Algunos de los principales problemas que afectan al sector, como el intrusismo o la precaria situación de los jóvenes odontólogos, y cuestiones como el futuro de la profesión o el funcionamiento del colegio y del consejo andaluz, centraron esta entrevista con el doctor Luis Cáceres, reelegido hace dos años como presidente de los dentistas sevillanos.

—Aún le queda la mitad de mandato por delante, ¿cuáles son los problemas más acuciantes en la Odontología sevillana?

—La Odontología sevillana, y creo que la del resto de España, está claramente marcada por el problema del intrusismo profesional, una de las mayores lacras del sector. Están aumentando considerablemente, y, debido a la crisis, de una forma más acelerada, los casos en los que personas sin la titulación y formación necesaria intervienen en la boca de los pacientes. Esto supone un grave peligro para la salud de la sociedad. Por ello, el Colegio de Dentistas de Sevilla, así como el Consejo Andaluz, continúan con su labor para detectar cualquier caso de intrusismo profesional. En ese sentido, se ha hecho hincapié en diferentes medios de comunicación alertando a la sociedad sobre la importancia de que su dentista sea un profesional colegiado.

Otro problema de la profesión es la plétora, lo que lleva irremediablemente hacia un aumento de la precariedad laboral, especialmente de los jóvenes dentistas que acaban de salir de la universidad. Esto ha generado que en 2011, y aunque no existan datos oficiales, el 16 por ciento de los colegiados se encuentre en paro y un 10 por ciento más se encuentre en una situación laboral precaria.

—¿Qué objetivos prioritarios se ha marcado en este mandato?

—La representación y defensa de los intereses generales de los pacientes y usuarios de la asistencia sanitaria bucodental pública y privada; la protección y defensa de los derechos e intereses de los colegiados, desde el punto de vista individual y colectivo, incrementando la labor de comunicación para que los colegiados tengan conocimiento de esta función, que muchas veces pasa desapercibida; potenciar la labor de la Comisión de Ética, Deontología y Mediación, sobre todo en esta última función con el fin de aumentar los altos porcentajes de acuerdos conciliatorios entre pacientes y colegiados e incluso entre los propios colegiados; continuar con las acciones en materia de lucha contra el intrusismo, dirigidas a la concienciación de la población mediante campañas informativas y acuerdos con asociaciones de consumidores y usuarios; incrementar las relaciones y vínculos con instituciones como la Universidad de Sevilla y, en especial, con la facultad de Odontología, con la Real Academia de Medicina, las sociedades científicas y la Consejería de Salud, entre otras.

Continuar con la prestación de servicios de asesoramiento, ampliando la asesoría jurídica para hacer frente a las nuevas peticiones de los colegiados y, sobre todo, con la formación continuada con precios accesibles a todos los colegiados, algo que se ve reflejado en la gran acogida que están teniendo los cursos del Colegio.

—En muchos colegios hay quejas de la abundancia de titulados en Odontología que sale cada año de las universidades. ¿También en Sevilla se aprecia ya el problema del exceso de dentistas?

—Como ya he destacado anteriormente, el amplio número de licenciados que sale de la facultad de Odontología cada año hace que cada vez sea más difícil encontrar un trabajo con unas condiciones laborales idóneas. Si bien en las facultades privadas el coste de la formación lo asume el alumno o su familia, mientras que en las públicas lo asumimos todos los contribuyentes. No es lógico ni justo que estemos formando a profesionales para enviarlos directamente al paro o a trabajar al extranjero. Precisamente hay países que sí tienen regulado el número de alumnos en función de las necesidades.

—¿Estaría de acuerdo en crear numerus clausus en las universidades?

—Sí, absolutamente. Creo que es la única forma que tenemos de ir poniendo solución a este problema que existe desde hace ya algunos años. En Andalucía, con las dos facultades que tenemos hay una producción de dentistas más que suficiente. Pero ya no es sólo cuestión de dónde están los centros académicos, ya que los estudiantes se desplazan de una ciudad a otra. No tiene ninguna lógica que las facultades españolas, públicas y privadas, produzcan más dentistas al año que Alemania, Francia e Italia juntas. Es un problema que perjudica a la dignidad de la profesión. Además, hay carreras que tienen varias salidas, pero un dentista sólo se forma para ser dentista, no sirve para nada más. De todas maneras, esta regulación debería ser a nivel europeo, pues no sirve de nada que, por ejemplo, Italia tenga numerus clausus, mientras que en una universidad privada española se estén formando más de 400 dentistas italianos.

—¿Cuántos dentistas hay en Sevilla y cuántos más podría absorber a corto plazo?

—Actualmente, 1.395 dentistas de toda la provincia están colegiados con nosotros. Es muy complicado poder prever cuáles serán las condiciones futuras de la profesión ante la avalancha de profesionales que sale cada año de las facultades. No es posible absorber más dentistas pues, como ya he dicho, un 16% se encuentra en paro.

—¿Se dan casos de precariedad profesional en Sevilla?

—Dentro del porcentaje que he citado podría relatar casos personales de numerosos colegiados, muchos de ellos dramáticos, que se acercan a la sede institucional y me piden consejo ante su situación laboral.

—¿Cómo está afectando la crisis al sector dental en el ámbito del colegio que preside?

—Los dentistas, lógicamente, no somos ajenos a la situación actual de crisis financiera y los niveles de desempleo que vive el país.

Estamos notando que los pacientes están dejando de ir a las consultas o posponen sus revisiones bucodentales, aunque tengan dolencias o se quejen de molestias que, a la larga, pueden poner en riesgo su salud general. Y ésta no es la solución… Al final, el tratamiento que necesitará será más costoso dejando pasar el tiempo.

Los pacientes acuden por verdaderas urgencias o para pequeños tratamientos, por lo que la estética, los implantes y las prótesis han tenido una importante disminución. La mayoría de los compañeros han tenido unas caídas del 40% de sus ingresos, siendo este porcentaje muy superior en los dentistas jóvenes.

—¿Cuántas clínicas dentales hay en Sevilla? ¿Ha crecido su número o hay más cierres que aperturas?

—Son muchas las clínicas que cierran, sobre todo aquellas que son propiedad de un empresario no dentista. En muchas de ellas se plantea el problema de la falta de aviso a los pacientes e, incluso, a los propios dentistas contratados. En cuanto a los pacientes, muchos de ellos se encuentran con que su tratamiento está pagado y no finalizado.

—¿Qué tipo de quejas de los pacientes llega hasta el Colegio de Sevilla? ¿Cómo actúa el colegio cuando llegan estas quejas?

—En los últimos meses también llegan al Colegio quejas de pacientes con todo el tratamiento pagado, pero sin terminar porque la clínica ha cerrado. Esto está generando un problema muy grave a los pacientes a los que el Colegio tiene la obligación de intentar buscar una solución.

La verdadera razón de existir de los Colegios profesionales es la defensa de los derechos de la sociedad civil a la que representamos, así como de los propios colegiados, de ahí que la colegiación sea obligatoria.

Los pacientes que llegan al Colegio con alguna queja son citados y atendidos dentro de la Comisión de Ética, Deontología y Mediación que dispone el Colegio. Principalmente, ellos alegan una mala praxis por parte del profesional, en este caso, del dentista colegiado. Pero el Colegio, lógicamente, analiza y estudia argumentos de ambas partes. El Colegio media y manda una carta citando al colegiado a la comisión. Posteriormente, en las reuniones que mantenemos con ellos vemos todo tipo de reacciones: hay quien rechaza seguir con el paciente y devuelve el importe correspondiente de la factura y también tenemos a profesionales que defienden su tratamiento e, incluso, piden la peritación, que pagan ellos mismos. Las reacciones son muy diversas, pero el colegiado suele entender que nuestra mediación es por su bien y por la mejora de la profesión. De todos modos, hay que indicar que en torno a un 80 por 100 de las quejas recae en un grupo de entre ocho y diez colegiados.

Ante una citación, no hay razón para agraviarse, como le pasa a algún compañero. Aquel que no acude a una cita con la comisión, a la segunda carta sin respuesta se le abre expediente informativo.

—¿Cómo son sus relaciones con los protésicos dentales sevillanos?

—Las relaciones son buenas con los protésicos que fabrican las prótesis dentales para mis pacientes y, en general, con el resto de protésicos a título individual. No así con la cúpula colegial, por la actitud que vienen adoptando desde hace años.

Sin embargo, ha habido iniciativas que se han desarrollado conjuntamente, como es el caso de cursos de formación continuada, ya que ambas profesiones se necesitan.

—Usted es también el presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Dentistas desde su creación en 1999, ¿qué cambios ha experimentado la profesión en estos años?

—La evolución ha sido muy grande. Al comienzo de mi mandato fueron años muy complicados, ya que se llevó a cabo la disolución del Colegio de la IV Región y de la V Región y la constitución de los colegios provinciales andaluces, así como los de Ceuta y Melilla. De esta reestructuración, el mayor problema se originó en los de Ceuta y Melilla, que por su bajo número de colegiados difícilmente podían seguir adelante sin nuestro apoyo. Por ello, el Consejo General de Dentistas, con el doctor Alfonso Villa Vigil al frente, tuvo la gran idea de potenciar y respaldar a esos colegios de reducidas dimensiones para que pudieran realizar su trabajo.

—¿Por qué se hizo necesaria la creación de este consejo?

—En primer lugar, porque era una necesidad, y por adaptarnos a la legislación autonómica vigente. Asimismo, hay muchos temas que tenemos en común todos los colegios de dentistas andaluces y que, en ese sentido, pueden ser también tratados y abordados de una forma común. Cuando hay una unión más fuerte hacia un mismo objetivo se hace más fácil poder conseguirlo. Así todos remamos hacia un mismo fin.

—¿Existe una buena sintonía entre los presidentes de todos los colegios andaluces de dentistas?

—El Consejo Andaluz está funcionando muy bien. Existe una excelente relación y una gran sintonía entre todos. En él estamos representados los ocho colegios andaluces, cuyos presidentes y letrados nos reunimos cada dos meses, aproximadamente.

Trabajamos y realizamos, de forma conjunta, acciones que son del interés de las ocho instituciones. Y eso se nota en los resultados. Estos temas pasan por ser: el intrusismo profesional, publicidad o imagen, relaciones con las universidades de Sevilla o Granada o con otras instituciones, entre otras. Estamos funcionando muy bien, si bien es necesario seguir avanzando e ir a más. Hay varios proyectos en marcha en estos momentos, como es la adaptación de los estatutos que vamos a presentar próximamente, de lo que, por cierto, me siento feliz y muy orgulloso, ya que después de muchas deliberaciones y aportaciones, por parte de los ocho colegios, se ha alcanzado un acuerdo para unificar su contenido.

—¿Cómo ve el futuro de la profesión en los próximos años?

—Los nuevos dentistas españoles terminan demasiado jóvenes sus estudios y cuentan con muy poca experiencia en el trato con los pacientes. Pero, además, pienso que estamos desvirtuando el ejercicio desde el primer momento que acude a nosotros un paciente. La moda en la actualidad es ofrecer gratis la primera visita, las pruebas complementarias, las limpiezas; esto es un error tremendo.

De hecho, la visita más importante de un paciente, tanto a un dentista como a cualquier médico, es la primera. El profesional se tiene que sentar con el paciente para saber su edad, su profesión, sus enfermedades y las de su familia, sus miedos, sus expectativas, qué espera de nosotros. Es esencial el diagnóstico y el conocimiento, ya no de la patología concreta, sino del propio paciente. Y nosotros como profesionales debemos informar con absoluta honestidad de qué es lo mejor que podemos ofrecerle como tratamiento, y tomar la decisión.

—El Programa de Asistencia Dental Infantil (PADI) ha sido campo de batalla especialmente en los colegios andaluces de dentistas. ¿En qué situación se encuentra este tema?

—Este programa se sigue desarrollando, pero siempre advierto a la Administración sobre la necesidad de que se desarrolle más y de que se modifiquen algunos tratamientos, para incluir, por ejemplo, las endodoncias de las piezas definitivas, con el fin de evitar una solución más sencilla como es la exodoncia.

Desde el Consejo Andaluz de Colegios de Dentistas se ha descartado que el impago que se ha dado en Almería por parte del SAS desde comienzos de este año se esté dando en otras provincias, por lo que podemos considerarlo como un problema puntual. Este programa, de hecho, lleva desarrollándose desde hace una década, en la que más de tres millones de niños se han beneficiado de una atención bucodental gratuita en la sanidad pública andaluza.

MÁS PERSONAL
• Nacido en: Hornachos (Badajoz).

• Estado civil: Viudo.

• Aficiones: Viajar y cine

• Deportes: La Caza.

• Un libro preferido: Novelas en los momentos bajos (El arte de amar, de Erich Fromm), pero en otros momentos prefiero leer ensayos.

• Música preferida: Joan Manuel Serrat.

• Viajes en cartera: Hungría.

Junta Directiva del Colegio sevillano

Luis Cáceres Márquez (presidente); María Luisa Tarilonte Delgado (vicepresidenta); Lucila Rodríguez-Armijo Sánchez (secretaria); Rafael Martínez de Fuentes (tesorero); Silvestre Ripoll Cabo (vocal); Vanesa Guerrero Arenillas (vocal); Miguel Jerez Manzanero (vocal); Blanca Loscertales Martín de Agar (vocal); David Gallego Romero (vocal); Gonzalo Gómez de la Mata Galiana (vocal) y Álvaro Siguero Muñoz (vocal).