Junta directiva del Consejo General de Protésicos Dentales de España.

Intrusismo profesional, guerra de precios o disputas entre protésicos y dentistas son algunos de los frentes abiertos que debe cerrar Artemio de Santiago, quien desde finales de febrero lidera el Consejo General de Protésicos Dentales de España.

—Las elecciones del pasado 25 de febrero le convirtieron en presidente del Consejo General de Colegios de Protésicos Dentales de España. ¿Cuáles han sido las líneas maestras de su programa electoral?

—Como tarea principal debemos conseguir la publicación en el BOE de los estatutos definitivos que, a día de hoy, se encuentran paralizados en el Ministerio de Sanidad, al igual que el resto de estatutos de los demás Consejos Generales. En este particular, he estado colaborando activamente desde el principio, estando satisfecho de que se haya respetado el sentir de nuestra asamblea, pues las correcciones efectuadas al texto inicial han sido de tipo técnico y de pequeños ajustes a la legalidad, debido a los cambios normativos durante su tramitación.

Vamos a hacer una continuación de la labor que ya inició el anterior comité ejecutivo procurando, por un lado, mejorar, pues hasta de los errores se aprende, y, por otro, aunar criterios decentes y viables. Queremos fomentar la formación de los profesionales y que les enseñen verdaderos protésicos dentales, y como tarea más importante debemos buscar el ejercicio de la profesión dentro del estricto cumplimiento de la legalidad para que todos podamos concurrir en igualdad de condiciones, pues de lo contrario ciertos agentes externos a la profesión acabarán con ella.

—¿Figura entre sus prioridades alcanzar la completa integración de los colegios de protésicos de toda España en el Consejo que preside?

—Por la Ley de creación de nuestro Consejo General ya están integrados todos los colegios, otra cosa es que haya distintas sensibilidades o intereses, lo que no debe ser problema alguno porque las Asambleas están para mostrar cada uno su postura, y puedo asegurarle que las posturas coherentes y decentes siempre son atendidas y a ellas se suele sumar la mayoría, con independencia de quién haga la propuesta.

—¿Está en su intención el terminar con las continuas disputas que enfrentan a dentistas y protésicos?

—No le quepa la mínima duda, eso sí, no a costa del sometimiento de ninguna de las partes. Cuando se respeten los derechos de ambos profesionales y, sobre todo, los de los pacientes, seguro que todo será una balsa de aceite. Nosotros queremos que lo mismo que el paciente elige dentista, también elija protésico y que cada profesional cobre por su trabajo, sin trapicheos ni connivencias. Cuando esto se cumpla se acabarán las situaciones de dependencia y abuso, pudiendo todos disfrutar de unas relaciones profesionales necesarias y sanas –que no económicas, que lo enturbian todo–, que redundarán en beneficio del paciente que es a quien todos nos debemos.

—¿Cuáles son los principales problemas que afectan a la profesión?

—Son tantos que si me pusiera a enumerarlos no acabaríamos nunca. Por otra parte, como suele ocurrir con todo en la vida, el problema de uno, para uno, es el más importante, de ahí que tengamos que sacar un denominador común y atacar la raíz del problema, que, a mi entender, parte de la falta de ejercicio profesional en régimen de libre competencia, es decir, de la obstaculización al paciente para que elija libremente al profesional sanitario protésico dental. Entiendo que esta situación genera una dependencia hacia otros profesionales que desemboca en el abuso y éste en el resto de problemas de los que se quejan la inmensa mayoría de protésicos dentales. Hay que eliminar los problemas de raíz, porque de lo contrario estaríamos toda la vida cortando ramitas al árbol que vuelven a crecer una y otra vez.

—Dado el éxito del I Congreso Internacional de Protésicos Dentales de Castilla y León celebrado en Valladolid, ¿habrá continuidad?

—Esa es mi intención y la de mi junta, ya que en estos eventos suele haber una participación masiva de colegiados y sirve para ponernos en contacto los unos con los otros de forma distendida, aparte de para informar sobre temas interesantes para la profesión o difundir los últimos conocimientos técnicos.

—¿Qué se puede hacer desde el Consejo para regular y promocionar la formación de los protésicos?

—Pues lo que dice la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, la formación continuada de los profesionales sanitarios, pero por este sistema, pues sólo así quedará acreditada la adquisición de conocimientos mediante créditos que se obtienen tras demostrar que las enseñanzas impartidas han sido aprendidas.

Debemos tener en cuenta que los protésicos dentales suelen asistir a multitud de conferencias y cursos para ponerse al día, pero sin reconocimiento no es suficiente. Si todos los cursos o conferencias se hubiesen impartido por el sistema de formación continuada, la inmensa mayoría de los protésicos tendrían más créditos que muchos diplomados universitarios, incluso me atrevería a decir que muchos de los licenciados o de grado, por eso no basta con saber, sino que debe quedar constancia oficial de ello para acabar, de una vez por todas, con los complejos y las discriminaciones.

—La tecnología empuja al reciclado en muchas profesiones, ¿cree que la mayoría de los protésicos son conscientes de esa necesidad?

—Claro que sí, pero a ello sólo hay que temerle si esos avances se ponen al servicio de otros profesionales en vez de al servicio de los protésicos dentales. Oponerse a los avances tecnológicos es como querer ponerle puertas al campo, pero, repito, los avances en materia de prótesis dentales deben ser disfrutados por los protésicos y los pacientes y no por otros profesionales.

—¿Cómo puede influir el Consejo en la guerra de precios que se ha desencadenado y de la que se quejan los profesionales?

—Como por todos es sabido, los colegios o consejos generales no pueden intervenir en materia de precios, lo tienen expresamente prohibido, so pena de ser fuertemente sancionados. Los pacientes, los usuarios, siempre valoran la calidad del trabajo, no ocurriendo así con los intermediarios, y a los hechos me remitito sin necesidad de acudir a citar ejemplos del resto de actividades económicas. La especulación empobrece la calidad perjudicando al consumidor y ahogando al productor.

—Nadie es capaz de asegurar el número exacto de protésicos dentales que trabajan en España, ¿no existe un censo fiable?

—Creo que el problema parte de lo siguiente: con el antiguo código penal, ejercer sin estar colegiado era un delito de usurpación de funciones, pero eso ya ha desaparecido. De ahí que en las profesiones para cuyo ejercicio profesional era preceptiva la colegiación en aquella época, a nadie se le ocurría ejercer sin estar colegiado. Ahora eso se ha trasladado a responsabilidades administrativas. No obstante, la relación directa del protésico dental con el paciente ayudará a la colegiación y, por ende, a erradicar la clandestinidad. De momento, contamos con los datos facilitados por los distintos colegios sobre sus censos, tal y como marca la ley, que, por suerte, suelen ir en aumento con motivo de los servicios ofertados.

—¿Está cuantificado el intrusismo en la profesión? ¿Qué actuaciones se ejercerán desde el Consejo para combatir la práctica ilegal de la profesión?

—En ocasiones se habla muy alegremente de intrusismo profesional y por eso debemos estar a tenor literal de lo establecido en el artículo 403 del Código Penal. En el caso que nos ocupa hablaríamos de intrusismo en aquellos supuestos en los que se realizan actos propios de la profesión de protésico dental, es decir, los descritos en el artículo 2 de la Ley 10/1986, sin poseer la titulación o habilitación correspondiente.

Si bien para la erradicación del intrusismo se tiene la vía penal y es a la que se debe acudir, en muchas ocasiones son otros factores los que favorecen esas prácticas, por lo que como le dije antes, atacando la raíz del problema, ese tipo de prácticas desaparecerán porque no tendrán sentido, y me refiero tanto al intrusismo en la Odontología como en la prótesis dental.

Más información: www.consejo-protesicosdentales.org/