Durante la etapa gestacional aumenta de forma significativa el riesgo de padecer algunas enfermedades bucodentales, como la gingivitis gestacional y las caries, por este motivo, el doctor Germán Zarandieta, advierte sobre la necesidad de prestar un mayor cuidado a la higiene durante este periodo.

El aumento de las hormonas hace que la placa bacteriana actúe con mayor agresividad sobre las encías provocando la gingivitis gestacional, lo que le convierte en el «problema más frecuente y específico» durante el embarazo, y que, explica, «se prolonga durante el período de lactancia».

Mientras que la variación en los hábitos alimentarios puede potenciar la aparición de caries. «Durante el embarazo, puede existir una mayor apetencia de productos azucarados e hidratos de carbono», explica Zarandieta.

Por tanto, recomienda una alimentación sana y equilibrada, cuidando especialmente la cantidad de azúcares que se ingieren y, si es posible, sustituirlos por alimentos alternativos. «Desde el punto de vista del cuidado bucodental, la combinación de azúcares y gingivitis incrementa el riesgo y empeoramiento de la patología periodontal, es decir, alteraciones infecciosas que afectan a las encías y a la estructura de soporte de los dientes», añade. Asimismo, aconseja tener especial cuidado en la higiene en caso de vómitos, ya que «si son frecuentes pueden producir una desmineralización del esmalte de los dientes, sobre todo, en las llamadas caras palatinas y linguales, es decir, las caras internas de los dientes». Por ello, es conveniente realizar visitas periódicas al dentista, efectuar los tratamientos oportunos y detectar y prevenir cualquier alteración antes o durante el embarazo para evitar estas patologías porque, además de afectar a la salud de la madre, pueden repercutir también en la del bebé. «Cualquier patología infecciosa puede afectar a la salud del bebé, así como las exploraciones radiológicas y los fármacos», afirma Zarandieta.

Finalmente, recuerda que, aunque lo ideal es evitar someterse a tratamientos durante la etapa gestacional, el embarazo en sí no impide realizar ningún tratamiento bucodental si éste es necesario, «aunque siempre hay que tomar precauciones y, si la patología detectada no es urgente, puede ser aplazada hasta después del parto».

«La utilización de aparatos de radiología, anestesia y la prescripción de fármacos está condicionada por el embarazo. Lo más recomendable es realizar los tratamientos bucodentales necesarios antes del embarazo. Si es necesario llevarlos a cabo durante el mismo, lo mejor es realizarlos durante el segundo trimestre, es decir, entre el 4º y 6º mes», añade.