Karl Gnadllnger

Introducción

Los molares aparecen desde el principio de la evolución humana como un sistema muy eficiente de las cúspides, fisuras, caras y aristas. La región posterior muestra una inmensa influencia en la transformación de los alimentos mecánicos y, por lo tanto, también de la condición general del paciente. En la primera parte del artículo –publicada en el número anterior de GACETA DENTAL– abordamos la anatomía del primer molar permanente superior, mientras que en esta segunda entrega analizaremos el primer molar permanente inferior, así como el resultado final.

2. Descripción de la anatomía del primer molar sector 3 (1,2,3)

2.1 Presenta cinco cúspides

Las coronas son más anchas en dirección mesio-distal que altas cérvico-oclusalmente (más acentuado 1º que 2º).

En los molares inferiores, la dimensión MD siempre es mayor que la dimensión VL (característica que los diferencia de los superiores).

La superficie oclusal tiene una pendiente en dirección cervical, de mesial a distal, por inclinación de la corona.

Los vértices de las cúspides son redondeadas. Su altura va disminuyendo de M a D.

Desde la cara vestibular podemos visualizar los vértices de las cúspides L (la CML es la más alta de todas) (Figura 38) (1, 3).

El 1º M Inferior es el más grande de los dientes posteriores y suele tener cinco cúspides (Figura 39).

Por la angulación de la corona respecto a su raíz, toda la superficie V está inclinada hacia L (Figura 40).

2.2 Cara vestibular

El lóbulo MV está separado del central por el surco V, y éste se separa del DV por el surco distovestibular (SDV).

Ambos surcos pueden terminar en unas fositas marcadas en el 1/3 medio de la superficie V.

El borde M se presenta convexo en el 1/3 oclusal y el resto plano hacia cervical.

El borde D es convexo. El borde cervical es convexo hacia la raíz (Figura 41).

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