Dr. César Colmenero

Los cirujanos maxilofaciales realizan cirugía ósea para la corrección de las deformidades esqueléticas y oclusales de los maxilares. Entender la influencia de los movimientos esqueléticos en los tejidos blandos de la cabeza y cuello y sus alteraciones en la apariencia de la cara ha sido la base de la cirugía ortognática.

En los últimos años se van comprendiendo los efectos que provocan a nivel del paladar y la base de la lengua la cirugía de avance de los maxilares. Nosotros, en colaboración con neumólogos y neurofisiólogos, de forma pionera en 1991, publicamos la relación que existe entre el síndrome de apnea del sueño y las alteraciones maxilofaciales y su solución con avances maxilomandibulares en la literatura inglesa (1).

Desde entonces existe evidencia demostrada de que el avance maxilomandibular es altamente eficaz en el tratamiento multinivel del SAOS.

La CPAP (continuos positive airway pressure) es el gold standard del tratamiento de SAOS. La revisión Cochrane llevada a cabo en el 2005 concluyó que no existe evidencia para el uso amplio de la cirugía en pacientes con leve a moderada somnolencia asociada con apnea del sueño. Definitivamente, en pacientes con OSAS de moderado a grave, que son incapaces de tolerar, la CPAP, la cirugía es la única alternativa. La literatura demuestra que de un 30-80% de los pacientes no usan la CPAP un mínimo de 4 horas por noche y que un 40-60% la abandonan a los 2 años. Teniendo en cuenta que la CPAP es un tratamiento de por vida, existe un interés creciente por soluciones efectivas quirúrgicas.

Creemos que existe un papel en casos seleccionados en el que un procedimiento quirúrgico óseo mejore la vía aérea en múltiples niveles (oro-hipofaringe) (2,3).

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