Dr. Pablo Tejerina Díaz

La enfermedad endocrina más frecuente es la diabetes. La Organización Mundial de la Salud estima que unos 346 millones de personas en el mundo la padecen (1). Los últimos datos de prevalencia en España calculan unos 5,3 millones, de los cuales sólo el 2,99% están diagnosticados (2) (figura 1).

Es clasificada como diabetes insulinodependiente (tipo I) y diabetes no-insulinodependiente (tipo II) (3).

La diabetes de tipo I suele iniciarse antes de los 40 años. De etiología autoinmune y afectando al páncreas, en concreto a los islotes de Langerhans, es inestable y cursa con episodios de cetoacidosis. Clínicamente se distingue por la triada poliuria, polidipsia y polifagia. El paciente depende de una o dos dosis de insulina diaria.

Los pacientes con diabetes tipo I desarrollan la enfermedad periodontal de forma muy aguda, sobre todo cuando la diabetes está mal controlada. En el transcurso del tiempo, presentan llamativas profundidades de sondaje y pérdidas de soporte óseo a estudiar con radiografías periapicales.

En la diabetes de tipo II, los pacientes son de mediana edad. La causa es la utilización defectuosa de la insulina, no presenta episodios de cetoacidosis. Pueden controlar la insulina con dieta y medicación vía oral, y suelen ser pacientes obesos. En cuanto a la diabetes mellitus tipo II, hay un artículo histórico a citar. De los indios Pima (Arizona), mayores de 35 años, un 50% eran diabéticos y desarrollaron la diabetes tipo II. En este grupo se controló la enfermedad periodontal con sondaje periodontal y radiográficamente, existiendo un mayor avance en la enfermedad periodontal en los pacientes diabéticos. En un posterior estudio se concretó que los indios Pima diabéticos tenían un riesgo tres veces mayor de cursar enfermedad periodontal que los no diabéticos. Por lo cual, en éstos, la enfermedad periodontal debería considerarse una complicación de la diabetes mellitus.

"Descargar/"