De izda. a dcha., David Tomé, de Philips, empresa patrocinadora del encuentro; los doctores Jesús Oteo y Jesús Creagh; José Luis del Moral, director de GACETA DENTAL; y los doctores Isabel Giráldez, José Amengual, Juanjo Iturralde y Gonzalo Llambés.

Sonrisas blancas y luminosas cotizan al alza

Desvelar los protocolos más empleados por los profesionales del blanqueamiento dental, los productos que ofrecen mejores garantías de éxito y realizar un análisis de la situación de este tratamiento, que ha ido ganando terreno en el campo odontológico, fueron los objetivos del nuevo desayuno de trabajo organizado por GACETA DENTAL y patrocinado por Philips Zoom!

Lucir una sonrisa, no solo saludable, sino blanca y luminosa, es el objetivo de muchos de los pacientes que acuden hoy en día a las clínicas dentales. Y es que el blanqueamiento dental es un tratamiento que se ha ido haciendo un hueco cada vez más importante en las consultas al hilo de esta demanda social al alza. Las expectativas del paciente tratado fue precisamente el primer tema de debate en el desayuno de trabajo, organizado por GACETA DENTAL y patrocinado por Philips Zoom!, un encuentro en el que participaron los doctores Gonzalo Llambés, Isabel Giráldez, Jesús Oteo, Juanjo Iturralde, Jesús Creagh, y que fue moderado por el Dr. José Amengual.

Comunicarse con el paciente

Los participantes en el encuentro destacaron la importancia de la comunicación con el paciente de blanqueamiento dental pues en algunos casos hay que luchar contra su desconocimiento y en otros contra su escepticismo. «Las expectativas de los pacientes son relativamente bajas porque no creen mucho en el blanqueamiento, no lo conocen», destaca el Dr. Jesús Oteo. «Nosotros –continúa– tenemos que enseñarles casos resueltos, ver desde dónde partimos y hasta dónde podemos llegar. Sus expectativas van a ser más altas o bajas dependiendo de lo que les podamos transmitir. El paciente se va a fiar de nosotros, pero sabiendo que si le ponemos la expectativa muy elevada, tenemos que llegar a ese nivel, y si no llegamos vamos a fracasar. Y aquí es donde verdaderamente el blanqueamiento no tiene sentido».

En ocasiones, el profesional debe luchar también contra la falta de credibilidad del paciente respecto al tratamiento, fruto de la aplicación previa de productos inadecuados que no han dado los resultados esperados. «Los pacientes suelen ser un poco escépticos al principio por eso hay que dedicarles tiempo a explicarles bien las ventajas y los inconvenientes que presenta su caso», afirma el Dr. Jesús Creagh.

Otra barrera que hay que superar en algunos casos es la consideración injusta que se da al blanqueamiento dentro de la Odontología. «Hay que insistir un poquito más en que el blanqueamiento es un tratamiento. Los pacientes lo ven como algo cosmético, como premio, incluso como regalo, pero requiere de un estudio personalizado», destaca la Dra. Isabel Giráldez. Asimismo, destaca el daño que está haciendo la información equivocada que se emite, por ejemplo, en algunos anuncios de televisión. «Me encuentro con pacientes que me dicen: no quiero que me queden blancos nuclear y otros pacientes que insisten en que no les han quedado tan blancos en la zona más cercana a la encía. El problema es que los pacientes desconocen que hay varios tipos de tratamientos. Hay que dejarles claro que el blanqueamiento es un aclaramiento del color del diente».

Pero como reza el dicho: «para gustos los colores», porque sí que hay pacientes que demandan el blanco, blanco. «Quieren muchísima estética. Un paciente de blanqueamiento, por muy blanco que le dejes el diente, no se te va a quejar nunca. Hay gente que demanda lo que llamamos el blanco americano, quizás con tratamientos combinados», advierte el Dr. Oteo.

¿Resultados duraderos?

En el terreno de la comunicación entre profesional y paciente, los doctores Amengual y Llambés inciden en la importancia de la primera visita como punto clave para fijar las bases y manejar sus expectativas. «Tenemos que sentar al paciente y decirle: ¿Qué quieres? En mi caso, hago un montaje de fotografías con él en consulta para que vea, sin modificaciones, el antes y el después», afirma Llambés.

Una vez establecidas las bases entre profesional y paciente llega la siguiente pregunta de este último: «¿Cuánto me va a durar?», apunta el Dr. Amengual. «Mi experiencia es que hay mucho desconocimiento por parte de los pacientes respecto a la duración y mucho equívoco porque no son pacientes que han sido tratados sino sometidos a lo que podríamos llamar un “kit de blanqueamiento”. Por eso, en esa primera visita, debemos ser capaces de transmitirles realmente lo que podemos hacer para alargar los resultados».

Pero el éxito de los resultados conseguidos y el mantenimiento de los mismos dependen de muchos factores. «De si el paciente tiene un defecto en el diente, una malformación o de sus hábitos –si fuma, si consume bebidas como vino tinto o refrescos de cola, si toma pastillitas de regaliz…– Pero a día de hoy sí he notado que en los tratamientos que estamos haciendo con Zoom de Philips estamos consiguiendo estabilidad a largo plazo, incluso solo con sesión de clínica», destaca el Dr. Jesús Creagh. Unos resultados que, a juicio del Dr. Gonzalo Llambés, son muy interesantes ya que «la recidiva con tratamientos en clínica es muy grande. En mi caso, para conseguir estabilidad, o hay fase domiciliaria o no te garantizo los resultados».

El Dr. Oteo expuso los resultados de estudios de la universidad donde imparte clases, en los que ha podido comprobar que en los tratamientos de consulta sí que hay una recidiva a los seis meses, lo que indica que puede aumentar al año: «Realizábamos un máximo de tres sesiones hasta que ya conseguíamos que se estabilizara. Medíamos el color hasta alcanzar el máximo blanqueamiento y cuando ya veíamos que no hacía nada parábamos».

De izda. a dcha., los doctores José Amengual –moderador del encuentro–, Juanjo Iturralde y Gonzalo Llambés.
De izda. a dcha., los doctores José Amengual –moderador del encuentro–, Juanjo Iturralde y Gonzalo Llambés.

Y es que, de cara a los pacientes, es necesario hacerles entender que son necesarias un mínimo de dos o tres sesiones en la consulta para conseguir estabilidad, apunta el Dr. Amengual, a lo que el Dr. Llambés añade la necesidad de realizar apoyo en domicilio. «Nuestros pacientes no aguantan tres sesiones en clínica con aislamiento absoluto porque son sesiones duras, donde, además, no debes anestesiar. En todo caso hacemos una de clínica y luego siempre hacemos fase domiciliaria».

El porqué de los resultados no deseables en un tratamiento blanqueador, como la aparición de recidiva, puede deberse también a una mala praxis del profesional, apunta la Dra. Giráldez. «El tratamiento puede ser realizado por compañeros que poseen un déficit en la formación. Le dan una sesión en clínica y, evidentemente, todos sabemos que eso va a recidivar. Pero, si el tratamiento se hace combinando, una fase en la consulta y otra domiciliaria, normalmente no recidiva o lo hace muy poco». «Habría que inculcar más en los clínicos que, tras todo tratamiento clínico, debería seguirse uno domiciliario, que es realmente lo que potencia el resultado», añade el Dr. Iturralde.

El mantenimiento, clave

El mantenimiento de los resultados conseguidos en el tratamiento al paciente se consigue mediante pastas blanqueantes y con retoques cada tres meses mediante férulas o sesión en la consulta. «En mi caso –explicaba el Dr. José Amengual al resto de sus colegas– cada seis meses hago una revisión y si es necesario le digo al paciente que durante una semana se coloque la férula para recuperar el color de sus dientes. Tengo casos de hasta cinco años sin tratar, siempre con una fase domiciliaria importante».

También partidario del empleo de férulas es el doctor Jesús Oteo, pero no es un protocolo empleado por todos. El Dr. Llambés, por ejemplo, no hace recordatorio con férulas: «Una semana al mes le decimos al paciente que emplee una pasta especial, solo una semana porque hay que tener en cuenta que son productos de precio elevado. En mi clínica, por ejemplo, incluimos la primera pasta dentro del tratamiento», puntualiza.
En este punto de la conversación los invitados alertan de uno de los caballos de batalla del blanqueamiento dental: las pastas blanqueadoras comerciales que se anuncian a bombo y platillo en la televisión totalmente diferentes a las que emplean los especialistas en este tratamiento. «No solo hay que trasmitírselo al paciente, sino también a los compañeros de profesión», alerta el Dr. Amengual.

Fidelizar y captar pacientes

Una clave para captar y fidelizar pacientes pasa por la especialización, como ya advertía la Dra. Giráldez al inicio del encuentro. «Debemos remarcar mucho que el blanqueamiento es un tratamiento que exige un estudio del paciente, un seguimiento y control y que puede llegar a ser definitivo si se controla. Cuanto más hagamos por el paciente más valorará nuestro trabajo», incide.

Desde el punto de vista del Dr. José Amengual se tendría que conseguir que el blanqueamiento fuera como la Periodoncia, y «que los resultados conseguidos se basaran prácticamente en tratamientos iniciales importantes y luego se mantuvieran en el tiempo con el apoyo del mantenimiento».

No obstante, conseguir que el tratamiento alcance el valor y la importancia real que tiene, depende también mucho del profesional. «Aunque en muchos casos es el paciente quien solicita el blanqueamiento –destaca el Dr. Amengual–, estoy intentando cambiar el concepto e intentando inculcar y transmitir el blanqueamiento a los pacientes. En el caso de tratamientos complejos siempre se lo digo».

«En nuestro caso –asegura el Dr. Jesús Creagh–, lo estamos incorporando a todos los tratamientos de estética que hacemos. Hablamos de un tratamiento que es altamente eficaz, predecible y estable a largo plazo. Y en cualquier tratamiento, una vez terminadas las fases de periodoncia y conservadoras, es el momento de poder realizar blanqueamiento. Es algo que lo tenemos protocolizado». Y aquí también puede entrar en juego el personal auxiliar de la clínica. «Tenemos que generar en el paciente la necesidad para que después de explicar bien las cosas, sea él quién demande el tratamiento. Este año hemos hecho el doble de blanqueamientos que el año anterior», revela el Dr. Creagh: «Hay profesionales que no hacen blanqueamiento porque ya de antemano piensan que el paciente le va a decir que no, pero tenemos que ser nosotros quienes se lo propongamos. Hay que transmitirles las ventajas que tiene el blanqueamiento y hacerlo con técnicas combinadas en tratamientos multidisciplinarios para poder mejorar ese resultado final».

El Dr. Oteo añade a la lista la incorporación del blanqueamiento a los tratamientos de Ortodoncia: «Lo incluimos ya directamente en los presupuestos y los resultados están siendo muy buenos».

Formación mejorable

El encuentro, patrocinado por Philips Zoom!, reunió a destacados profesionales del ámbito nacional en el campo del blanqueamiento dental.
El encuentro, patrocinado por Philips Zoom!, reunió a destacados profesionales del ámbito nacional en el campo del blanqueamiento dental.

Aunque se lleva 20 años hablando ya de blanqueamiento, lo que significa dos décadas de constante evolución, aún hay aspectos susceptibles de mejora, como la formación. «Cuando empecé a dar cursos –asegura el Dr. Amengual– la gente no conocía el blanqueamiento y pensaba que con el paso del tiempo se aprendería. Sin embargo, en las universidades –prosigue–, con los nuevos planes de estudio, no se forma lo suficiente en este campo. Al revés, hay un mayor desconocimiento aún por parte de los compañeros incluso que en el pasado». De hecho, hay quienes no están haciendo un tratamiento adecuado, y además tenemos que luchar contra las clínicas donde se banaliza el blanqueamiento».

Pacientes con carillas

Los participantes en el desayuno también compartieron sus experiencias sobre los pacientes con carillas, en concreto sobre el momento más conveniente de realizar el blanqueamiento, sabiendo que este puede recidivar. «En nuestra clínica, a todos los pacientes con carillas les hacemos blanqueamiento previo y tras la colocación de las carillas se les confecciona siempre una férula de protección nocturna que les servirá también para las futuras aplicaciones de gel de blanqueamiento que permitan un correcto mantenimiento», destaca el Dr. Iturralde.

«Desde mi punto de vista –señala el Dr. Oteo–, en casos severos, si tienes que hacer unas carillas y un tallado excesivamente agresivo, sí que puedes hacer blanqueamiento; en otros casos quizás incurrimos en un sobretratamiento, es decir, estamos haciendo un blanqueamiento sobre una superficie en la que va a ir una carilla y que puede producir una recidiva y te va a costar volver a blanquear, es decir, te va a llevar al fracaso del tratamiento». «Tras colocar unas carillas el blanqueo por la parte palatina es mucho más difícil. Nosotros lo proponemos siempre previamente», añade el Dr. Creagh.

El Dr. Iturralde destaca que si el paciente quiere ponerse carillas porque su motivo principal de descontento es el color, «lo correcto sería comenzar por un blanqueamiento y no recurrir de primeras a las carillas. Si es ya por una alteración de la forma, después del blanqueamiento, como dice el Dr. Oteo, echaremos mano de las carillas o microcarillas».

Un punto de vista diferente lo aporta el Dr. Llambés, para quien el blanqueamiento dental es de los pocos tratamientos que no sobretratan: «Siempre vas a conseguir luminosidad, nunca vas a hacer algo irreversible».

No obstante, se puede dar el caso de que a los cuatro o cinco años, aunque las carillas funcionen, el sustrato empiece a oscurecerse, explica el Dr. Oteo. Pero, para evitarlo disponemos del mantenimiento, puntualiza la Dra. Giráldez: «Se puede recuperar el color con el blanqueamiento palatino, pero siempre lo vas a notar más cuanto más finas sean las carillas».