Por la sonrisa de un niño: España en Camboya
El deseo de sobrevivir y la pobreza extrema obligan a miles de familias a vivir en los basureros.

Por la Sonrisa de un Niño (PSN) es, desde 2005, la filial española de la ONG francesa Pour un Sourire d´Enfant (PSE). Ambas trabajamos de manera conjunta ofreciendo nutrición, atención médica, protección, escolarización y formación profesional a niños y jóvenes de los basureros y barrios más pobres de Camboya.

La experiencia nos ha enseñado que para hacer salir a un niño de la pobreza para siempre la educación es fundamental. Por ello trabajamos por un lema: «Vencer a la pobreza con las armas de la educación». Sin embargo, saber leer, escribir y contar no es suficiente para salir de la miseria. Estos niños y jóvenes son la mano de obra de sus familias y necesitan tener un oficio que les permita obtener ingresos. PSN/PSE ha creado escuelas de formación profesional y un programa de ayudas alimenticias a las familias que, al tener la comida asegurada (3,5 kg. de arroz por niño a la semana), les permiten asistir a las clases. Son estos programas los que consiguen que PSN/PSE sea una auténtica máquina de destruir miseria.

La vida dentro de los vertederos

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Además de educación en higiene oral, la clínica ha atendido a más de 2.800 pacientes y realizado más de 4.800 tratamientos.

En condiciones insalubres cientos de familias trabajan día tras día en los basureros, gigantes «ciudades» que sostienen a miles de personas. Allí recogen desperdicios (metales, plásticos, restos de comida, etc.) con los que poder comer u obtener algún ingreso al ser vendidos a plantas de reciclaje.

El deseo de sobrevivir y la pobreza extrema obligan a miles de familias a vivir dentro de los mismos basureros. De esta manera, ahorran tiempo y dinero en los desplazamientos. Algunos pagan lo poco que tienen para disponer de «un lugar privilegiado», cercano a los lugares de descarga, donde poder trabajar y tener así más oportunidades de encontrar algo valioso. Aunque parezca imposible, en este entorno hostil se diferencian distintas clases sociales y no todas las familias tienen «derecho» a recoger la misma basura.

A la dureza de vivir en la más auténtica de las miserias, en un inmenso vertedero, han de añadirse los múltiples riesgos que ello conlleva: gases tóxicos, condiciones infrahumanas de higiene, enfermedades, derrumbes de basura, ácidos procedentes de la descomposición de la materia, drogas, extorsión sexual, prostitución, maltratos, mafias… Madres, niños y familias enteras arriesgan lo poco que tienen por conseguir algo que comer. No existen horarios de trabajo, cuanto más buscan más posibilidades de sobrevivir tienen.

Para estas familias el futuro que se les presenta es poco esperanzador. Muchas de ellas se han educado en la violencia y carecen de todo tipo de valores. Ello es debido a que un gran porcentaje de los adultos son supervivientes del genocidio de los Jémeres Rojos –liderado por Pol Pot–, manteniéndose en la actualidad las consecuencias de la destrucción cultural y humana que él promovió.

Pero, a pesar de todo ello, dentro de los vertederos se encuentran sonrisas, cantos y juegos de niños que todavía no se han olvidado de lo que son a pesar de lo que les ha tocado vivir.

El proyecto dental

En estas circunstancias, no cabe duda de que la salud oral estaba lejos de ser una prioridad. Sin embargo, la ignorancia de los principios básicos de higiene y la falta de salud bucodental es el origen de múltiples problemas generales de salud.
Aunque ya era dentista y sabía que la salud oral era importante, empecé a colaborar en los proyectos generales de educación de PSE/PSN pensando que los dentistas en poblaciones del tercer mundo no éramos tan importantes. Sin embargo, cuando llegué a Camboya por primera vez en 2008, fueron muchos los niños que, al enterarse de que era dentista, vinieron a pedirme ayuda señalándose la boca e intentando hacerse entender. No era mi idea inicial y no sabía si lo lograría, pero tenía que intentar hacer algo; a día de hoy no me termino de creer lo que, por supuesto, con la ayuda de muchísimas personas, hemos logrado.

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Voluntarios de PSN durante el verano de 2012.

Con la ayuda del Ilustre Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos de España, de la Fundación Dental Española y de otros colaboradores, en 2012 se inició un Plan de Salud Bucodental y se abrió una clínica dentro de la enfermería que nuestra ONG tiene en Phnom Penh.

Además de la educación en higiene oral, esta clínica ha atendido a más de 2.800 pacientes y realizado más de 4.800 tratamientos. Añadir que, como complemento, durante los dos últimos veranos (julio/agosto de 2012 y 2013) dos grupos de odontólogos españoles han colaborado desinteresadamente en la puesta en marcha, supervisión y desarrollo de esta clínica y del Plan de Salud Bucodental que marca los objetivos de la ONG en este ámbito.

Si bien estos números son un éxito para nosotros, la realidad es que, ante el gran número de niños que forman parte de PSE/PSN (más de 6.000) y la expansión de la ONG a nuevas poblaciones desfavorecidas, la actual clínica en funcionamiento no tiene la capacidad suficiente para poder atender a todos los niños que lo necesitan.

Actualmente resulta especialmente complicado atender a aquella población que vive en zonas alejadas de Phnom Penh.

Por este motivo, uno de los principales objetivos del proyecto, en la actualidad, es la ampliación de la asistencia bucodental, tanto en número de niños y de familias como de las localizaciones desde las que atender. Para ello se ha diseñado un nuevo plan sanitario bucodental más completo que responde a las necesidades actuales de la ONG e incluye la creación de una nueva Unidad de Atención Bucodental Móvil que ofrezca educación y atención en las poblaciones más alejadas.

Está previsto que esta Unidad Móvil esté formada por una ambulancia que traslade a un odontólogo y su auxiliar, dos sillones dentales portátiles y todo el material y equipo necesarios para realizar tratamientos odontológicos básicos. Tenemos la ilusión y la confianza de conseguir que este nuevo proyecto empiece a funcionar en el verano de 2014.

El día a día en la clínica

Desde el inicio se contrató a una odontóloga camboyana que trabaja en la clínica, de lunes a sábado, durante todo el año. Allí se realizan, básicamente, tratamientos preventivos, conservadores y extracciones que no requieran intervenciones quirúrgicas mayores. El gabinete cuenta con un equipamiento completo (sillón dental, compresor, rotatorios, equipo de rayos, etc.), además de localizadores de ápice donados, lámparas de fotopolimerización, instrumental imposible de conseguir allí, etc.

Por la sonrisa de un niño: España en CamboyaSin embargo, aparte de los problemas que surgen en un país como Camboya a la hora de conseguir material/instrumental odontológico, la mayor limitación a la que la clínica se enfrenta es la organización de la agenda de pacientes. Hay más de 6.000 niños (y sus respectivas familias) que forman parte de la ONG, la mayoría de los cuales requiere algún tratamiento dental. Para aquéllos que estudian en el centro PSE/PSN de Phnom Penh
–donde está situada la clínica– es relativamente sencillo realizar revisiones, tratamientos y un seguimiento posterior.

Sin embargo, no ocurre lo mismo con aquellos niños que dependen de PSE/PSN, pero que viven en zonas alejadas y están escolarizados en otros centros.

Para intentar solventar este problema, a día de hoy el auxiliar de la clínica visita semanalmente diferentes zonas rurales para examinar a los niños y trasladar a la consulta a aquéllos que necesiten tratamientos más urgentes, algo que queremos optimizar con la nueva Unidad de Salud Bucodental Móvil.

Durante los meses de julio y agosto, con la ayuda de los odontólogos españoles voluntarios y de estudiantes de Odontología camboyanos, se realizan los Campamentos de Odontología Solidaria. Durante los mismos, el funcionamiento de la clínica se adapta a los Proyectos de Continuidad Escolar –programas para evitar que los niños de PSE/PSN vuelvan a los basureros durante los períodos no lectivos–, realizándose un gran número de talleres y actividades orientadas a la prevención y educación en salud bucodental e incrementándose la cantidad de niños tratados, por contar durante ese período con un mayor número de odontólogos.

Escrito por Daniel Manzano, voluntario en 2012 y 2013.

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