Dr. Xavier Gil Mur, Rector de la UIC y Catedrático en Biomateriales

El Dr. Xavier Gil Mur es toda una autoridad en el campo de la investigación en Implantología Oral. Desde su cargo como rector de la Universidad Internacional de Catalunya (UIC) transmite con pasión todos los logros que su equipo de trabajo está alcanzando y alaba la calidad de la investigación que se desarrolla en España, así como su volumen, aunque otorga un suspenso a su transferencia.

—¿Qué avances más recientes ha desarrollado en el ámbito de la Implantología oral su equipo de investigación?
—Las últimas publicaciones que hemos realizado han sido en cuatro grandes aspectos de la Implantología Oral y que corresponden a la mejora de la osteointegración mediante la modificación de la superficie de los implantes dentales para conseguir una adsorción proteica selectiva que facilite la actividad osteoblástica; la lucha contra la colonización bacteriana mediante nanopartículas de plata y péptidos bactericidas, así como la mejora de las propiedades mecánicas y la interacción biomaterial-tejido con nuevas aleaciones beta-titanio. Por último, nuevos materiales de regeneración ósea más biomiméticos y que mejoran los de origen animal.

Para el grupo de investigación es muy importante la transferencia del conocimiento a los clínicos y hemos podido poner en el mercado la superficie ContacTi que hemos desarrollado durante casi 15 años de trabajo de laboratorio y que los implantes Klockner incorporan en algunos de sus productos.

Asimismo, junto con clínicos de prestigio, hemos creado una empresa de base tecnológica Mimetis para poner en el mercado los nuevos materiales de regeneración ósea basados en fosfato de calcio elaborados en nuestros laboratorios.

—¿En qué están trabajando actualmente?
—Estamos trabajando en nuevas estrategias bactericidas en implantes dentales y en materiales de regeneración ósea. Nuevas aleaciones basadas en titanio que mejoren la transferencia mecánica al hueso para favorecer la osteointegración e incrementar las propiedades mecánicas para hacer implantes dentales pequeños con mínima destrucción tisular. La biofuncionalización de los biomateriales es otro de los temas estrella en la investigación para hacer sistemas dentales con funciones antiinflamatorias, bactericidas y formación de tejido blando en una parte del implante.

También estudiamos los diseños de los implantes, como cuellos a nivel de cresta ósea o longitudes de prótesis y, por computación, cómo serán los crecimientos de hueso con un implante determinado y con diferentes factores (anchura ósea, calidad de hueso…), podemos disponer de elementos finitos dinámicos que permiten ver la evolución temporal del implante y los tejidos que lo circundan. Asimismo investigamos sobre nuevos materiales porosos interconectados de titanio y fosfatos de calcio con capacidad osteoinductiva; la impresión 3D con tintas de fosfatos de calcio, proteínas formadoras de hueso o incluso tintas formadas por células del mismo paciente que vamos a colocarle en el biomaterial y el uso del plasma en biomateriales donde tenemos una ayuda European Reserach Council Grant. Son muchos los frentes que los miembros del grupo intentamos llevar a cabo. El grupo es interdisciplinar (biólogos moleculares, celulares, microbiólogos, bioquímicos, histólogos, físicos, químicos, ingenieros…), que trabajamos con la finalidad de servir a la profesión y ser útiles.

—Recientemente su equipo ha desarrollado un biosensor, ¿qué aporta esta innovación al campo de la Odontología?
—Empezamos intentado hacer un microsensor adherido al implante para determinar el grado de osteointegración y que el microsensor llevara una nanoantena para que el clínico, por teléfono móvil, pudiera conocer si el implante lo podía cargar o no, sin necesidad de que el paciente fuera a la consulta. El proyecto era muy ambicioso y no llegó a buen puerto, tuvimos un fracaso debido a que la anisotropía ósea y los líquidos fisiológicos enmascaraban la respuesta de onda mecánica y no tenía buena resolución.

A pesar de esa decepción, intentamos el microsensor de bacterias, es decir determinar la densidad bacteriana y la naturaleza de las mismas para prevenir la periimplantitis. Estos microsensores detectan la impedancia eléctrica provocada por las bacterias. Estas se depositan en el microcircuito creando una resistencia eléctrica característica que somos capaces de detectar y por ello de informar al clínico. Esperemos que les sea de gran utilidad a los clínicos para prevenir o diagnosticar la periimplantitis.

—¿Qué le están ofreciendo al clínico los biomateriales?
—Los biomateriales ofrecen a los clínicos sistemas de mejora en la clínica diaria para los casos más normales, pero también para aquellos con mayor complicación. Nuevos materiales, nuevas tecnologías, nuevos sistemas de detección,…que facilitan la labor clínica, optimizan el tratamiento y dan un mayor confort al paciente.

Los buenos investigadores en biomateriales están muy cerca de los clínicos y asisten a sus congresos con la finalidad de ver los problemas con los que se encuentran e idear soluciones. Mi incorporación a la Universitat Internacional de Catalunya ha facilitado aún más ese diálogo entre los clínicos de la Facultad de Odontología y el grupo de investigación en Biomateriales, Biomecánica e Ingeniería de Tejidos. Todos los que le integramos tenemos un espíritu de servicio al clínico. Sin los clínicos, se hace ciencia ficción pero no ciencia aplicada útil.

—¿Cómo avanza la investigación en células madre en el terreno odontológico?
—En mi opinión va avanzando con firmeza, aunque a veces nos parezca que es un tema que lleva un cierto letargo. La investigación es complicada pero avanza sin parar. Se han llevado a cabo ensayos in vivo con muy buenos resultados, como los obtenidos por el Instituto de Medicina Regenerativa. Hemos de tener en cuenta que, además de tener buenos resultados, será necesaria para su aplicación el cumplimiento de la normativa CE, que para este tipo de técnicas es muy exigente.

—Osteointegración y periimplantitis, especialmente esta última, suponen los grandes quebraderos de cabeza de muchos odontólogos a día de hoy. ¿Cómo se está avanzando para atajar esta patología desde el terreno investigador?
—Personalmente, creo que la osteointegración ha mejorado mucho en los últimos años. Los implantes dentales tienen superficies rugosas bastante optimizadas y los diseños han sido mejorados para potenciar la transferencia de cargas mecánicas al hueso. De todas formas, continúa el avance y en este campo se está intentando hacer los implantes biofuncionalizados para que los clínicos puedan tener componentes orgánicos adsorbidos en la superficie del implante y así dar funciones osteointegradoras, pero que además, puedan tener otras como antiinflamatorias, bactericidas, anticancerígenas… La biofuncionalización ya está muy desarrollada y ahora en el grupo de investigación el trabajo es pasar de la escala laboratorio a la escala industrial, haciendo implantes biofuncionalizados y con un coste económico competitivo.

Respecto a la periimplantitis, estamos muy avanzados en tener el primer sistema con características bactericidas, han sido muchos años tras este sistema con nanopartículas de plata y estamos optimizando todo el proceso. El tema de investigación es tan apasionante como complicado pero un reto en el que hemos probado muchos componentes inorgánicos para dar a los implantes y elementos prótesicos características bactericidas. Óxidos de cinc, plata, oro, cobre… de diferentes morfologías y morfometrías han sido estudiados, así como diferentes péptidos como la lactoferrina, TEPSA, con muy buenos resultados. De todas formas, siempre hay terreno para avanzar y mejorar los resultados ante todo el espectro de bacterias. Por otro lado, los estudios de filtración en los sistemas implantarios, espacios entre conexiones y los diseños de las partes prótesicas son otras líneas también exploradas. La unión de todas las estrategias hace que el futuro de la periimplantitis se afronte con mucha esperanza.

El Dr. Xavier Gil Mur se muestra agradecido a la industria dental por su papel impulsor de la investigación.

—¿Cuál es el papel que juega la industria dental en el campo de la investigación?
—Fundamental, en este momento en que los gobiernos reducen los gastos de investigación porque no los ven como inversión, son las empresas las que han cogido esta bandera. Sin investigación no hay innovación y si no hay innovación no hay avance en los productos que ofrece la industria. Puede haber copia pero siempre es deficiente y mal elaborada. Por eso, quiero agradecer a todas las empresas que apuestan por la investigación y aprovecho para que los clínicos, antes de comprar productos dentales, descubran la investigación contrastada que hay detrás del producto que les ofrecen. Es el mejor aval de la calidad del producto.

Sería injusto también no hacer mención y agradecer las publicaciones como GACETA DENTAL que hacen posible el contacto de la triple hélice (investigadores-empresas-clínicos) en las páginas de su revista. Cuántas ideas, cuántos contactos de colaboración, y cuántos avances han salido de esas páginas.

—Ya no solo como investigador, sino como rector y catedrático, ¿cómo es el nivel de la investigación que se desarrolla en la universidad española?
—La investigación en España es buena y tenemos unos índices de producción científica entre los 15 primeros países, pero tenemos un ranking muy bajo en la transferencia de esta investigación. Muchas veces la falta de empresas o la falta de incentivación para desarrollar la investigación hacia la empresa hace que acabe solamente en una publicación científica.

Si la producción científica se dividiera por los recursos económicos que pone la administración, la mayoría de universidades españolas estaría en las primeras posiciones del ranking entre las universidades a nivel internacional. Se debe mejorar la inversión en ciencia, la buena ciencia es la mejor manera de producir un crecimiento en el desarrollo del país.

Asimismo, es de destacar la buena formación que se ofrece en las universidades ya que nuestros graduados tienen una excelente inserción laboral en diferentes países, así como se debe realzar el nivel clínico de nuestros profesionales en el campo dental donde en muchos campos España tiene clínicos de referencia internacional. ¿Ustedes se imaginan el salto que se podría producir con una financiación digna?.

—¿Qué modelo investigador cree que es el que se debería seguir?
—Como rector de la Universidad Internacional de Catalunya he puesto en marcha que los profesores con una gran capacidad investigadora reduzcan las tareas docentes y de gestión para que puedan dedicarse a sus proyectos, siempre que así lo deseen. A los profesores con menor capacidad investigadora y, siempre que sean buenos docentes, les incrementamos su dedicación docente y/o de gestión. Es lo que llamamos «Encargo académico personalizado».

Asimismo, los buenos investigadores que también son clínicos con muchísima frecuencia tienen una carga asistencial que les impide tener una mayor dedicación. Es en estos casos, la universidad le ayuda con un post-doc, un becario de doctorado o un investigador de ciencias básicas para que puedan seguir avanzando en su investigación sin descanso. A veces, es necesaria la captación de talento externo, además de producir la incorporación de nuevos conocimientos a la universidad. Si la persona presenta una excelencia investigadora conseguirá proyectos financiados a la universidad y generará dinero para el avance de la investigación. Para un rector es una apuesta obligada para el avance científico: la retención y la captación de talento.

Asimismo, la universidad debe facilitar a sus investigadores unos servicios científico-técnicos, medios e infraestructuras, para que desarrollen con calidad su labor.

—¿Es optimista de cara a un futuro mejor para los investigadores españoles?
—Yo siempre soy optimista y cada día me sorprende ver investigadores jóvenes que son capaces de tener ideas innovadoras que presentan de manera brillante en los congresos y simposios. La ilusión y el espíritu de lucha que tienen hacen vislumbrar el éxito en su camino científico. A veces, creo que la crisis económica y la falta de medios hacen crecer en fortaleza para continuar el esfuerzo. Sin embargo, este esfuerzo se puede mantener un tiempo que si no es apoyado por la administración y las instituciones morirá.