Dr. Óscar Castro

En septiembre de 2009 se acordó la creación del Sindicato Español de Dentistas (SED) con el objetivo de defender los intereses laborales de los profesionales que trabajan por cuenta ajena, tanto en el sector público como en el privado. Los trabajadores para terceros es una modalidad que hoy supone alrededor del 30% del total del colectivo de los dentistas. El doctor Óscar Castro, presidente del Colegio Oficial de Dentistas de Murcia, ha ejercido durante este tiempo como presidente del SED, que ahora tiene previsto celebrar elecciones –a las que él no se presentará– para constituir una nueva junta que afronte los muchos problemas que afectan a los dentistas, especialmente a los jóvenes.

—Muy pronto se van a convocar las elecciones para conformar el nuevo equipo sindical, ¿por qué no se presenta a la renovación del cargo?

—Una vez cumplidos los objetivos que fue el inicio de un sindicato que representara a la profesión dental, ya se ha cumplido esa función como comisión gestora que se creó con los doctores Eduardo Coscolín, como vicepresidente; Camilo Sainz, como secretario general; Alejandro de Blas, como tesorero, y yo mismo, como presidente. Una vez puesto en marcha el proyecto, hay que dejar paso y hacer lo que democráticamente corresponde, que es convocar elecciones.

—¿Se sabe ya quiénes se presentarán?

—Todavía no, hay que abrir el plazo de presentación de candidaturas y cuando eso ocurra se comunicará oficialmente.

—Ya hace dos años y medio que se creó el sindicato Español de dentistas (SED), ¿por qué surgió la necesidad de crearlo?

—Fundamentalmente por los grandes cambios que ha sufrido la profesión. Los dentistas han pasado de ser autónomos puros y ejercientes de la práctica privada a pasar, con la aparición de franquicias, seguros dentales y empresarios de clínicas dentales, a ser trabajadores por cuenta ajena. La población de dentistas españoles, con edades medias de veinticuatro o veinticinco años, es muy joven en comparación con generaciones anteriores y la gran plétora profesional surgida con el aumento de facultades de Odontología en universidades privadas ha contribuido a cambiar las condiciones laborales y a aumentar exponencialmente el número de trabajadores por cuenta ajena. Hasta el punto de que hoy el treinta por ciento de los profesionales trabaja por cuenta ajena y cerca del veinte por ciento de la colegiación en toda España está en el paro. Todo eso determina que cuando se les contrata se haga en unas condiciones laborales ruinosas y precarias.

—¿Cuál es el salario medio de estos trabajadores por cuenta ajena?

—Ahora mismo se están presentando casos de compañeros que están «haciendo manos», como decimos popularmente dentro de la profesión, es decir, sin sueldo, trabajando por el mero hecho de poder ejercer la profesión para no olvidar los conocimientos adquiridos. Hay gente que después de terminar los estudios universitarios ha hecho másteres de implantes, de periodoncia, de endodoncia y se encuentran con que no pueden desarrollar estos conocimientos y que tienen como escape emigrar, con lo que eso supone, porque formar un odontólogo es tan caro como formar un médico. Que se produzca esta fuga de gente a países como Inglaterra, Portugal o Francia, resulta penoso.

—¿Se ha deteriorado, entonces, en estos años el marco laboral de los dentistas con la llegada de ese elevado número de licenciados al mercado de trabajo?

—Está absolutamente deteriorado. La gente cuando busca trabajo lo hace a la desesperada, ya no es una cuestión de sueldo sino de poder salir todos los días de casa y hacer algo, porque estar entre cuatro paredes y dedicarte a echar currículos a diestro y siniestro no ayuda a crear ninguna expectativa de futuro.

—¿Ese es el mayor problema que afecta a los dentistas que han de ejercer por cuenta ajena?

—Posiblemente sí, porque se están produciendo situaciones paradójicas. Por ejemplo, hay muchos protésicos dentales que se han salido de su ámbito laboral, que es fabricar prótesis dentales, y se han dedicado a abrir clínicas, con lo cual tienen un beneficio directo de lo que fabrican y que venden después a través de sus clínicas dentales.

—¿Y eso tiene solución?

—Tendría solución desde el momento en que se legislase que una clínica dental tiene que estar regida y ser propiedad de un profesional al menos en un cincuenta y uno por ciento. De esa forma se evitaría que entrasen empresarios, principalmente protésicos dentales, que canalizan en las clínicas lo que ellos mismos fabrican. La ley del uso racional del medicamento dice que el que vende no prescribe y el que prescribe no vende, y esto nos lleva a una situación paradójica porque hay una vacío legal que permite a un protésico dental, como empresario, montar clínicas, contratar dentistas y vender en sus propias clínicas las prótesis que fabrica. Nosotros insistimos en que las prótesis no se venden sino que forman parte de un tratamiento rehabilitador, como dice la disposición adicional decimotercera de la ley del medicamento. (*)

Y en este tema hay mucha falsa información y las mentiras hay que desenmascararlas porque, como decía Donoso Cortés, «la mentira que no nos tomamos el trabajo de desenmascarar termina adquiriendo con el tiempo la autoridad de verdadero».

—¿Se ha demostrado, entonces, que era necesario crear el sindicato?

—Por supuesto. Donde no llegan los colegios, como en el tema laboral de los profesionales del sector, tiene que llegar un sindicato. El cambio de estomatólogo a odontólogo creó también la necesidad de crear nuestro propio sindicato, aparte del médico.

—¿Se ha conseguido que la legislación sea igual en España para todos los dentistas que trabajan por cuenta ajena, independientemente de la comunidad autónoma en que ejerzan?

—Ese es uno de los temas en los que se ha estado trabajando en el sindicato cuando inició su andadura, se ha intentado asentar las bases para que el sindicato comience a funcionar. Hay que tener en cuenta que cada una de las diecisiete autonomías tiene transferida la legislación sanitaria y esto hace muy difícil que se unifique todo y que se puedan seguir criterios unánimes. Por ejemplo, el sindicato médico es una confederación en la que cada célula sindical actúa según la legislación propia en su comunidad autónoma correspondiente.

—¿Cuántos dentistas se han afiliado al sindicato en este tiempo?

—Nos hemos estancado en cuatrocientos setenta y tres afiliados y no hemos crecido porque no hemos vuelto a mover el tema. Estamos en la época de transición de la comisión gestora y ya es necesaria la entrada de savia nueva para que se aporten otras ideas y se promueva la afiliación.

 

(*) Disposición adicional decimotercera (Ley 29/2006, de 26 de julio). La colocación o puesta en servicio de productos sanitarios a medida por un facultativo, en el ejercicio de sus atribuciones profesionales, no tendrá la consideración de dispensación, comercialización, venta, distribución, suministro o puesta en el mercado de los mismos, a los efectos de los artículos 3.1 y 101. En todo caso, el facultativo deberá separar sus honorarios de los costes de fabricación.

 

G.A.