266_Entrevista Roldan
El doctor Rafael Roldán afronta su segundo mandato como presidente de los dentistas cordobeses.

Dr. Rafael Roldán, reelegido presidente del Colegio de Dentistas de Córdoba

El doctor Rafael Roldán lleva buena parte de su vida profesional vinculado al Colegio de Dentistas de Córdoba. Desde hace unas semanas, repite como presidente de los profesionales cordobeses, cargo desde el que luchará por conseguir la mejor práctica odontológica clínica, no solo para los colegiados sino también para los pacientes.

—Acaba de ser reelegido presidente del Colegio de Dentistas de Córdoba. ¿Cómo afronta este nuevo mandato?
—Con ilusión y con más ganas que nunca de continuar el proceso que comenzamos hace cuatro años en el que, tanto personalmente como toda la Junta de Gobierno, hemos puesto todo el esfuerzo y el trabajo necesario para defender y luchar por los derechos de esta profesión, de sus profesionales y también de los pacientes.
Afrontamos esta nueva etapa, obviamente, con muchísima más experiencia y conocimiento de los problemas que tiene nuestra profesión. Y, de hecho, somos conscientes de que, hoy más que nunca, es necesario trabajar para hacer saber a los ciudadanos lo importante que es disfrutar de una buena salud bucodental. Tenemos la impresión de que se está produciendo una visión errónea y simplista por parte de los pacientes de la prestación sanitaria que realizamos. Como en toda actividad médica, la Odontología persigue la recuperación, el mantenimiento o la mejora de la calidad de vida del paciente, por encima de cualquier tipo de interés, ya sea comercial o económico, que no sea el de su propio bienestar.

—¿Cuáles son los objetivos prioritarios que se ha fijado de cara a los próximos cuatro años?
—La lucha por una buena práctica odontológica clínica, contando tanto con los colegiados como con los pacientes, es prioritaria. Resulta sorprendente que actualmente sea necesario legitimar los tratamientos odontológicos y hacer saber a los ciudadanos cuáles son las normas de actuación pertinentes para cada acto médico odontológico. En términos generales, esto es consecuencia de la actividad deshonesta que vienen realizando determinadas clínicas, mayoritariamente las que no pertenecen a dentistas.
Por otro lado, apostaremos con gran empeño, tal y como lo hemos estado haciendo hasta ahora, por la formación continuada de nuestros profesionales, base fundamental de la profesión, para que puedan ir renovando y actualizando conocimientos. Seguiremos, además, desde nuestra asesoría jurídica, persiguiendo los casos de intrusismo, una de las mayores lacras de nuestra profesión y que tanto peligro supone para la salud de los pacientes. Además, a través de nuestra Comisión de Ética, Deontología y Mediación, seguiremos ofreciendo una labor de mediación y conciliación tanto a nuestros dentistas como a los pacientes que se acerquen al Colegio a interponer una queja por algún tratamiento.

—¿Quiénes integran la junta directiva?
—Con respecto a la anterior Junta de Gobierno se mantienen alguno de sus miembros, aunque se han incorporado tres colegiados jóvenes y se ha querido tener una mayor representación femenina. Continuarán, Francisco Jesús González, vicepresidente; Juan Carlos Alonso, secretario, y Marta de la Peña como tesorera. Las vocalías están ocupadas por Federico Esparza, Carlos Lasarte y José Javier Pinilla. Como nuevos miembros de la Junta de Gobierno, trabajarán Antonio Lucena, Alicia Prados y Leticia Rodríguez.

—Desde el colegio que preside, al igual que en otras organizaciones colegiales de otros puntos de España, se está impulsando la campaña publicitaria por una Odontología de calidad. ¿Qué acciones se han desarrollado?
—Velar por una Odontología de calidad es deber de todos y cada uno de los colegios de dentistas. Cada vez son más las clínicas, fundamentalmente de propietarios que no son dentistas, que hacen una publicidad que les sirve de gancho para atraer lo que para ellos son clientes y no pacientes. Son ofertas engañosas que esconden tratamientos con precios más elevados.
Por ello, desde el Colegio de Dentistas de Córdoba se ha elaborado una campaña para informar a los cordobeses que «Tu boca no está de oferta» y que hay que tener en cuenta varios factores a la hora de elegir un dentista. Se ha hecho campaña en radio, en prensa escrita, así como en soportes publicitarios como mupis y marquesinas de la ciudad y dípticos explicativos que se han repartido a todos y cada uno de los dentistas colegiados para que los expongan en sus clínicas.

—¿Cómo ven desde el Colegio de Dentistas de Córdoba la actual situación de la Odontología a nivel nacional?
—La situación es preocupante, especialmente sin una regulación de esta publicidad sanitaria. Los tratamientos dentales no dejan de ser un servicio sanitario cuya publicidad debería estar regulada y no venderse como un bien material más. Éste es el principal problema al que nos enfrentamos. Ofrecemos salud, no algo material.
Corresponde a las consejerías de salud dictar normas de actuación que vayan dirigidas a proteger al paciente, y enfocadas a la resolución de conflictos entre sanitarios y pacientes, creando un clima de serenidad y no de enfrentamiento en temas de salud, como en el que actualmente vivimos.
Si las autoridades sanitarias no disponen del personal suficiente, entrenado o cualificado para proteger a los ciudadanos de la publicidad engañosa debería transferir esa función pública a los Colegios Profesionales sanitarios, los cuales están en la mejor situación para conocer aquella publicidad que disfraza lo que es mentira y oculta lo que es verdad. Sería una aportación enorme de los Colegios a la sociedad, y además, le resultaría gratis a la Administración. No se trata de prohibir la publicidad sanitaria, se trata de tutelar un interés público, de cumplir la ley y realzar el derecho constitucional a la protección de la salud que tenemos todos los españoles.

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El Dr. Roldán apostará por la formación continuada de los colegiados cordobeses.

—¿Cómo es la situación del joven graduado en Odontología en su provincia?
—Creo que la provincia de Córdoba es fiel reflejo de lo que acontece a nivel nacional: hay un exceso de profesionales. No existe una limitación en el acceso a las facultades de Odontología y la aparición de universidades privadas que ofertan la carrera es incontrolada. Por tanto, la situación del dentista joven recién licenciado es la del odontólogo que tiene muy difícil incorporarse al mercado laboral, que, con frecuencia, está en paro o tiene que abandonar su ciudad, e incluso su país, para poder trabajar. Aquel que consigue quedarse, lo hace con unas condiciones precarias, trabajando pocas horas para diferentes clínicas, a veces sin un criterio propio e independiente del empresario, con un difícil o nulo seguimiento de la evolución del tratamiento al paciente, y ni de tan siquiera su historial clínico.

—¿Algún consejo para estas nuevas canteras de profesionales?
—Que no abandonen en su empeño de conseguir un empleo digno. Que sigan formándose y renovando conocimientos y que el Colegio de Dentistas de Córdoba está para ayudarles y resolver cualquier duda que puedan tener. En última instancia estamos para facilitarles la integración en el mercado laboral, poner a su disposición la normativa vigente, ayudarles en el aprendizaje de nuevos conocimientos y otorgarles un valor de seguridad a todo su ejercicio profesional.

—¿Se han multiplicado los casos de intrusismo en los últimos años?
—El intrusismo profesional en la Odontología siempre ha existido, si bien en los últimos años, debido a la crisis, sí que se ha ido agravando. Son numerosos los casos de personas que, sin la correspondiente titulación y formación, actúan como facultativos dentistas, con el consiguiente peligro para la salud de los ciudadanos. Es labor del Colegio seguir persiguiendo estos casos. Sin embargo, resulta algo desesperanzador que después de tanto tiempo combatiendo el intrusismo profesional, no solo no esté erradicado sino que continúa en plena pujanza. La conclusión es que, mientras siga siendo rentable, esta lacra será imposible de eliminar. No puede ser que por piratear una canción la multa pueda llegar a ser de hasta 600.000 euros, y por ejercer un acto sanitario, sin formación ni titulación suficiente, destrozando la salud de la boca de un paciente, con posibles secuelas de por vida, no se llegue ni a los 6.000 euros.

—¿Cuáles creen que son las medidas más necesarias para solucionar los problemas actuales de la profesión?
—Actualmente pensamos que establecer, como ya he comentado anteriormente, una regulación de la publicidad sanitaria es prioritario. Solo de esta forma se podrán frenar las ofertas engañosas de muchas clínicas dentales. Así se reconoce la salud como el bien más preciado y no como algo material, que es el valor que se le está dando en la actualidad.
Por otro lado, habría que establecer un númerus clausus que limite las plazas de acceso a las facultades. Actualmente existe una plétora profesional, otro de los principales problemas de la profesión. No hay un mercado laboral tan grande que pueda dar acogida a tantos profesionales, bien formados y con experiencia, que salen cada año de la Universidad.

—Hablamos de demandas históricas: númerus clausus o especialidades. ¿Qué hace falta para que finalmente sean una realidad?
—La implicación de las Administraciones en todos los aspectos. Desde los Colegios y el Consejo General se trabaja para que estas soluciones se apliquen en la práctica, pero por el momento no se ha conseguido. Por nuestra parte, seguiremos informando a la población, dado que pensamos que sigue instalada en la sociedad la idea de que la de dentista es una profesión rentable, olvidando que actualmente existe un desempleo que va en aumento, que afecta fundamentalmente a los más jóvenes, y que prácticamente es muy difícil rentabilizar toda la inversión necesaria para llegar a ser un buen profesional. Además un odontólogo solo puede trabajar como tal, no se puede reciclar para otra profesión. Esto es algo que deben saber todas las familias.

—¿Existe unión dentro de la profesión para luchar por todos estos frentes abiertos?
—Lo que sí existe es un sentimiento común de que la situación está mal y que debe cambiar. Tanto a los que llevamos más tiempo en la profesión, como los que acaban de empezar, nos une la idea común de que debemos cambiar las cosas tal y como se están desarrollando. Para ello animo a los colegiados a que confíen más en sus Colegios, que se acerquen a ellos y aporten ideas, sugerencias, participen en las asambleas, etc. Después solo quedaría la implicación de las Administraciones.

—Ejerciendo un poco de visionario, ¿cómo ve el futuro de la profesión a medio plazo?
—Sinceramente, mucho tienen que cambiar las cosas para que las perspectivas de futuro para esta profesión y su ejercicio, por el bien de los ciudadanos, sean las más idóneas. Los políticos solo se acuerdan de nosotros cuando hay elecciones. Es absolutamente necesario que el binomio dentista/empresario se decante por un interés en la curación del paciente, y no por el resultado económico de la empresa. Es también necesario un Plan Andaluz de Salud Bucodental creíble, posible y, sobre todo, que cuente con los profesionales que lo van a desarrollar. Y, por último, se debe de regular una normativa específica para el establecimiento de las especialidades odontológicas. Con todo ello, un futuro que otorgue mayor seguridad a los pacientes y profesionales, es posible.

Carrera profesional

• Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Córdoba.
• Doctor en Medicina y Cirugía. Facultad de Medicina, Universidad de Córdoba, 1982.
• Profesor titular del Departamento de Ciencias Morfológicas. Facultad de Medicina. Universidad de Córdoba desde 1986.
• Especialista en Estomatología Médica. Universidad de Sevilla.
• Secretario (2002-2006) y vicepresidente (2006-2010) del Colegio de Dentistas de Córdoba.

Más personal

• Nacido en: Córdoba.
• Estado civil: Casado.
• Aficiones: Lectura.
• Deportes: Navegación a vela de crucero.
• Un libro: La luz de la noche de Pietro Citati.
• Música preferida: La obra de Mozart.
• Viajes: Asturias.