Dr. Bernardo Perea

La serie de datos sobre eventos adversos que está realizando el Observatorio Español para la Seguridad del Paciente Odontológico (OESPO), en base a la información recibida de fuentes legales, señala a la implantología como la primera causa de daños a pacientes durante la práctica odontológica.

De los 415 eventos adversos actualmente estudiados, 105 (25,30%) han sido motivados por tratamientos implantológicos, ya sea en la fase quirúrgica o prostodóncica. Aunque falta una revisión profunda de estos casos, y un estudio estadístico más detallado, podemos adelantar algunos datos. Los eventos adversos más frecuentes en implantología son: la infección grave tras la inserción quirúrgica de los implantes osteointegrados (30,47% de los eventos adversos implantológicos); la lesión del nervio dentario inferior (28,51% de los casos); y daño permanente en el seno maxilar (27,61% de los eventos adversos implantológicos). Otros eventos adversos menos frecuentes son la deglución o aspiración de instrumental implantológico, el daño en fosas nasales, la osteonecrosis o, incluso, el posible contagio de hepatitis víricas durante la fase quirúrgica.

Es destacable el dato de que, dentro de las infecciones graves antes mencionadas, en cinco casos se diagnosticó una osteomielitis (con las importantes consecuencias que suele conllevar). Otro dato destacable de este estudio previo sobre eventos adversos en implantología es el alto porcentaje de pacientes que requirieron ingreso hospitalario para su tratamiento (49,52%). El equipo de trabajo, estudiando los 105 casos implantológicos, llegó a la conclusión de que el 56,19% (59 casos) hubiera sido fácilmente evitable con una praxis adecuada.

Aunque parece evidente que el gran número de eventos adversos implantológicos detectados está asociado al sesgo que tiene esta serie, también es evidente que la implantología es una actividad relativamente «peligrosa» para los pacientes. En base a los datos anteriormente expuestos, parece clara la necesidad de realizar una anamnesis meticulosa, que incluya un registro completo de los medicamentos tomados por el paciente. Ante cualquier duda sobre el estado de salud sistémico, es recomendable consultar con el médico de familia del paciente. También es muy aconsejable, desde el punto de vista médico legal, documentar todos estos datos en la historia clínica y reflejar en ella cualquier tipo de evento adverso producido durante la cirugía implantológica, el tratamiento adoptado, y todas las recomendaciones y prescripciones de fármacos realizadas al paciente.

En caso de infección severa es importante instaurar un tratamiento antibiótico potente y seguir de cerca al paciente para detectar cualquier extensión grave de la infección (a suelo de boca, estructuras perifaríngeas o mediastino). Y detectar la posible existencia de una osteomielitis. Ante una señal clara de gravedad, posiblemente lo más recomendable sea derivar al paciente a un centro hospitalario.

En cuanto a los daños en el nervio dentario inferior y en el seno maxilar, la forma de «minimizar» su posibilidad de ocurrencia, es realizando una buena planificación del caso (y haciendo consciente al paciente a través del documento de consentimiento informado).

Otros eventos adversos detectados en nuestra serie son completamente evitables. La ingestión o aspiración de instrumentos (clásicamente destornilladores de implantes) no deberían suceder. Y sería sencillo introducir barreras para evitarlo (como el empleo de hilos de seguridad). La inhalación de este instrumental implica siempre la necesidad de realizar una broncoscopia, y potencialmente podrían quedar enclavados y precisar la extracción de un lóbulo pulmonar (como ha sucedido en algún caso de nuestra serie en relación con aspiración de instrumental de endodoncia).

En cuanto a la ingestión del instrumental punzante, implica la necesidad de derivar al paciente a un centro hospitalario para la realización de una gastroscopia, o para el seguimiento del instrumento hasta su expulsión. Está documentado en nuestra serie un caso de perforación intestinal por un destornillador de implantes, provocando una peritonitis, y la necesidad de intervención urgente y resección de un fragmento intestinal.

En nuestra serie sólo se ha detectado un caso de osteonecrosis asociado a la colocación de implantes a un paciente que había sufrido radioterapia previa en la zona. No obstante, debemos estar alerta ante esta eventualidad, en especial en pacientes que han recibido tratamientos con bisfosfonatos, sobre todo, intravenosos.

Un comentario especial merece el control de la infección en implantología. Sólo deben reutilizarse los materiales diseñados para ello, y siempre realizando de manera muy meticulosa los procedimientos de limpieza, esterilización, y conservación necesarios. También siempre se debe esterilizar el micromotor de implantes entre paciente y paciente. La inserción de los implantes osteointegrados es un procedimiento quirúrgico, y el gabinete debe estar perfectamente acondicionado para ello. Saber cómo preparar un campo quirúrgico y mantener su esterilidad es indispensable.

Por último, todo el instrumental y medicación necesarios para hacer frente a una urgencia clínica en el gabinete dental, deben estar revisados y preparados para su uso. Y el personal debe saber exactamente cómo actuar (y qué tarea exacta realizar) en caso de que se produzca una eventualidad de este tipo.

 

 

NOTIFICACIÓN DE EFECTOS ADVERSOS
 

Notificación de eventos adversos. Compartir nuestras experiencias (de forma anónima) es uno de los pilares básicos en seguridad del paciente. Además, permitir aprender a los demás de los eventos adversos que nos han ocurrido en nuestra vida profesional, es un valor ético indiscutible. A través del correo electrónico mailoespo@gmail.com, te invitamos a compartir tu experiencia.

Los eventos adversos que se deben notificar son aquellos problemas clínicos que hayamos tenido con pacientes y que cumplan los siguientes requisitos:

1. Que hayan producido un daño importante al paciente (incluyendo pérdidas dentarias, pérdidas óseas, daños en troncos nerviosos, daños sinusales, daños funcionales permanentes, fallecimiento, etc.), o que hayan requerido atención y/o ingreso hospitalario.

2. Que se hayan originado o desencadenado debido al propio tratamiento. Incluiríamos aquí tres posibles causas del evento adverso: error profesional (del dentista o del personal auxiliar); accidente ocurrido durante el tratamiento o durante la estancia del paciente en la consulta (caídas, golpes, cortes, quemaduras, etc.); complicaciones importantes debidas a los tratamientos odontológicos (ya sean complicaciones evitables o inevitables). Por importantes entendemos lo descrito en el punto 1; patologías previas del sujeto pero que se hayan manifestado de forma aguda durante su estancia en la consulta (infartos de miocardio, accidentes cardiovasculares, ataques de asma importantes, etc.).

3. Que tengamos conocimiento directo de dicho evento adverso (que nos haya ocurrido a nosotros o en nuestro centro de trabajo). • Para contactar con el OESPO mailoespo@gmail.com.

 

¿QUÉ ES EL OESPO?
 

El Observatorio Español para la Seguridad del Paciente Odontológico (OESPO) es un organismo creado por el Consejo General de Odontólogos y Estomatólogos de España y la Universidad Complutense de Madrid para «fomentar la seguridad del paciente odontológico y prevenir cualquier tipo de riesgo derivado de la asistencia dental».

• Finalidad. La vigilancia de los eventos adversos ocurridos durante la práctica odontológica. En base a los datos recogidos, se elaborarán estudios descriptivos y recomendaciones clínicas para evitar en lo posible la aparición de estos eventos adversos o, al menos, limitar sus consecuencias.

• ¿Cómo unirse al OESPO? Registrarse en el OESPO te facilitará el conocimiento de las alertas sanitarias relacionadas con la atención odontológica y los nuevos recursos y estudios que el OESPO pone a disposición de los dentistas. Estas alertas sanitarias, o disponibilidad de nuevos recursos del OESPO, serán comunicadas mediante correo electrónico inmediatamente a los dentistas registrados.

Para registrarte, cumplimenta el formulario publicado en nuestra página web: http://www.ucm.es/centros/webs/se5119/index.php%20y envíalo a: mailoespo@gmail.com o al número de fax 91 394 16 06. También puedes seguirnos en Facebook en la página del OESPO.

 

ACCIDENTES EN LA PRÁCTICA ODONTOLÓGICA
 

El accidente es un tipo de evento adverso caracterizado por su imprevisibilidad y su aparición súbita. Puede ser parcialmente previsible, cuando su aparición se asocia a una circunstancia que se debió prever; o imprevisible, cuando las circunstancias que lo provocaron o propiciaron fueron totalmente fortuitas. Un ejemplo paradigmático sería el de las caídas accidentales en la consulta. Si han sido debidas o propiciadas por la incorrecta disposición del mobiliario, o por un pavimento inadecuado, tendrían la consideración de previsibles (y se podría pedir responsabilidad legal por ellas).

Los accidentes que pueden ocurrir en una consulta dental son prácticamente ilimitados. Por su frecuencia, destacan las caídas, los golpes contra el aparataje o el mobiliario, los cortes y quemaduras motivadas por el instrumental, y los daños oculares. Siempre que se produzca un evento de este tipo, el profesional debe estudiar las circunstancias que lo rodearon, y las posibles medidas de mejora que reduzcan la probabilidad futura de ocurrencia. También debe estar formado y preparado para realizar la atención sanitaria urgente al paciente, y evacuarle a un centro hospitalario en caso necesario.

 

 

ARTÍCULO ELABORADO POR:

Dr. Bernardo Perea, Director del Observatorio Español para la Seguridad del Paciente Odontológico, Director de Medicina Legal y Forense de la Universidad Complutense de Madrid