En abril de este año, el Dr. José Manuel Navarro se convertía en el presidente más joven de los colegios de odontólogos y estomatólogos de España. Al frente del Colegio de las Palmas desde entonces, su objetivo es defender los intereses profesionales y reivindicar los derechos ante las distintas administraciones públicas del colectivo al que representa. Pero además de este cargo, el Dr. Navarro combina la práctica privada con la investigación. Uno de sus trabajos ha sido recientemente premiado por la prestigiosa Academia Europea de Odontología Estética (European Academy of Esthetic Dentistry).

El Dr. José Manuel Navarro recibió un certificado en Periodoncia e Implantología tras completar un postgrado de tres años en la Universidad de Nueva York (03-06). Durante los siguientes años, se incorporó al Departamento de Biomateriales de la misma Universidad, donde llevó a cabo diferentes proyectos de investigación. En 2010 completó su tesis en cerámicas dentales e implantes obteniendo un M.S. en Biomateriales.

El Dr. Navarro ha recibido premios de investigación de diferentes sociedades, incluyendo el premio al mejor trabajo de investigación de la Academia Americana de Oseointegración (AO) en 2007. Recientemente ha sido premiado por la Academia Europea de Odontología Estética (EAED) por su trabajo de investigación en cerámicas dentales sobre implantes. Es autor/co-autor de diversos capítulos de libros y de artículos de investigación en revistas internacionales de la especialidad. Actualmente es profesor visitante en las Universidades de Nueva York, donde además es colaborador en investigación y Padova (Italia), manteniendo su práctica privada en el Centro Branemark de Oseointegracion de Las Palmas. Desde abril de este año, es presidente del Colegio de Dentistas de Las Palmas.

—En estos meses, ¿cómo ha sido su experiencia al frente del Colegio Profesional de Dentistas de Las Palmas?

—En el cargo llevo poco más de cuatro meses, ya que mi nombramiento fue ratificado en la Junta de Gobierno del pasado 19 de abril. No obstante, participo en la Junta de Gobierno en calidad de vicepresidente desde el pasado año. Esta circunstancia me ha permitido conocer la mecánica del trabajo colegial, el espíritu de esta Institución y, por supuesto, los retos con los que se enfrenta la profesión en el ámbito de nuestro territorio.

—Es usted el presidente más joven de España. ¿Cómo se enfrenta a esta nueva etapa profesional?

—Llego a la presidencia del Colegio con ilusión y ganas de trabajar. Me siento plenamente respaldado por los colegiados que ejercen en la provincia de Las Palmas, así como por el Consejo General y el resto de los presidentes de colegios de España. Esta circunstancia, obviamente, me carga de responsabilidad. Soy un presidente joven, pero entiendo la importancia y el significado que representa un cargo de estas características, y voy a poner todo de mi parte para afrontarlo con garantías.

—¿Qué objetivos se ha marcado desde su nuevo cargo?

—Ante todo, me gustaría subrayar la importancia de ponerme al servicio de los colegiados, escuchar sus necesidades y, en la medida de lo posible, atenderlas. Creo sinceramente que si estamos cerca de nuestros compañeros podremos defender sus intereses profesionales y reivindicar sus derechos ante las distintas administraciones públicas; además, podremos proponer proyectos de futuro que garanticen el desarrollo de la profesión. Entrando en el fondo de la cuestión, aunque hablando a grandes rasgos, puedo adelantar que nuestra Junta, por un lado, seguirá desarrollando e impulsando proyectos que ya estaban en la anterior legislatura (de los que también somos corresponsables) y, al mismo tiempo, acometerá nuevos retos donde quedará reflejada nuestra impronta.

En este sentido, nos hemos propuesto impulsar y potenciar la figura de la Comisión Científica. Para el odontólogo, es fundamental la formación continuada porque ejerce una profesión que va cambiando constantemente y, a veces, a una velocidad increíble. Por esa razón, el rol de la Comisión Científica es capital para estar al día.

Al mismo tiempo, queremos mejorar la imagen pública del odontólogo, siempre amenazada por la publicidad engañosa, el intrusismo y el cambio de la relación con el paciente.

Este colegio va a intensificar su presencia en los medios de comunicación con un enfoque eminentemente de servicio público. Estamos seguros que este ejercicio de responsabilidad conquistará la atención y se ganará la estima de los ciudadanos.

En 2010 se creó la figura del Defensor del Paciente Odontológico de Las Palmas, encargado de actuar como mediador independiente entre profesionales y pacientes ante posibles quejas derivadas de tratamientos bucodentales. Este servicio gratuito ha sido un éxito y pretendemos impulsarlo y desarrollarlo durante esta legislatura.

Finalmente, debemos continuar con el Programa de Salud Bucodental para la Infancia, desarrollado en colaboración con la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias y el Colegio de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife. Gracias a este proyecto, creado en 2009, 124.021 niños canarios ya se acogen a esta cobertura. Es decir, los dentistas hemos contribuido decisivamente a cumplir un gran objetivo: mejorar la salud bucodental de la población infantil y juvenil residente en nuestro Archipiélago.

—¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrenta el sector?

—El Colegio Oficial de Dentistas de Las Palmas tiene entre sus principales funciones la lucha contra el intrusismo profesional. Es un comportamiento irresponsable por parte de quienes lo practican, que ignoran los riesgos a los que exponen a los pacientes. Para avanzar en el tratamiento de este problema, tenemos que intensificar las relaciones con la Administración. El intrusismo, hoy por hoy, sigue siendo un problema para la profesión, menos inquietante tal vez que en décadas pasadas, pero tenemos que ser implacables con él.

—¿Cuáles son las perspectivas de futuro a corto y medio plazo?

—Está claro que, en general, la situación no es fácil, pero en nuestra profesión el tema se está complicando de manera acelerada. Creo que el futuro y, también, el presente de la profesión pasa por la especialización. El número de dentistas en España aumentará en un 50 por ciento en los próximos 10 años. Así lo ha puesto de manifiesto el estudio «La salud bucodental en España 2020», coordinado por Juan Carlos Llodra. Esta situación, según este experto, empeorará el ejercicio de la Odontología y la calidad de vida de los dentistas y provocará cambios significativos en la forma de entender el ejercicio profesional, que pasará de realizarse por cuenta propia e individualmente a trabajar agrupados con otros profesionales en policlínicas, aseguradoras o franquicias. Desde los colegios profesionales tenemos que velar por la salud de los pacientes y por los derechos e intereses de los profesionales.

—Recientemente uno de sus trabajos ha sido premiado por la Academia Europea de Odontología Estética (European Academy of Esthetic Dentistry). ¿Qué ha supuesto para usted este reconocimiento?

—La EAED es una de las sociedades dentales más selectas y prestigiosas del mundo. Reúne a profesionales de altísimo nivel que persiguen la excelencia odontológica en sus distintas especialidades con mucho enfoque en el campo de la estética dental. El hecho de que sus miembros hayan valorado mis años de trabajo en el Departamento de Biomateriales de la Universidad de Nueva York me llena de orgullo y, de alguna forma, también me motiva para seguir en la dirección que he llevado hasta ahora, es decir, combinando la práctica clínica con la investigación.

—¿Así que su trabajo de investigación lo ha llevado a cabo en la Universidad de Nueva York?

—Efectivamente, tras mi formación en Periodoncia e Implantes, y durante varios años, dediqué mucho tiempo a la investigación en el Departamento de Biomateriales de la Universidad de Nueva York. Aconsejado por mi padre, entendí pronto que como complemento a las especialidades quirúrgicas, sería bueno adentrarme en el campo de los materiales restauradores. De esta forma, apliqué al Postgrado de M.S. en Biomateriales.

—¿En qué consiste su investigación?

—En los últimos años, la aplicación de materiales completamente cerámicos para la fabricación de restauraciones dentales ha sido uno de los enfoques principales de los profesionales clínicos, investigadores y, sobre todo, de la industria de la Odontología estética. Hay que recordar que el circonio fue introducido en la Odontología en los años 90, debido a sus excelentes propiedades mecánicas y químicas. Inicialmente, se utilizaba solamente en sectores anteriores de la boca, en coronas individuales. Después, guiados por la industria, empezó a crecer rápidamente su indicación clínica. Así fue como de coronas individuales, pasamos a puentes, y de sectores anteriores pasamos a sectores posteriores e incluso a arcadas completas.

En definitiva, la utilización de este material pasó con mucha rapidez de los laboratorios de investigación de grandes empresas dentales a las clínicas de muchos dentistas en el mundo. Hoy en día, está siendo utilizado como material para hacer infraestructuras protéticas, pilares, brackets de ortodoncia, incluso, implantes dentales.

Sin embargo, hemos sido muchos clínicos los que empezamos a percatarnos de que, en más ocasiones de las que nos gustaría, y principalmente en puentes de sectores posteriores, estas estructuras de circonio recubiertas de cerámica dental daban problemas. Éstos se materializaban principalmente en forma de fracturas o «chipping» de la cerámica de recubrimiento.

Nuestro trabajo consistía en averiguar si realmente fracturaban más que los puentes clásicos de metal ceramic, y de ser así entender por qué ocurrían estas fracturas en el recubrimiento de la cerámica sobre circonio. Es decir, tratamos de identificar un problema para, posteriormente, darle una solución. En concreto, nos enfocamos en puentes de circonio sobre implantes en las zonas posteriores de la boca. Aquellas zonas donde se ejercen las mayores fuerzas masticatorias, esto es, las que más sufren. Lo curioso es que, tras fatigar los más de 30 especímenes de cada grupo (metal cerámica y circonio), nos dimos cuenta de que a pesar de que la industria y gran parte de la bibliografía actual nos llevaba a pensar que el circonio es por su alta resistencia y mayor estética el material de elección en todos los casos, éste era significativamente menos resistente a la fatiga que los puentes clásicos de metal cerámica.

—¿Cuáles son las conclusiones más importantes que ha obtenido fruto de esta investigación?

—Las cerámicas de alta resistencia están aquí para quedarse. Como todo nuevo material, se tarda mucho desde que empieza a comercializarse hasta que realmente se optimizan sus posibilidades. Aquellos dentistas que lleven más tiempo haciendo prótesis, se acordarán de lo problemáticas que eran aquellas primeras prótesis dentales metal cerámicas. Precisamente aquéllas que hoy en día son consideradas el «gold standard» o material de referencia. Yo creo mucho en el desarrollo de técnicas y de materiales gracias a las aportaciones de la investigación. Estamos en el inicio de un camino muy largo. Nuestro trabajo resalta que, para el tratamiento de sectores posteriores con implantes, las estructuras metalo-cerámicas siguen siendo el patrón de referencia. Además, señala una serie de imperfecciones en el sistema de los puentes totalmente cerámicos y apunta hacia dónde debemos seguir para optimizar estos sistemas.

—¿Está inmerso ahora en algún otro proyecto de investigación?

—Actualmente estoy trabajando con el Dr. Ramón Martínez Corria, del Centro Branemark de Madrid, y con el profesor José Vicente Sanz Casado, de la facultad de Medicina de la Universidad Complutense, en un proyecto precioso que, posiblemente, hará cosas para pacientes que nunca antes habríamos creído que serían posibles. Se trata de inducir la formación de hueso mediante la utilización de BMP-2 (proteínas morfogenéticas) en zonas de los maxilares donde existe un déficit del mismo que imposibilita o dificulta mucho la colocación de implantes. De esta forma, podremos ser capaces de regenerar estos tejidos duros ausentes, de una forma mínimamente invasiva, sin necesidad de utilizar hueso autógeno del paciente, con la consecuente disminución de morbilidad. Este trabajo se encuentra aún en fase de experimentación animal, aunque los resultados ya son muy prometedores.

Por otro lado, sigo muy activo en el Departamento de Biomateriales de la Universidad de Nueva York donde, principalmente, trabajamos en el desarrollo de cerámicas dentales. Actualmente, estoy escribiendo un libro con los profesores Jonathan Ferencz y Nelson Silva donde se resumirá gran parte de nuestras investigaciones sobre cerámicas dentales desarrolladas durante los últimos años. El libro, que editaremos entre los tres y que contará con el respaldo de Quintessence, presentará capítulos de muchos de los más prestigiosos expertos mundiales en los diferentes aspectos de las cerámicas de alta resistencia, como lo son Joerg Strub, Irena Sailer, Van Thompson, Ken Malament, Mathias Kern, Bernard Touati o Eric Van Dooren, entre otros.