Este mes de febrero, el Dr. Pedro Bullón asumirá el cargo de presidente de la Conferencia de Decanos de las Facultades de Odontología.

El día de Santa Apolonia, el Dr. Pedro Bullón tomará el testigo del Dr. Mariano Sanz como presidente de la Conferencia de Decanos de las Facultades de Odontología. En su universidad, la de Sevilla, charlamos con él sobre la adaptación a Bolonia de los estudios de Odontología, las especialidades y el futuro de la profesión.

—El pasado mes de julio fue reelegido para un segundo mandato consecutivo como decano de la facultad de Odontología de Sevilla, y ya antes había ocupado el cargo entre 1998 y 2002, ¿cómo ha evolucionado la carrera de Odontología en estos años?

—Llevo vinculado a la Universidad de Sevilla 32 años. En este tiempo, he vivido la transformación de los estudios de Odontología, desde que era una especialidad de medicina y se impartía en la Escuela de Estomatología para pasar ya en octubre de 1989 a la licenciatura y hasta llegar al Grado de Odontología que impartimos desde el curso 2008/2009.

—¿Qué objetivos se ha marcado para este segundo mandato?

—Nuestro principal propósito es afianzar lo conseguido hasta el momento. Fundamentalmente, adaptar a la facultad la infraestructura en cuanto a aularios y gabinetes nuevos, además de mejorar la calidad asistencial. Remodelamos el edificio que ahora ocupa la facultad y tenemos más gabinetes, lo que nos ha permitido adaptarnos al nuevo plan de estudios de Grado, que contempla un incremento de la carga docente de las asignaturas específicamente odontológicas.

Uno de los logros del que nos sentimos más orgullosos, ya que no lo tiene ningún centro de España, es que la Facultad de Odontología de la Universidad de Sevilla ha conseguido implantar de forma exitosa los sistemas de calidad necesarios para obtener la certificación AENOR que acredita la prestación de los servicios de implantación de formación universitaria reglada de Grado en Odontología y la realización de prácticas clínicas en el ámbito odontológico docente. Las certificaciones te obligan a hacer una reflexión sobre la docencia y todos los procesos asistenciales y en el campo de la Odontología no hay mucho hecho, así que tuvimos que partir de cero. Esto lo conseguimos en 2011, y lo hemos renovado en 2012. Esperemos seguir así, pues la calidad es una de nuestras metas permanentes. La Odontología, como supone una asistencia a los pacientes, implica una gran organización de personal e infraestructura (gabinetes, material, control, esterilización…).

—¿Cómo ha sido el cambio al nuevo plan de estudios de Grado adoptado hace más de dos años?

—En el caso de Odontología la adaptación no ha supuesto ningún trauma, dada la organización previa que teníamos. Adaptar el Grado al proceso de Bolonia ha supuesto un revulsivo importante en cuanto que ahora hay una mayor cercanía con el alumno. Nosotros estamos todo el día encima de nuestros alumnos, conociéndolos a muchos de ellos con nombre y apellidos. Nuestro ratio profesor/alumno es muy adecuado para la actividad asistencial.

Una de las cosas en las que estamos trabajando es el fomento del uso de herramientas de la red. Hay que desarrollarlo para aprovechar todas las posibilidades que ofrece tanto al profesorado como al alumnado. La nueva titulación ha cambiado en cuanto a la filosofía del uso de estas herramientas desde el punto de vista docente y de aprendizaje, no tanto en cuanto a su contenido.

Habría que intentar que Europa definiera mejor, mediante directiva, las necesidades mínimas de formación del Grado de odontólogo, porque ahora dice que es de cinco años a tiempo completo, pero no define el número de horas de asistencia al paciente. La única carrera en que lo han hecho ha sido en Medicina, lo han intentado hacer en Enfermería y alguna más, pero no se ha podido.

—¿Saldrán mejor preparados los nuevos odontólogos que sus predecesores?

—Cuando empezamos con la Odontología en el año 1986 en Madrid, Barcelona y Granada, el plan de estudios era de cinco años, con 5.000 horas de docencia. Con esta carga lectiva se forma bien a un odontólogo. En el 93-94 hubo una reducción a 3.500 horas y actualmente el título de Grado tiene un máximo de 60 créditos ECTS por año, lo que se traduce en unas 3.000 horas. Por tanto, desde el punto de vista de la formación teórica puede no haber un salto cualitativo, pero desde el punto de vista de la práctica y el trato con el paciente esta carga lectiva puede ser insuficiente; pero nos tenemos que adaptar a lo que se reglamenta.

El problema y la consecuencia de esto es que el estudiante necesita una formación postgraduada. En 3.000 horas formas un dentista general, pero éste tiene que profundizar en áreas concretas. Por eso la proliferación de tantos cursos de postgrado. La Odontología requiere horas de trabajo y de gabinete con el paciente para adquirir la destreza y habilidad manuales, sobre todo en ciertas técnicas que son muy complejas.

Cuando terminé Odontología en Madrid, apenas existía periodoncia en España, no había implantes, porcelana se hacía muy poca, etc. La Odontología ha evolucionado mucho en los últimos años, en materiales, técnicas, etc. Esto obliga al dentista a estar continuamente en formación; es una necesidad.

—¿Cree que buena parte de los profesionales de nuevo cuño tendrán su futuro en las aseguradoras o las franquicias?

—No se cuál es el futuro, pero miro los países que en cuanto al desarrollo de las profesiones están por delante de nosotros como Estados Unidos, Alemania o los países escandinavos y aquí no veo una proliferación tan grande de las aseguradoras y franquicias como en nuestro país. Esta realidad ha hecho cambiar el ejercicio de la profesión de una manera radical en el ámbito nacional. Cuando yo terminé la carrera, se hacía una Odontología personal, individual… y ahora lo raro es esto. Nuestro campo profesional es muy específico y debe estar en manos de los odontólogos porque son quienes tienen los conocimientos necesarios y suficientes para que todo salga conforme a lo que la sociedad necesita. Nosotros tenemos la exclusividad de tratar los problemas de la boca, la sociedad lo pone en nuestras manos y, a cambio, tenemos que hacer las cosas de la manera más apropiada para el paciente, y esto, desgraciadamente, no siempre se da.

—¿Qué consejo puede dar a quien esté barajando la posibilidad de estudiar Odontología?

—Que si es su vocación, adelante. La Odontología implica el trato con el paciente y un esfuerzo intelectual importante. Ejercer la Odontología sin vocación es muy ingrato, difícil y cruel. También que busque un buen centro formativo, aunque los estudiantes en España tienen claro que quieren estudiar en la ciudad donde residen. En cambio, en Alemania el 80 o 90 por ciento lo hacen en una universidad de una ciudad distinta, por rutina se van siempre fuera y esto para el desarrollo personal del estudiante es muy bueno.

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El Dr. Pedro Bullón, en su despacho, en un momento de la entrevista, junto a José Luis del Moral, director de GACETA DENTAL.

—¿Cuál es su opinión respecto a las especialidades?

—Si la sociedad las pide, deben crearse, pero si se hace que se haga bien, con unos estudios bien reglados, reconocidos y organizados. Esto es una premisa fundamental. Mi opinión es que los únicos centros y organizaciones que pueden hacer el título de especialista son las propias universidades. Dentro de la sociedad, la universidad es la que tiene la potestad de emitir títulos universitarios, y la especilidad es un título más. Las especialidades deben estar en la universidad, con sus defectos y virtudes, pero es la institución que da más garantías.

La creación de las especialidades sería muy buena tanto para la profesión como para los propios pacientes. No hace falta tampoco un número exagerado de especialistas, pero sí algunos que atiendan las necesidades de unos tratamientos muy concretos y complejos, realizándolos con mayores garantías.

—¿Y en relación a los númerus clausus?

—En Italia y otros países existen númerus clausus, pero ¿qué está pasando? Hay universidades españolas privadas que tienen cursos completos para estudiantes italianos, e Italia está protestando porque no puede controlar esto. Incluso cuando estaba la Escuela de Estomatología, como había pocas plazas los primeros años, la gente se iba a Francia, Portugal y República Dominicana. En una economía globalizada como la actual se pueden hacer números clausus, pero es poco efectivo. Si un padre tiene una consulta dental y su hijo quiere hacer Odontología, el primero va a hacer todo lo necesario para que lo estudie aquí o donde sea. Lo que a mí me maravilla es que mañana se abre una facultad privada en el pueblo de aquí al lado y se llena. ¿Qué quiero decir con esto? Que por ahora existe una demanda de formación para hacer estudios de Odontología. A pesar de las circunstancias actuales, si uno mira todas las carreras que hay dentro de la universidad española, llámese Derecho, Económicas, Ingeniería, Química o Física, dentro de ellas, la Odontología no está mal situada. Estudiar Odontología es aún una buena opción.

—También ha sido elegido recientemente presidente de la Conferencia de Decanos de las Facultades de Odontología, ¿qué asuntos tienen ahora mismo sobre la mesa?

—La Conferencia de Decanos se reúne dos meses al año, normalmente en primavera y otoño, y lo que pretende es aunar políticas comunes. Nos viene muy bien para saber lo que hacemos unos y otros, qué problemas nos encontramos y cómo podemos solucionarlos y suele ser un buen foco de opinión de cara al ministerio.

En la última reunión que tuvimos con la directora general de universidades, entre las cosas que pedimos, figuró la posiblidad de hacer un distrito único nacional para Ciencias de la Salud. De tal manera que todos los alumnos el 1 de octubre puedan iniciar la docencia en primer curso y no en enero, como sucede algunas veces.

También hemos solicitado que se contemple para Odontología lo que se ha conseguido para Medicina: que parte de la formación incluida en el Grado sirva para el máster oficial, dado que hablamos de titulaciones con más duración que la mayor parte de Grados, que reparten su carga lectiva en cuatro años. Hay una respuesta positiva por parte del ministerio y puede que lo logremos. Debemos introducir en la titulación créditos específicos en investigación. Asimismo, hemos trasladado la necesidad de ejercer un mayor control ante la problemática de la apertura de nuevas facultades.

Otra cuestión en la que hemos incidido es que la asistencia odontológica en las clínicas universitarias que se da en las facultades esté más reconocida por el ministerio, que den una estructura administrativa más acorde con lo que hacemos. Junto con las clínicas veterinarias somos las únicas entidades dentro de la universidad con esas características, pero el ministerio nos dice que son competecia de las comunidades autonómas.

Y otra de las cosas importantes, el tema de las especialides, que dentro de la Conferencia de Decanos es lo que con mayor urgencia pedimos. En este sentido se muestran receptivos, pero lo que subyace debajo sin decirlo claramente es que sea a un coste cero. Pero si el ministerio o las comunidades autónomas dan una vía administrativa para hacer la asistencia en condiciones, podría hacerse a un coste muy bajo. El tema de las especialidades no debe asustar al ministerio si nos permite organizarnos adecuadamente.

PERFIL

Es licenciado en Medicina y Cirugía (1978, Facultad de Medicina de Sevilla) y Médico Especialista en Estomatología (1980, Universidad Complutense Madrid). En su faceta de gestión destaca la dirección del Máster Universitario de Periodoncia e Implantes de la facultad de Odontología de la Universidad de Sevilla y la dirección del Departamento de Estomatología del centro desde el año 2005 al 2008. Al decanato de la facultad de Odontología de la Universidad de Sevilla que asume desde hace años, se le suma desde este mes de febrero su cargo de presidente de la Conferencia de Decanos de las Facultades de Odontología de España.