acostumbrada a lo del timo y hasta puede que le resulte gracioso que esta vez le digan a las claras de qué va la historia.

Dentista, una misma palabra común para referirse
a la profesión en masculino y en femenino.

Dentista y/o dentista. Un paseo por las tiendas de recuerdos para turistas de Viejo San Juan puede deparar sorpresas como la de encontrarte con azulejos dedicados a distintas profesiones. Y buscando, buscando hasta se puede dar con el dedicado a la de dentista y en su doble versión de género, es decir, masculina y femenina. Entre ambos azulejos solo hay una a de diferencia, la que designa, precisamente, el género femenino. Ya se sabe que el sufijo –ista significa profesión u oficio y sirve igualmente para el hombre que para la mujer, como ocurre con violinista, periodista, analista o tramoyista. Son palabras de género común, que presentan la misma forma en masculino y en femenino. A no ser que entre en liza un político, entonces la cosa cambia, porque en su afán por ser política o, más bien, estúpidamente correcto y para evitar que se le tache de discriminatorio o sexista, podría terminar en eso de: «queridas amigas, queridos amigos; queridas dentistas, queridos dentistos». Que alguna parecida han protagonizado ya estos seres aforados –condición que les viene de perilla para no ser llevados ante los tribunales de la RAE–. Por ejemplo, ha habido quien se ha referido a miembros y miembras del partido. En fin, que los portorriqueños lo tienen claro y nada como recalcar con el género del artículo indeterminado aplicado a la palabra común si se trata de un dentista o de una dentista. Y no hay más.