La evolución del mercado dental

Como ya se explicó anteriormente, todo este pesimismo no encuentra un total fundamento en los datos del mercado de productos. Ciertos datos relativos al consumo permitirán conocer la evolución real del negocio de prestaciones y del número de pacientes tratados. Por ejemplo, ¿cómo es posible que el número de los frascos de anestesia –o de las cánulas aspira saliva– no haya sufrido reducciones significativas en los últimos dos años si más de la mitad de los dentistas se lamentan de una reducción en su volumen de pacientes?

Los datos concretos del mercado de productos consumibles destacan un fuerte descenso del mercado en el 2009, un verdadero choque, con una importante recuperación en 2010 que se ha ralentizado en 2011. Sólo a partir de 2012 estamos asistiendo a una nueva fase recesiva, pero bastante contenida (gráfico 5). También el análisis coyuntural del primer semestre de 2013 presenta una contracción del mercado, revelando una situación negativa en todos los segmentos –con un –2,2% total y en los productos consumibles para la clínica–, aunque en ningún caso comparable a la percepción de los dentistas. Al menos no a aquella de quienes pertenecen a las clínicas dentales tradicionales.

La falta de confianza en el futuro ¿posible causa de recesión?
Gráfico 35

A través del análisis acumulado de los cincos años y medio estudiados, podemos observar cómo, de hecho, actualmente el mercado de productos consumibles tiene un valor total de poco menos del 3% con respecto al valor total del mercado del 2008, que había sido el mejor ejercicio histórico en el sector dental (gráfico 6).

La falta de confianza en el futuro ¿posible causa de recesión?
Gráfico 6

¿Por qué entonces tanto pesimismo? Probablemente porque al margen del número de pacientes, los márgenes de beneficio y los ingresos sufren de un modo evidente. Todo ello se debe a un conjunto de factores, entre ellos la disminución de pacientes, el aumento de la competencia y la necesidad de reducir los precios, junto con la fuerte disminución en prótesis y ortodoncia, que inciden fundamentalmente en el presupuesto familiar, pero también en el de las clínicas dentales.

Pero más allá de las razones objetivas, es importante tomar en consideración los cambios «fisiológicos» que en este tiempo han delineado un nuevo perfil de la Odontología, reforzando una percepción negativa con respecto al desarrollo del sector. En primer lugar, la profesión del dentista ha perdido las connotaciones que hasta ahora la habían diferenciado en una época anterior, convirtiéndola, dentro del imaginario colectivo, en una de las actividades médicas de mayor éxito y empujando a muchas personas a embarcarse en esta carrera profesional, gracias al efecto llamada de las facilidades que ofrecía.

Hoy, en cambio, la recesión, por un lado, y, por otro, el impacto social de los grandes centros y cadenas dentales, siempre más extendidos, han minado el poder de la clínica, empujando a los dentistas hacia la necesidad de una gestión empresarial de su actividad, una forma de dirigir la clínica para la cual, la mayor parte, debido a su formación y mentalidad, no se encuentra preparada. Además, y según investigaciones cualitativas desarrolladas por Key-Stone, también los pacientes están cada vez más informados y son críticos, dejando de confiarse a un único profesional y desarrollando la preferencia por evaluar diferentes propuestas, buscando el plan terapéutico más eficaz y conveniente, lo cual tiene efectos negativos sobre las dinámicas de fidelización, que hasta ahora garantizaban un flujo constante de pacientes y representaban una cierta seguridad –tanto objetiva, como negativa– para la clínica.

Este conjunto de factores y reacciones, que caracteriza ampliamente el sector, está provocando una situación de recesión muy importante sobre las inversiones, en tecnologías, renovación, ampliación, etc. Esta es la verdadera amenaza para la categoría y el sector más general, que, de hecho, en el ámbito de la aparatología ha generado unos datos bastante negativos a finales de 2012, rozando un –15%.

Algunas investigaciones demuestran cómo el ambiente, la estructura y las tecnologías son unos de los principales aspectos que evalúa y elige el paciente. El riesgo de involución a este nivel, con una ralentización comprensible, pero bastante inoportuna de las inversiones, podría debilitar la imagen y consolidar un círculo vicioso con posteriores efectos y reducción de la actividad.

Sin embargo, sabemos que la Odontología privada en España se ha caracterizado siempre por una fuerte orientación hacia la innovación y la vanguardia en las tecnologías, por lo que es posible albergar esperanzas hacia un retorno a las inversiones, indispensables para rediseñar las estrategias de la clínica dental en un escenario que no podrá seguir siendo como hasta el momento.

FENIN colabora en la realización de los estudios, dejando libertad al autor del artículo para marcar sus opiniones.

La falta de confianza en el futuro ¿posible causa de recesión?