Dr. Luis Gallego Lorenzo

El éxito de un tratamiento odontológico reparador está basado en un diagnóstico extra e intraoral completo, la realización de tratamientos mínimamente invasivos y la posibilidad de colocar dientes en el día. La importancia de preservar el reborde alveolar y la necesidad de regenerar, en muchos casos, el reborde perdido juegan un papel esencial para la estabilidad de la rehabilitación dental definitiva.

El caso que presentamos explica de manera didáctica los fundamentos para conseguir resultados predecibles y satisfacer las expectativas de nuestros pacientes.

Anamnesis

• Motivo de consulta: Fracaso de antiguos tratamientos odontológicos restauradores.

• Historia médica: Mujer de 52 años de edad con estado de salud general bueno y sin medicación crónica (ASA I).

• Antecedentes familiares: Sin interés.

Examen clínico (Bucal-Periodontal-Oclusal)

La paciente presentaba 25 dientes en boca con buen estado periodontal que fue diagnosticado mediante una exhaustiva exploración clínica con Sonda Florida (Florida Probe®) (figura 1a) y radiológica.

El 8% de las profundidades de sondaje eran iguales a 4 mm, localizadas éstas a nivel de los molares superiores e inferiores (13 de 150 localizaciones).

El índice de hemorragia era del 11% (17 localizaciones) (figura 1b), presentando la paciente un buen control de placa bacteriana.

Se registraron recesiones de 3 mm a nivel de 34 y 35, movilidad grado I generalizada excepto en los incisivos inferiores (grado II) y no existían afectaciones de furca. Además, presentaba un periodonto grueso con buen tejido queratinizado (figura 2a, 2b, 2c).

El área comprendida entre 13 y 26 estaba rehabilitada con una prótesis fija dentosoportada de 20 años de antigüedad, con tratamiento de conductos a nivel de 11, 21 y 22 (figuras 3a y 3b). Presentaba imágenes apicales radiolúcidas en 11, 21 y 22 con perforaciones de la cortical vestibular en 11 y 21 de 4 y 6 mm de diámetro respectivamente (figura 3c); ausencia de 12 acompañada de pérdida de volumen horizontal moderada; ausencia de 24 y 25 con gran pérdida de volumen horizontal y vertical y seno tipo II-III (figura 3d). En la arcada inferior, el sector posterior derecho estaba rehabilitado con prótesis fija en 47 y cantiléver mesial en 46.

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