El efecto de fluorescencia que se produce en algunas partes de las células y de los tejidos bucales, al ser iluminados con una determinada frecuencia de luz, es captado por el odontólogo mediante un equipo especializado, lo que permite ver por debajo de la superficie lesiones potencialmente cancerígenas.

En España, así como en el resto de países del mundo, en torno al 50% de los casos de cáncer oral se diagnostica en fases avanzadas de la enfermedad, y la esperanza de vida en los cánceres no detectados a tiempo es de sólo cinco años.

Cada año aparecen en nuestro país más de 5.100 casos nuevos, de los cuales el 75% afecta a varones, según apunta el Consejo General de Dentistas de España. Además, también señala que esta enfermedad se cobra la vida anualmente de 1.200 personas.

Carlos Aparicio, estomatólogo de la Clínica Aparicio Plénido, centro barcelonés de Odontología Mínimamente Invasiva, apunta que «para mejorar el pronóstico de esta enfermedad es fundamental una detección precoz de las lesiones cancerosas y precancerosas con riesgo de malignizar, ya que es frecuente que algunas de ellas no presenten síntomas, sean indoloras y poco obvias».

Un método pionero para la detección precoz

Hasta hace unos años, el método para una detección precoz del cáncer oral incluía únicamente un examen visual de la zona oral en busca de rastros de alguna lesión y la palpación del cuello en busca de ganglios. En algunos casos, también se utiliza la tinción de las lesiones ya visualizadas.

Desde el año 2008, la clínica del doctor Aparicio es pionera en la implementación de un nuevo método que permite la detección precoz del cáncer oral mediante el registro de auto fluorescencia de los tejidos humanos.

Este método se basa en el efecto de fluorescencia que se produce en algunas partes de las células y de los tejidos bucales al ser iluminadas con una determinada frecuencia de luz. Cuando existen variaciones metabólicas, como las que se producen en la formación del cáncer, la fluorescencia emitida en esa zona disminuye. Este efecto es captado por el odontólogo mediante un equipo especializado, lo que permite ver por debajo de la superficie –e incluso antes de que puedan detectarse a simple vista– lesiones potencialmente cancerígenas. Como siempre, el diagnóstico final es validado a través de una biopsia y un examen histopatológico.