El falso dentista arrancó diez piezas dentales a uno de sus pacientes sin aplicarle anestesia alguna. / Foto: Facebook

Más difícil todavía. El ámbito dental da mucho juego a la sección de sucesos, al menos en los EE UU de Trump; lo que no quiere decir que por estos pagos andemos precisamente con un paso muy distinto al que se marca en el país de los cincuenta estados. La noticia nos traslada hasta el condado de Manatee, en el estado de Florida, donde un individuo ha sido detenido por extraer a un inocente, candoroso e ingenuo ciudadano diez piezas dentales ¡sin anestesia! El más difícil todavía del espectáculo circense trasladado a una clínica dental. Ni siquera eso porque Robert Rheilander (Roberto el de la tierra del Rin, en una traducción libre) torturaba a los que se atrevían a soportar las prácticas masoquistas en su vivienda o en los propios domicilios de sus víctimas.

El falso dentista arrancó diez piezas dentales a uno de sus pacientes sin aplicarle anestesia alguna. / Foto: Facebook

Los oídos del sheriff, o alguacil, de Manatee no daban crédito al relato de un sufrido y doble paciente —de paciencia y padecimiento– según el cual le habían sido arrancados diez dientes sin que se le administrase dosis alguna de lidocaína —o cualquier otra amino amida tipo dibucaína, mepivacaína, etidocaína, prilocaína o bupivacaína, porque seguramente el falso dentista ni siquiera sabía de qué iba eso de los anestésicos locales— y se había completado la faena con la implantación de una dentadura postiza de cuyo procedimiento no se proporcionan datos en la información facilitada. Al hombre de la ley de Manatee comenzaron a hacerle chiribitas los ojos cuando se enteró de que otra doble paciente tenía incrustados fragmentos de un diente que el osado falso dentista le había sacado a tirones.

Total que «el de la tierra del Rin», que decía ser dentista titulado en el estado de Carolina del Sur, fue arrestado y acusado de practicar la Odontología sin licencia para ejercer la profesión. A la espera de juicio, el falso dentista de momento está en la calle tras pagar una fianza de mil quinientos dólares.

Un robot contra la caries. Los ordenadores están cada vez más presentes en todo el proceso dental, tanto en la clínica como en el laboratorio. Un invento reciente viene a desarrollar una nueva técnica para eliminar las caries. Se trata de una especie de bucal que muerde el paciente y que está equipado con una cámara para que el profesional pueda conocer el proceso seguido por la caries y le permita marcar los puntos por donde ha de pasar la broca para eliminar la parte del diente afectada por las bacterias. El artilugio, bautizado con el nombre de Da Vinci, cuenta además con un conducto de aire comprimido y agua para poder eliminar los residuos originados durante la operación y de una broca que se mueve en tres planos. El inventor de esta máquina dental asegura que los movimientos de la broca son muy precisos por lo que en los primeros estadios de la caries ni siquiera es necesario anestesiar al paciente durante el proceso, que apenas dura unos minutos tras el cual se lava la cavidad bucal. El coste de producción de cada unidad de este robot gira en torno a los 1.000 euros y su patente está en venta.