Dr. Luis Cuadrado de Vicente

Plenamente asentada en nuestra práctica diaria, tremendamente desarrollada desde un punto de vista clínico y técnico, es el momento de hacerse esta pregunta.

Buscando un enfoque práctico y dejando al margen las líneas de investigación en regeneración tisular, existen en el campo implantológico nichos de tratamiento que van adquiriendo protagonismo, no sin cierta dificultad, entre la multitud de opciones terapéuticas.

Podríamos denominarlos como hechos o tratamientos diferenciadores en el contexto de nuestra práctica profesional. Diferenciadores porque nos permiten posicionarnos en un nivel de excelencia terapéutica superior. En una realidad en la que somos capaces de tratar mejor, más rápido, de una manera más predecible, y con mejores resultados, a un nutrido grupo de pacientes.

Es evidente que el esfuerzo formativo y de actualización en este grupo de técnicas diferenciadoras es importante y exige sacrificios, pero siempre ha sido así. Se trata de mantenerse al día y poder ofrecer a nuestros pacientes la mejor opción a nuestro alcance y no aquella que, por haberla realizado infinidad de veces, nos resulta más cómoda. Ofrecer al paciente lo mejor, lo indicado y predecible, es nuestra obligación y además es el salvoconducto para no quedarnos fuera y que nuestras clínicas, poco a poco, se queden vacías.

En este contexto mi opinión es que estos nichos diferenciadores en los que es preciso formarse y dominar son:

1. La cirugía guiada y su integración con el proceso CAD-CAM de laboratorio.

2. La cirugía mucogingival.

3. La cirugía de rescate y de tratamiento de la periimplantitis.

4. El tratamiento de la atrofia mediante implantes cigomáticos y su sistematización.

Sin duda, desde hace tiempo estos campos están presentes en nuestra realidad diaria pero… ¿qué está ocurriendo? y, sobre todo, ¿qué va a ocurrir?

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