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Esta suele ser una de las incógnitas más frecuentes a la hora de optar por estudios de postgrado en Odontología, por lo que conviene conocer las diferencias entre elegir un título propio creado por una universidad o un máster oficial con aval del Ministerio de Educación. Estas son algunas de ellas.

Aquellos que desean dar un paso más en su formación y apostar por realizar un postgrado se encuentran con varios tipos de programas, entre ellos el Máster Oficial Universitario y el Máster Propio. Pero, ¿tenemos claro en qué consisten cada uno de ellos? A continuación te explicamos, a grandes rasgos, algunas de sus principales características.

Proceso normativo

Los Másteres Oficiales están regulados por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), entidad dependiente del Ministerio de Educación, lo que implica que estos están homologados en los 47 países miembros del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Por su parte, los másteres propios los aprueban los consejos de las universidades, y por tanto se someten a estándares normativos más flexibles.

Enfoque profesional

En cuanto a la orientación profesional, el Máster Oficial Universitario está diseñado para alumnos interesados en la investigación y la docencia. Hasta hace poco, poseer este título era un requisito indispensable para poder acceder a la tesis doctoral, pero con la introducción del Real Decreto 99/2011 (que regula las enseñanzas oficiales de doctorado) las carreras de cinco o más años de duración, como es el caso de Odontología, adquieren automáticamente el nivel máster, por lo que aquellos que quieran acceder a los estudios de doctorado, ya no están obligados a dar este paso previo, aunque sí cursar una asignatura troncal. Por su parte, el Máster Propio tiene una proyección profesional más inmediata, al estar muy adaptado a las necesidades del mercado.

Duración

El Máster de Ciencias Odontológicas tiene una duración de 60 créditos ECTS, a cursar a tiempo completo o parcial. Los Másteres Propios constan de, al menos, 500 horas teórico-prácticas, con una duración de dos años, con carácter general, equiparándose estos últimos (pero sin reconocimiento oficial), a los títulos oficiales de especialización que poseen la mayoría de los países europeos.