Dr. Francisco Rodríguez Lozano, nuevo presidente de la Red Europea de Prevención del Tabaquismo (ESNP)

Se reconoce orgulloso de ser el primer dentista que preside la Red Europea de Prevención del Tabaquismo. Desde este recién estrenado cargo, el doctor Francisco Rodríguez seguirá su lucha, emprendida ya hace varios años, para impulsar medidas que consigan reducir este nocivo hábito y, en consecuencia, mejorar la salud de la población.

—¿Qué actividades pretende impulsar como presidente de la Red Europea de Prevención del Tabaquismo (ENSP –European Network for Smoking and Tobacco Prevention)?
—ENSP es una red de organizaciones de control y prevención del tabaquismo a nivel europeo. Por eso, nuestra primera labor es coordinar las acciones de distintos países y dar soporte a todas, aprendiendo unas de otras y exportando las acciones que funcionan en un país a otros. Esto es el trabajo en red. Además, tenemos una relación estrecha con la Comisión Europea, que nos considera interlocutor para estos asuntos en representación de los sanitarios y la sociedad civil. Ahora mismo estamos colaborando con ellos en varios proyectos que nos han encargado y que, bajo nuestra coordinación, están realizando varias Universidades europeas y sociedades miembro del ENSP.

—¿Qué supone para usted este nombramiento?
—El reconocimiento a una labor excelente desarrollada por España desde el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) que he presidido cuatro años y en el que un grupo excepcional de personas de mi junta directiva, con el apoyo de las 32 sociedades miembro, ha logrado influir en los políticos y autoridades españolas para que el control del tabaco haya sido tenido en cuenta. También se ha valorado el enorme trabajo que hemos realizado en el Parlamento Europeo en Bruselas durante las discusiones de la recién aprobada Directiva de Productos del Tabaco, donde he mantenido encuentros con varios eurodiputados del comité de salud pública y se han introducido algunas enmiendas propuestas por el CNPT.

Por otra parte, es para mi un motivo de orgullo el que se haya elegido a un dentista por primera vez como presidente. Es muy importante que se reconozca la gran labor que nuestra profesión puede hacer y está haciendo, no ya solamente con nuestros pacientes, sino a nivel institucional, participando e influyendo en todas las decisiones legislativas que toman los políticos como parte interesada que somos. Quiero reconocer aquí la participación de nuestro Consejo General de Dentistas en las acciones en contra de Eurovegas o de apoyo a las nuevas legislaciones de empaquetado genérico en Irlanda, Francia, Reino Unido, Finlandia y Noruega. Quiero agradecer públicamente aquí a nuestro Consejo General y a sus presidentes, tanto actual como anterior, su apoyo siempre que se les ha pedido. También quiero agradecer a la OMC (Organización Médica Colegial) y a la Fundación del Colegio de Odontólogos de Madrid que me hayan nombrado asesor para asuntos de tabaquismo, lo que es un gran honor para mí como dentista.

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El Dr. Rodríguez Lozano ha presidido durante cuatro años el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT).

—En España, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) es el organismo que asume este papel. ¿Qué medidas reclama esta institución al Gobierno español?
—Las últimas que hemos reclamado en una reciente visita al director general de Salud Pública son: la equiparación del cigarrillo electrónico con el convencional en fiscalidad, espacios de consumo y publicidad; la realización de una campaña nacional de prevención –la última se hizo en el 2005–; que el Gobierno español no se oponga, como ha venido haciendo, a que otros países europeos instauren el empaquetado genérico como medida de salud pública, que además está recogida en el Convenio Marco de la OMS (Organización Mundial de la Salud) que tanto España como la Unión Europea han ratificado, y, si fuera posible, que se planteen instaurar esa medida en España y que desde el Gobierno central y el Consejo interterritorial del Ministerio de Sanidad se apoye el que se vuelvan a financiar tratamientos de cesación tabáquica en las autonomías que los han retirado por la crisis.

—¿Cree que las autoridades de nuestro país seguirán la tendencia que ya han adoptado otros países europeos, como Francia, Irlanda o Reino Unido, de imponer el empaquetado genérico de cigarrillos?
—Estoy convencido de que será así. Es algo imparable. La lástima es que no estemos en la cabeza, como lo estuvimos con las leyes de espacios sin humo, y que en esta ocasión lo adoptemos cuando lo hayan hecho los demás. Los países más avanzados de Europa ya lo están tramitando, pero el nuestro en esta ocasión parece que se va a quedar a la cola de Europa.

—Otro de los objetivos de la Red Europea de Prevención del Tabaquismo es equiparar el uso público de los cigarrillos electrónicos con el tabaco convencional. ¿Por qué es tan importante lograr que nuestro Gobierno adopte esta medida?
—Por dos motivos muy claros: porque, a pesar de que es menos tóxico que el humo del tabaco, el vapor que emiten no es inocuo (y cada día vemos más publicaciones de estudios que lo demuestran), y porque, desde un punto de vista psicológico, es muy importante que nuestros niños no vean algo que recuerda a fumar en los espacios comunes. Hemos conseguido desnormalizar el uso del tabaco; los niños perciben el fumar como algo peligroso ya que no se puede hacer en los espacios donde compartimos el aire y el ver a alguien haciendo algo muy parecido a fumar, echa por tierra una labor de muchos años.

—Entonces parece que tampoco el cigarrillo electrónico es la panacea.
—Así es, pero lo más importante es que no sabemos exactamente lo que puede producir y por eso la OMS nos pide a los sanitarios que recomendemos que no se utilice. Los estudios que tenemos son pocos, con muestras pequeñas de población, a corto plazo y, lo que es lo peor, no son independientes, son financiados en su mayoría por la propia industria del cigarrillo electrónico.

—El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo también aboga por prohibir el consumo de tabaco en espacios públicos al aire libre. ¿Cree que llegará a término esta propuesta?
—Yo creo que es una buena medida para ciertos espacios si se logra un consenso alrededor de ella. Me explico: El Barça prohibió fumar en su estadio porque la asamblea de socios así lo decidió. Las leyes del tabaco han funcionado muy bien en España porque han tenido un enorme consenso social y se han votado por amplísimas mayorías en el Parlamento que nos representa a todos. Es esencial la labor de todos los profesionales sanitarios incluidos los dentistas para hacer ver a los ciudadanos los riesgos reales del tabaco, de manera que la sociedad esté bien informada. Con una percepción real del riesgo que no esté distorsionada por los intereses económicos y la enorme presión de la industria del tabaco, se podrían tomar decisiones de este tipo que mejoren la salud pública.

—Desde que se aplicó esta ley que prohíbe fumar en espacios públicos cerrados, en 2011, ¿ha bajado la incidencia de enfermedades relacionadas con el tabaquismo como el cáncer oral, o de patologías que afectan a fumadores pasivos como las alergias infantiles?
—La mayoría de los efectos los veremos a largo plazo, pero algunos ya los tenemos recogidos en publicaciones científicas, como la reducción de los ingresos hospitalarios por asma infantil y por accidentes vasculares agudos, fundamentalmente el infarto de miocardio. Estos estudios coinciden en los resultados con los de otros países en los que se han implantado leyes similares de prohibición de fumar en espacios públicos.
En cuanto al cáncer oral, no está tan claramente relacionado con el tabaquismo pasivo como el de pulmón, pero no cabe duda de que veremos una reducción ya que la ley ha conseguido que mucha gente deje de fumar al ponerle más difícil el hacerlo. La mayoría de los fumadores quiere dejar de fumar y estas leyes han sido la excusa ideal para intentarlo.

272_EntrevistaLozano—Se estima que entre el 75 y el 90 por ciento de los casos de cáncer oral diagnosticados están unidos a los efectos del consumo de tabaco y alcohol, ¿qué papel juega el dentista en la detección precoz de esta enfermedad?
—Es esencial. El gran problema del cáncer oral es que se diagnostica tarde, en estadios avanzados, lo que hace que tengamos unas tasas de supervivencia a los 5 años en torno al 50% cuando podrían estar en el 80% si se diagnosticasen pronto o en el 100% si detectáramos lesiones precancerosas. El cáncer oral se ve abriendo la boca y mirando, a diferencia de otros como el de pulmón o el de estómago, que se detectan cuando tienen ya manifestaciones clínicas.

El dentista tiene que estar bien formado para saber detectarlo, pero también tiene una labor muy clara de educar a la población para que acuda con regularidad a nuestras consultas y conozca los factores de riesgo, que, como bien dice, son fundamentalmente el tabaco y el alcohol.

—¿Por qué se produce tanta tardanza en el diagnóstico?
—Hay razones achacables a la población, que no acude porque desconoce el riesgo, y por eso debemos hacer campañas educativas en cuanto a hábitos y autoexploración y recomendar acudir a un dentista ante cualquier duda, pero también debemos formarnos más y mejor porque algunas lesiones se nos escapan. Es lamentable que muchos casos de cáncer oral sean diagnosticados por el segundo o tercer dentista al que acude un paciente. Debemos revisar la formación de grado en la Universidad, y los Colegios deben ofrecer cursos de actualización (que deberían ser de algún modo obligatorios) junto con talleres de toma de biopsias, herramienta clave para el diagnóstico de un cáncer oral y que todo dentista debería saber y poder hacer en su consulta.

Aunque podemos decir que en general el dentista está bien formado para detectar estos casos, siempre se puede hacer más. Últimamente mis compañeros están deslumbrados por técnicas ciertamente apasionantes de Implantología y rehabilitación estética en las que hemos avanzado enormemente, pero no debemos olvidarnos nunca de la Medicina Oral. Muchas veces podemos salvar la vida a un paciente y eso es algo que no se nos puede escapar.

Creo que también deberíamos estar formados para ser capaces de ofrecer un consejo sanitario, aunque sea mínimo, en cuanto a la conveniencia de dejar de fumar. Un consejo creíble y bien fundamentado. Decía Robert Mecklenburg, un colega norteamericano, que probablemente lo mejor que puedes hacer por la salud de un paciente es que deje de fumar.

Perfil profesional

El Dr. Francisco Rodríguez Lozano fue nombrado presidente de la Red Europea para la Prevención del Tabaquismo, celebrada a finales de abril en Atenas, en el trascurso de la reunión anual de este organismo. Se trata de la primera vez que un español preside esta institución y la primera vez también que lo hace un dentista. El Dr. Rodríguez Lozano era hasta ahora el presidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo en España y fue secretario del Consejo General de Dentistas y presidente del Colegio de Dentistas de Tenerife. También ha sido vicepresidente del Consejo Europeo de Dentistas y en la actualidad es asesor en tabaquismo del Consejo General de Médicos y del Colegio de Dentistas de Madrid.