De izda. a dcha. el Dr. Enrique Vivas, José María Íñigo, el Dr. Soto-Yarritu, presidente del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de la I Región; el Dr. Ricardo Fernández, presidente de la Comisión Científica, y el Dr. José Santos Carrillo, coordinador de esta actividad del ciclo científico.

José María Íñigo y José Ramón Pardo, dos históricos de la radio y la televisión en España y expertos en la música de los años sesenta y setenta de nuestro país, fueron los encargados de abrir el Ciclo Científico 2011-2012 organizado por el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de la 1ª Región.

En su conferencia inaugural abordaron las Historias, historietas y anécdotas de la música moderna, que amenizaron con imágenes extraídas de antiguos programas de TVE, en blanco y negro, con las que supieron dibujar una permanente sonrisa entre los asistentes que llenaban el auditorio Florestán Aguilar de la sede del colegio, sala que se inauguró con este acto. El presidente colegial, Dr. Ramón Soto-Yarritu, destacó la labor de la Comisión Científica que ha elaborado el programa de actividades, entre conferencias, procedimientos en directo y cursos, que componen este Ciclo Científico, y cuya programación del primer trimestre concluye el 15 de diciembre en la sede de los dentistas madrileños.

Íñigo y Pardo desgranaron diferentes anécdotas relacionadas con su vida profesional, como la que llevó al primero de ellos a comer gratis en un restaurante de la ciudad alemana de Düsseldorf, a la que había ido para hacer los comentarios en directo del último festival de Eurovisión, sin saber que había entrado en un local de una asociación benéfica para pobres. Recordó los problemas de la censura («que tenía nombre: Francisco Ortiz, padre del que luego sería marido de Gunilla von Bismark», puntualizó) que, por ejemplo, obligó al cantante Alberto Cortez «a hacer el payaso durante los tres minutos que dura su canción “La minifalda” porque prohibieron la aparición de la modelo contratada para ello por falta de tela en la falda». Las vicisitudes del directo en TVE fueron surrealistas en más de una ocasión. Como cuando Joan Baez se destapó con un discurso improvisado «para mi sorpresa, en perfecto español» en el que dedicó su actuación «a la mujer que más ha hecho por la igualdad, bandera de la libertad y del coraje, y bla, bla, bla: Dolores Ibárruri ‘la Pasionaria’». El presentador todavía recuerda los sudores que recorrieron todo su cuerpo y la absoluta certeza que se instaló en su cabeza: «Como mínimo estoy despedido». «Porque en esa época -añadió- había un señor en El Pardo que mandaba mucho». Pero sorprendentemente no pasó nada, aunque vista la cara que pone todavía Íñigo al recordar este episodio no sería extraño que empezase a perder el pelo en ese mismo instante.

Entre Pardo e Íñigo descubrieron que Víctor Manuel comía gracias a los bocadillos que le daba la presentadora Marisa Medina, a la sazón ‘novieta’ del cantante asturiano cuando cantaba aquello de «El abuelo Víctor», o la grabación de un vídeo de Karina en el Retiro, en el que la cantante daba la señal para que los bailarines salieran del «baúl de los recuerdos» donde se ocultaban, o la vez en que Íñigo tuvo que repetir un par de días después la entrevista con el Premio Nobel de Literatura Alexander Soljenitsin «porque el que mandaba tanto en este país no la había visto y en esa época los programas no se grababan».