Francisco Javier Mira, director médico de Lacer, Alfonso Villa-Vigil y Juan Carlos Llodra.

Los tratamientos y fármacos más comunes en Odontología, incluidos los antiinflamatorios, antibióticos o anestésicos locales no tienen riesgo ni para el bebé ni para la embarazada. La sede del Consejo General de Colegios de Dentistas de España sirvió de escenario de presentación para la primera Guía sobre Salud Oral y Embarazo en la que se incluyen una serie de recomendaciones y cuidados especiales para asegurar la adecuada salud de las mujeres durante los meses de embarazo y después del parto, así como la salud del recién nacido.

Además de en Madrid, el libro se presentó, entre otros, en los colegios de dentistas de Asturias, Jaén y Aragón, entre otros.

El objetivo de esta publicación, que cuenta con la colaboración de Lacer, es aclarar las posibles dudas sobre los cuidados y tratamientos odontológicos que pueden realizarse y recordar a los dentistas las principales pautas clínicas que deben tener en cuenta a la hora de tratar a estos pacientes.

El Dr. Juan Carlos Llodra, profesor de Odontología Preventiva y Comunitaria de la Universidad de Granada y autor de la guía, advirtió que «visitar al dentista –al menos una vez y preferiblemente durante el segundo trimestre del embarazo– debe formar parte de los cuidados que necesariamente debería seguir toda mujer para tener una buena salud integral». Al mismo tiempo, insistió en que tener una buena salud oral durante el embarazo tiene un impacto positivo tanto en la salud de la madre como en la del bebé.

Tener una correcta higiene dental, llevar una dieta equilibrada, así como evitar el tabaco y controlar la diabetes son fundamentales para tener una correcta salud oral y prevenir los principales problemas dentales propios del embarazo entre los que cabe destacar la caries que puede originarse por los cambios en la composición de la saliva, sobre todo al final de la gestación y durante la lactancia, y la gingivitis del embarazo, que afecta a entre el 60 y 75% de las mujeres. Además, la inflamación propia de la enfermedad periodontal puede verse agravada por los cambios vasculares y hormonales, pudiendo provocar también una tumoración benigna denominada «tumor de embarazo» que normalmente suele desaparecer de forma espontánea después del parto.

De esta forma, para tener una boca sana durante el embarazo y la lactancia, las medidas preventivas deben centrarse principalmente en el control de la caries, la gingivitis y el tratamiento de la infección aguda.

Asimismo, ante una situación de dolor, infección, urgencia, caries o enfermedad periodontal, se recomienda que el tratamiento no se demore como consecuencia del embarazo. En este sentido, el uso de amalgama o resinas compuestas utilizadas para tratar la caries no supone ningún riesgo ni para la embarazada ni para el recién nacido.

Al igual ocurre con las radiografías que, aunque debe evitarse su uso en los controles rutinarios, no están contraindicadas siempre que se adopten una serie de precauciones necesarias como son proteger el abdomen y el cuello de la embarazada con un delantal y collarín de plomo. En este sentido, hay que señalar que las radiografías digitales emiten una radiación menor que las placas convencionales.

En cuanto al óxido nitroso, utilizado para la sedación del paciente, éste tampoco representa riesgo para la salud, siempre que el especialista adopte unas mínimas medidas preventivas. En cuanto a la mayoría de fármacos requeridos para el tratamiento dental, incluidos los antiinflamatorios, antibióticos o anestésicos locales comunes también pueden utilizarse de forma segura.

Por otro lado, hay que señalar que las náuseas y vómitos que sufre entre el 75 y 80% de las mujeres durante los primeros meses de la gestación producen erosión del esmalte dental al 2% de las mujeres. Sequedad en la boca (xerostomía fisiológica) y movilidad dentaria son otras patologías que podrían presentarse.

En lo que al recién nacido se refiere, el Dr. Llodra incide en que la caries sigue siendo la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y, al tratarse de una enfermedad bacteriana infecciosa, es necesario tomar las medidas oportunas para prevenirla.