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De izda. a dcha., los doctores Juan Carlos Vara, Andrés Sánchez Turrión y Antonio Bowen; José Luis del Moral, director de GACETA DENTAL, Francisco Grau y el doctor Juan López-Quiles.

Tendencias y avances en Implantología

La publicidad engañosa, la mala praxis, los materiales low cost, la guerra de precios o el sobretratamiento son algunos de los problemas que asedian a la Implantología, una disciplina odontológica que representa la mitad de los tratamientos que se realizan en la consulta. Según los profesionales reunidos por GACETA DENTAL en un desayuno de trabajo, a pesar de las adversidades que debe afrontar, el nivel científico en esta área es extraordinario y su vertiginoso desarrollo vaticina un futuro prometedor.

La Implantología es una disciplina en desarrollo cuyo nivel científico ha evolucionado de forma espectacular desde su nacimiento, hace más de medio siglo. En la actualidad la mitad de los tratamientos odontológicos pertenecen a este campo odontológico, y es precisamente por esta razón, por lo que es una de las áreas más afectadas por los problemas que planean sobre el sector dental español. De ello hemos hablado con cinco reconocidos profesionales: los doctores Antonio Bowen Antolín y Juan Carlos Vara de la Fuente, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la Sociedad Española de Implantes (SEI); Juan López-Quiles y Andrés Sánchez Turrión, profesores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), y Francisco Grau Rahola, distribuidor de implantes dentales neoss, biomateriales y software, con casi veinticinco años de experiencia en el sector.

Mercantilización de la profesión

La Implantología se ha convertido en un área de consumo, y tanto algunos profesionales como pacientes, olvidan, en muchas ocasiones, que se trata de una asistencia sanitaria. Según el presidente de la Sociedad Española de Implantes (SEI), el doctor Antonio Bowen, «el 50% de los tratamientos odontológicos son implantológicos, así que la batalla de las clínicas se realiza en torno al implante, tirando los precios por los suelos y realizando un marketing agresivo en torno a este servicio sanitario. Por eso, desde la SEI, nuestro principal objetivo es desarrollar campañas para que los pacientes entiendan que la Implantología no es un bien de consumo».

Además de por la crisis económica general, el sector se ha visto afectado en los últimos años por la plétora profesional e intenta adaptarse a un nuevo escenario donde han aparecido nuevos modelos de negocio muy alejados del concepto de clínica tradicional. «En nuestra profesión hay un mercadeo absoluto y el implante es la pieza que mueve toda esa mercantilización. Esta situación daña a la Odontología en general y a la Implantología en particular», expuso el doctor Juan Carlos Vara en su primera intervención.

Para estos doctores, y como establece el libre mercado, el valor de un producto no puede estar por debajo de su coste; sin embargo, en Implantología se pueden encontrar precios irrisorios. «Algo falla –comenta el doctor Bowen–. Se está realizando publicidad engañosa. Anuncian implantes a precios que no corresponden con el tratamiento completo, y esto se hace porque el marco de la publicidad sanitaria en nuestro país no está bien delimitado».

271_Desayunos«Se están colocando implantes sin ningún criterio», añade el vicepresidente de la SEI, el doctor Vara. «Es como un mercadillo en el que se compite por vender la camiseta más barata, pero nadie sabe qué calidad tiene esa prenda, ni cuánto tiempo va a durar».

Publicidad engañosa

El doctor Andrés Sánchez Turrión, profesor de Prótesis Estomatológica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), distingue entre dos tipos de profesionales que realizan publicidad engañosa: «Por un lado, los que publicitan el precio del implante y luego, a esa cantidad inicial, le suman la cirugía, el tapón de cierre, el de cicatrización, la membrana, la anestesia y hasta la visita en muchos casos; y, por otro lado, los que realizan un reclamo publicitario asegurando a los pacientes que van a salir de la clínica con el tratamiento implantológico completado, que es otra manera de engañar, porque, aunque es cierto que eso se puede hacer en determinados casos, los pacientes deben tener unas características muy concretas, por lo que no se puede generalizar de esta manera. El Estado debe regular esto e informar adecuadamente a la población».

El doctor Juan López-Quiles, profesor del Departamento de Medicina y Cirugía Bucofacial de la UCM, señala que «los pacientes llegan a la consulta exigiendo tratamientos incompatibles con sus características porque las nuevas técnicas se publicitan como si fueran la panacea universal, cuando en realidad el 99% de los implantes se realizan mediante procedimientos tradicionales. La única forma de combatir esta situación es formando a los pacientes y haciendo hincapié en la importancia de acudir a profesionales de confianza».

En este sentido, los responsables de la SEI presentes en este desayuno de trabajo asumen el papel que tiene esta institución ante la desinformación de la población en ámbitos implantológicos: «Desde la Sociedad Española de Implantes sabemos que es necesario desarrollar campañas para que la gente comprenda que la Implantología es un tratamiento médico, y para crear protocolos que regulen todos los procesos para garantizar una correcta asistencia sanitaria», afirma el doctor Antonio Bowen.

Plétora profesional

Con una visión más empresarial, Francisco Grau Rahola, un profesional del sector médico y odontológico con una dilatada experiencia, expone tres problemas que hostigan al sector: «En España la Implantología se ha visto marcada por la crisis que afecta a todos los sectores, el exceso de competencia que han generado las universidades y el sobretratamiento que se produce como consecuencia de lo anterior y que ha originado una caída del mercado. Los estudios que se están realizando en España afirman que, durante los últimos años, la Implantología ha bajado su volumen de negocio. En 2015 hemos tocado fondo y a partir de ahora nos recuperaremos, pero muy lentamente. Así, para 2021, se prevén cifras similares a las de 2012».

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Los doctores Bowen y Vara, en un momento del desayuno.

Según el doctor Juan López-Quiles, solo en Madrid se han llegado a graduar en torno a 1.200 odontólogos al año, y muchos de estos jóvenes quieren especializarse en Implantología. «Ya estalló la burbuja de la educación odontológica. La carrera ha perdido prestigio debido a la plétora y consiguiente falta de salidas profesionales y cada año se matriculan menos alumnos. Lo siguiente es que se regulará el número de profesionales dedicados a la Implantología por el mismo motivo. Y, por último, estallará el modelo de las cadenas-franquicias comerciales basadas en el comercio con el paciente necesitado de este tratamiento. Ahora bien, la quiebra de uno de estos gigantes endeudados podría ocasionar la salida al mercado de cientos de odontólogos aumentando el problema del exceso de profesionales. El catalizador de este círculo vicioso es la Implantología o, más bien, la creencia de que esta ciencia es una especie de ubre mercantil que nunca se agotará», conjetura López-Quiles.

«Estos fenómenos se escapan de las manos», apunta Francisco Grau. «Cada año salen cientos de odontólogos al mercado que quieren ofrecer sus servicios y lo hacen bajando mucho los precios y ofreciendo una asistencia súper cualificada, lo que ha dado lugar a una competencia feroz; es la base del libre mercado y la ley de la oferta y la demanda».

Implantes low cost

En este escenario, nace la Implantología low cost de la mano de un grupo de empresas que en vez de investigar para crear implantes de calidad respaldados por la evidencia científica, basan su actividad copiando el diseño que han creado prestigiosas firmas del sector. «El low cost viene para quedarse –afirma Francisco Grau– pero el paciente cada vez quiere tratamientos de mayor calidad, así que no creo que estas empresas supongan una verdadera amenaza para un profesional cualificado».

Sin embargo, el profesor Andrés Sánchez Turrión ve peligrar la excelencia de la asistencia sanitaria porque «la gente no se atiene a criterios de calidad, solo ven precio y basan su elección en función al coste del tratamiento y la publicidad. Lo único que está salvando a las clínicas tradicionales y eficientes es el boca a boca».

271_Desayunos«Según un estudio reciente, en 2016 el 1% de la población mundial va a ser más rico que el 99% restante», apunta el doctor Juan Carlos Vara. «Así que siempre habrá un porcentaje importante de pacientes que buscarán low cost porque no pueden permitirse otra cosa».

Francisco Grau afirma que lo que ocurre en España difiere del resto de países europeos. «Aquí la competencia en la industria dental es enorme, en parte, porque el mercado español es muy abierto y acepta productos de procedencia desconocida, cosa que ocurre, en menor medida, en otros países. En Alemania, por ejemplo, los profesionales son más conservadores, sin embargo, aquí viene un comercial con implantes sin documentación científica alguna y le abrimos las puertas».

El doctor Vara no cree que el único problema esté en el uso de materiales de bajo coste y escasa evidencia científica, «a esto hay que sumarle la falta de ética profesional». Así, el vicepresidente de la SEI identifica tres factores que están dañando el sector: la publicidad engañosa, el low cost y la mala praxis, generalmente provocada por falta de ética profesional, trabajes para quien trabajes». «Antes éramos muy meticulosos a la hora de colocar un implante, nuestra línea de aprendizaje era muy lenta. En cambio, ahora se ha acelerado mucho el proceso de aprendizaje. Hay muchos profesionales muy bien preparados, y no se deben dejar influir por aspectos externos a la salud oral del paciente».

Éxitos y Fracasos

En términos generales, el tratamiento implantológico sigue siendo uno de los procedimientos odontológicos más seguros, con tasas de éxito superiores al 95%. Tanto es así que a los 15 años de su colocación, más del 90% de los implantes siguen funcionando correctamente. Quizá por ello, representa una de las técnicas quirúrgicas con mayor fiabilidad. Sin embargo, aunque los estudios preliminares apuntaban datos satisfactorios, la realidad que vive hoy la profesión hace que los porcentajes de éxito caigan estrepitosamente. «Las cadenas dentales están colocando muchísimos implantes y en muchas clínicas se están realizando tratamientos que sobrepasan la capacidad de las mismas –señala el doctor Bowen–. Aunque los tratamientos implantológicos tienen unas tasas de éxito altísimas, si no se realiza una buena praxis los implantes fracasan», afirma el presidente de la SEI.
Poniendo un ejemplo, el doctor Vara afirma que el porcentaje medio de fracaso de una conocida red de clínicas es de un 15% de los implantes colocados. «Esto demuestra que se está vendiendo mucho marketing y poca ética. En España los alumnos salen muy bien preparados, pero luego les exigen hacer un tratamiento en quince minutos y con unos medios inapropiados, y así no se puede trabajar. En esta profesión aparte de formación hace falta más ética».

Juan López-Quiles defiende a los profesionales que trabajan en estas cadenas dentales: «No podemos demonizar generalizando. Si bien es cierto que el cimiento de las grandes cadenas es el negocio y estamos hablando de salud, como en todo, en ellas también hay profesionales con ética impecable que saben lo que hacen».