Dr. Agustín Sánchez Mateos. Licenciado en Odontología. UCM / D. Carlos Valero Sánchez. Estudiante 5.º Odontología. UCM / Dra. Elena León Bañuelos. Licenciada en Odontología. UCM / Dra. Nuria E. Gallardo López. Profesora Asociada. Dpto. Estomatología IV. Facultad de Odontología. UCM. Madrid
Estudios epidemiológicos revelan que uno de cada cinco niños sufre algún tipo de traumatismo dentario durante la edad escolar; muchos de los accidentes ocurren en casa y en el colegio.

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Los padres, tutores, profesores y demás responsables juegan un papel crucial en el pronóstico de una urgencia de estas características, ya que éste depende del temprano y apropiado tratamiento. Una actuación lenta o inadecuada puede tener consecuencias graves para el diente o dientes afectados. Los diferentes estudios desarrollados acerca del grado de educación de los responsables de los niños sobre cómo actuar ante un traumatismo dentario señalan el bajo conocimiento sobre el manejo de esta situación, así como la necesidad de realizar campañas informativas sobre el tema.

El objetivo de este estudio fue valorar los conocimientos del modo de actuación frente a un supuesto traumatismo, de los padres de diversos niños que fueron atendidos en la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid. Para ello, se repartieron un total de 84 encuestas con respuesta múltiple. Los resultados revelaron un pobre conocimiento del manejo del traumatismo dentario por parte de los padres. La mayoría de los padres nunca habían sido informados sobre el tema (91,67 %) y actuarían de una forma incorrecta si su hijo sufriera un accidente de este tipo. A partir de este estudio se puede concluir la necesidad de establecer medios de difusión para transmitir los conocimientos que ayudarían a los padres a reaccionar de una forma correcta ante un traumatismo dental.

Palabras clave
Traumatismo dental, urgencia, educación de los padres.

Abstract
Epidemiologic studies show one out of five children have some kind of dental trauma during school age; a lot of accidents happen at home or in the school.

Parents, guardians, teachers and other responsible people are very important in the prognosis of these emergencies, this prognosis depends on early and suitable treatment.

A slow or inappropriate treatment may have very grave consequences for a damaged tooth or teeth.

Different studies on the education of those responsible for children, in which it was studied how to act in a dental trauma, show a low knowledge about this subject and the need for running an information campaign on this subject.

The objective of this study was to assess parent’s knowledge and those responsible for children who were treated in the Faculty of Odontology which forms part of Complutense University of Madrid.

For this study, eighty four inquiries with several different answer were distributed. Results showed that parents had a low knowledge about how to act in a dental trauma.

Most parents had never been informed about the subject (91.67 %) and they would act in the wrong way if their child had a dental trauma.

We can conclude based on this study that the population needs more information which would help parents in a dental trauma.

Key words
Dental trauma, emergency, parent’s education.

Introducción
La frecuencia de los traumatismos dentarios es cada vez mayor, son la segunda causa de atención odontopediátrica tras la caries, sobre todo en niños y adolescentes. En dentición permanente, existe un pico de prevalencia en edades de 9 a 10 años. En dentición temporal, las edades en las cuales se producen más traumatismos están entre los 10 y 24 meses. La prevalencia en dientes temporales tiende a igualarse en niños y en niñas, en cambio en dientes permanentes es mayor en niños que en niñas. El diente más frecuentemente afectado es el incisivo central superior, seguido del incisivo lateral superior y de los incisivos inferiores. Los traumas dentarios pueden variar desde una pequeña afectación en el esmalte o leves desplazamientos dentarios, hasta una avulsión. La incompleta formación radicular de los incisivos y el grado de elasticidad del ligamento periodontal explican la fácil avulsión de estos dientes con ligeros golpes horizontales. Para la dentición permanente la mayoría de los estudios señalan que la lesión más frecuente es la fractura de corona no complicada, mientras que en dentición temporal son las luxaciones y la caries (1-3).

Los traumatismos dentarios pueden tener consecuencias funcionales, estéticas y psicológicas. La actitud terapéutica del profesional y de los familiares del niño es muy importante porque puede resolver o agravar la situación. El tratamiento debe ser lo más precoz posible, acudiendo al dentista siempre, aunque no haya dolor, ya que éste es el profesional más adecuado para valorar la situación.

La prevención de los traumas dentarios, su manejo, la difusión de información y otros aspectos relacionados son, a pesar de su importancia en salud pública, todavía descuidados en muchos países, a excepción de Inglaterra, Australia y Estados Unidos que tienen un mayor conocimiento ya que se han implantado importantes campañas de información al respecto (2).

Objetivo
El objetivo de nuestro estudio fue valorar el conocimiento de un grupo de padres sobre cómo actuar ante un traumatismo dentario y así poder llegar a concluir cómo reaccionarían ante una urgencia de este tipo.

Material y método
El estudio llevado a cabo fue de tipo transversal y consistió en una encuesta (Anexo I) dirigida a los padres de los pacientes infantiles que acudían para ser tratados en la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid, en las prácticas clínicas de Odontopediatría (grupo A). La muestra estuvo formada por 84 sujetos.

En la encuesta se identificaba el sexo del adulto y comprendía una serie de 14 preguntas relacionadas con el tema a tratar en el estudio, las cuales se contestaban con un círculo en la opción que se considerase correcta. Las preguntas número 2, 4, 11 y 12 constaban de dos apartados en el caso de que el encuestado contestase afirmativo la primera de ellas.

El método utilizado para la obtención de las encuestas completadas fue el siguiente: mientras los niños eran atendidos en las prácticas clínicas de la asignatura de Odontopediatría, se les facilitaron las encuestas a los padres para que, de forma voluntaria y anónima, colaboraran con nuestro estudio, rellenándolas. Una vez terminado el tratamiento de los pacientes, se recogían las encuestas, para después ser analizadas mediante estadística descriptiva.

Resultados
En el momento de rellenar la encuesta, parte de los encuestados optaron por señalar más de una opción. Esto dificultó la recogida de resultados. Nuestra actitud ante esta dificultad fue desechar las encuestas en las que se producía dicho problema.

Del total de los encuestados, el 67,85% fueron de sexo femenino (n = 57) y el 32,15% masculino (n = 27).

Sólo el 8,33% (n = 6) de los encuestados afirmó haber sido informado sobre cómo actuar ante un traumatismo dentario, lo que deja patente el desconocimiento sobre este tema y la falta de medios de información.

La segunda cuestión preguntaba si su hijo había sufrido un traumatismo dentario. El 40,4% (n = 34) de los encuestados contestó que su hijo/a lo había sufrido, siendo el 19.5% avulsión, el 18% fractura y el 13% contusión. Estos datos informan de la alta frecuencia de los traumatismos en edad infantil.

Cuando se les preguntó si consideraban un motivo de urgencia un accidente de este tipo, el 61% de las mujeres contestó que sí lo consideraban, mientras que en el caso de los hombres lo fue para un 52%. Para el 37% de los hombres y 32% de las mujeres sólo es motivo de urgencia si hay dolor (Figura 1).

La cuarta pregunta trataba de saber si acudirían a un profesional y cuál sería el más adecuado para tratar una urgencia de este tipo. El 98% de las mujeres y el 88% de los hombres consultarían con un profesional acerca del traumatismo. De ellos el 63% acudiría al dentista, un 25% al servicio de urgencias de un hospital y un 6% al pediatra. Observamos que la gran mayoría de encuestados ve necesaria la visita a un profesional, siendo las mujeres las que irían con más frecuencia.

La quinta pregunta fue: En el caso de un golpe en un diente de leche con fractura de un fragmento, ¿llevaría el trozo a la consulta?
En caso de fractura de un diente temporal, un 37% de los encuestados llevaría siempre el fragmento a la consulta, mientras que un 56% no lo llevaría si éste fuera pequeño. Curiosamente, un 7% lo llevaría sólo en el caso de que hubiera dolor.

En cambio, si el diente fracturado fuera permanente llevaría el fragmento a la consulta un 54% del total de encuestados. Si el fragmento fuera pequeño, un 34% no lo llevaría y solamente en el caso de dolor, un 10%. Se observa que se le da más importancia a los dientes permanentes que a los temporales.

En el caso de avulsión en un diente temporal, un 55% de los hombres y un 44% de las mujeres no llevarían el diente a consulta.

Si el diente traumatizado fuera definitivo, produciéndose una avulsión, un 87% de las mujeres y un 74% de los hombres llevarían el diente a la consulta.

En todos los supuestos en los que hubiera habido fractura o avulsión del diente, un 71% de las mujeres conservarían el fragmento o diente, mientras que en el caso de los hombres sólo lo haría un 48%. Se observa mayor preocupación por parte de las mujeres a la hora de actuar ante un traumatismo.

En la pregunta número 10, referente a la conservación del diente o fragmento, un 25% de los encuestados conservarían el diente en un medio líquido. De ellos, un 9,52% elegiría el alcohol, seguido de saliva, agua oxigenada, leche y agua en un 3,6% cada uno de ellos. Y sólo una de las mujeres usaría la solución de Hunk para conservarlo, lo que demuestra la falta de información al respecto (Figura 2).

Cuando se preguntó a los encuestados si harían algo antes de meterlo en un líquido, el 16% de los encuestados lavaría el diente antes de introducirlo en el medio líquido, mientras que un 4% lo lavaría y lo cepillaría. Un 41,6% no haría nada (Figura 3).

En la pregunta número 12 se quería saber qué porcentaje de niños usaban protector bucal cuando desarrollaban algún deporte. Sólo un 4,8% de todos los encuestados afirma que su hijo utiliza protector bucal en la práctica de deportes, lo que demuestra lo poco extendido que está su uso en la prevención de traumatismos.

La última cuestión hacía referencia a la necesidad de una mayor información sobre el tema por parte de los encuestados y todos coincidieron en afirmar que sí sería necesaria.

Discusión
Con el presente estudio hemos intentado valorar el conocimiento general que existe en un grupo poblacional de Madrid sobre cómo actuar ante un traumatismo dentario.

Después de realizar una revisión bibliográfica, centrada en los últimos años sobre este tema, hemos comprobado que existe bastante desconocimiento a nivel mundial ya que desafortunadamente los resultados obtenidos en países tan dispares como Estados Unidos, India o México son bastante similares con respecto a la desinformación relativa a las pautas de acción frente a los traumatismos dentarios.

Los trabajos de investigación llevados a cabo se han centrado en 2 grandes grupos, padres/madres y personal de educación escolar. En nuestro caso, al igual que otros estudios, como por ejemplo el de Oliveira (3), Padilla (4) y el de Shashikiran (5), nos hemos dirigido a los padres, ya que consideramos que gran parte de los accidentes en niños son domésticos, es decir, se producen en casa, o bien suceden mientras realizan actividades de ocio, como por ejemplo montar en bici, patinar, correr, etc. En la mayor parte de estas situaciones son los padres los que los acompañan y por tanto atienden al niño en el primer momento, siendo ellos los que deben estar preparados para reaccionar adecuadamente ante una urgencia de este tipo.

Sin embargo, el colegio también es un lugar en el que los niños sufren habitualmente accidentes que conllevan traumatismos dentarios, por lo que resulta lógico que existan estudios en los que se investigue los conocimientos que el personal de educación posee sobre los mismos. Varios ejemplos son las investigaciones llevadas a cabo durante el año pasado (2008) en Suecia por Bahrami (2), en Estados Unidos por Mc Intyre (6) y en Kuwait por Al-Asfour (7).

Todos los estudios que hemos revisado se han llevado a cabo mediante cuestionarios, siendo el nuestro uno de los más desarrollados, con 14 preguntas específicas sobre los traumatismos dentarios. En esta línea destaca también el trabajo de Padilla (4) con similar extensión, 14 preguntas. En cambio, uno de los más concisos es el de Oliveira (3) con sólo 6 cuestiones, lo cual no nos sorprende en gran medida, ya que se centra exclusivamente en las avulsiones dentarias, sin entrar a tratar otros tipos de traumatismos. También hemos encontrado otras encuestas, como las de Shashikiran (5) y las de Bahrami (2), que aunque también están dirigidas solamente a las avulsiones son algo más amplias, con 10 preguntas al respecto cada una.

En cuanto a los datos personales de los participantes, en nuestro trabajo solamente se preguntó sobre el sexo del encuestado con el fin de determinar posibles diferencias entre los conocimientos y preocupación de los padres y las madres de los niños. Sin embargo, tal y como establecen la mayoría de los autores revisados, quizá podría resultar interesante en trabajos sucesivos determinar también el nivel educativo de los sujetos integrantes del estudio.

Un dato positivo de nuestro trabajo fue que ningún padre se negó a prestar su colaboración, lo que nos indica su buena predisposición a la hora de participar en un estudio de estas características. Algunos de ellos demandaron información en cuestiones que creían haber contestado mal. Una madre llegó a pedir que la explicáramos pregunta por pregunta cuál sería la forma adecuada de actuar. Esto señala la carencia de conocimiento, de fuentes de información y la sensibilización de los padres sobre este tema, ya que algunos de los encuestados nos refirieron que nunca se plantearon los problemas que pueden surgir ante un traumatismo dental hasta que no leyeron nuestra encuesta.

Esta misma inquietud se ve reflejada en los demás estudios realizados con padres. Oliveira (3) determinó que la mayoría de las madres contestaba por intuición más que por los conocimientos que poseían, ya que especialmente, contestaron de forma errónea las preguntas más técnicas. En el trabajo de Padilla (4), de 100 padres, sólo 8 tenían información previa sobre el tema, y en el de Shashikiran (5), tanto el 92% de los padres del grupo residente en ciudad o urbano, así como el 75,1% de los residentes en áreas rurales, demostraron interés por aumentar sus conocimientos.

Como ya hemos comentado, nosotros obtuvimos un elevado índice de participación, dato compartido por bastantes estudios, aunque también encontramos diferencias en otros, como el de Bahrami (2), en el que sólo se consiguieron recoger el 68% de los cuestionarios. Ello quizá fue debido a que éstos se enviaron y debían ser devueltos por correo, y por tanto, se requería mayor participación por parte de los encuestados. En nuestro estudio, tanto el consentimiento como la encuesta, se realizaron de forma individual y personalizada, cuando los padres se encontraban en la sala de espera de las clínicas, mientras sus hijos recibían tratamiento. Consideramos que de esta forma, se obtendría un mayor control del estudio y la motivación para participar en el mismo sería más alta.

El tamaño muestral es muy diverso según cada estudio, encontrando trabajos de hasta 2.000 participantes, como el Shashikiran (5) y otros más pequeños y similares al nuestro, como el Al-Asfour (7) con 85 sujetos o como el de Padilla (4), con 100.

La mayoría de los participantes en este tipo de investigaciones son del sexo femenino (67,85% en nuestro estudio), de hecho hay trabajos, como el de Oliveira, que están exclusivamente dirigidos a madres (3).

Introduciéndonos más en el tema que nos trata, al comparar nuestros resultados con los de los otros autores, nos vamos a centrar principalmente en las pautas de actuación en casos de avulsiones, ya que hemos podido comprobar que son las más investigadas. Posiblemente, ello sea debido a que son casos que en especial medida requieren de una acción inmediata para conseguir éxito en su tratamiento.

Existe bastante uniformidad en cuanto al hecho de acudir a un profesional de la salud tras una avulsión. En el estudio de Bahrami (2), el 80,8% de los participantes acudiría con el niño a un servicio de urgencias de un hospital o a un dentista. También el 81,8% de los padres residentes en ciudades del estudio de Shashikiran (5) consultaría con un dentista, aunque el porcentaje disminuye drásticamente al tratarse de padres de ámbito rural (20,1%). En Sao Paulo (Brasil), el 93% de las madres del estudio de Oliveira (3) y en México, el 89% de los padres del de Padilla (4), llevaría al accidentado al dentista. También en Estados Unidos, el personal de educación estudiado por Mc Intyre y colaboradores (6) acompañaría al niño al odontológo en un 87% de los casos. En nuestro estudio el 63,09% de los padres llevarían a su hijo al dentista en caso de urgencia, siendo uno de los resultados más bajos si lo comparamos con los estudios revisados.

Si ahora hablamos de la reimplantación del diente, en India podemos encontrar grandes diferencias según el lugar de residencia sea urbana, donde sólo el 18,8% de los padres la llevaría a cabo, o rural, en la que el 98% de los padres no la realizaría en ningún caso (5).

En Suecia, Bahrami (2) registró que el 54% de los profesores no recolocaría el diente, e incluso el 17,5% reconoce que ni sabía que debía realizarse tal maniobra.

En Brasil, Oliveira (3) nos habla de que en su caso, el 39% de las madres sí reimplantaría el diente en el alveolo, pero en México en cambio el resultado fue mucho peor, ya que sólo el 4,1% lo haría. En Estados Unidos, el 44% de los educadores manifiesta que no podrían reimplantar el diente y el 28% no se sentiría bien haciéndolo.

Cuando preguntamos en nuestro estudio en qué medio se transportaría el diente, el 36,9% lo llevaría en agua pero nadie lo haría en leche. Los resultados difieren de los del estudio de Hamilton y colaboradores (8), en el que el 23,7 % de los profesores encuestados en Inglaterra sí lo transportaría en leche. También encontramos una diferencia significativa con el estudio de Bitta Bahrami y colaboradores (2) que evaluaba el conocimiento de los profesores de Estocolmo (Suecia), los cuales conservarían el diente en leche en un 27,2 % aumentando el porcentaje del estudio anterior. Posiblemente, el nivel educativo de los encuestados, al tratarse de profesores, pudo influir claramente en estos resultados.

Nuestros resultados están por tanto más próximos a los de Shashikiran (5) (34% padres urbanos usarían agua). Los peores datos fueron los registrados por Padilla(4), ya que el 57% de los padres mejicanos transportarían el diente en un medio seco, seguidos de los de Oliveira (3), ya que el 45% haría algo parecido, lo llevaría envuelto en papel o gasa.

También nos alarma el hecho de que con respecto a la limpieza del diente, de forma totalmente contraproducente, el 35,1% de los padres en India lo cepillaría y en Brasil, el 16% lo limpiaría con papel (3,4). En nuestro estudio, los datos fueron más alentadores, ya que sólo el 4% lo lavaría y lo cepillaría, mientras que el 16% lo lavaría sólo con agua. El 41,6%, desconocedores del procedimiento pero eso sí, más prudentes, no harían nada antes de meterlo en un medio líquido.

Todos los estudios, incluido el nuestro, coinciden en la necesidad de mejorar la información sobre la correcta forma de actuación ante un traumatismo dentario a nivel poblacional. Según Al-Asfour (7), los colegios deberían ser un buen lugar para, a través de sistemas informáticos educativos (Cd-Rom), transmitir estos conocimientos tanto a profesores como a alumnos y padres. Sin embargo, no cabe duda de que el medio de comunicación por excelencia, y por tanto más eficaz hoy en día, es la televisión. Además, en su investigación, este autor demostró cómo tras realizar durante 30 minutos una charla-coloquio sobre protocolos de actuación en traumatismos dentales dirigida a profesores, el 97% de los mismos pasó a tener conocimientos entre adecuados y totalmente correctos sobre el tema, frente al 39% obtenido previamente a transmitirles esta valiosa información.

Conclusiones
Al igual que otros estudios internacionales hemos encontrado un bajo grado educacional acerca de cómo manejar un traumatismo dentario. Se ha demostrado que la mayoría de los padres respondían a las preguntas basándose en su intuición, cometiendo más errores en las preguntas que requerían una respuesta más técnica.

Señalamos la falta de medios de información preocupados por el tema, campañas educacionales y sensibilización de la población existentes en la actualidad que puedan disminuir los daños producidos por el traumatismo dentario y mejore el pronóstico de los dientes traumatizados.

Ante este estudio podemos concluir la necesidad de llevar a cabo dichas campañas educacionales y preventivas sobre cómo prevenir y cómo actuar ante un traumatismo dental para que los daños y riesgos a los que están expuestos los niños se reduzcan.

Anexo 1
SEXO DEL ENCUESTADO: MASCULINO □ FEMENINO □

Esta encuesta está dirigida a padres con hijos/as menores de edad. Responda a todas las preguntas marcando con un círculo la respuesta elegida.

1.º ¿Alguna vez se le ha informado sobre cómo actuar ante un traumatismo dentario?
a) Sí.

b) No.

c) No lo recuerdo.

2.º ¿Ha tenido su hijo/a algún golpe en los dientes?
a) Sí.

b) No.

c) No lo recuerdo.

Si la respuesta es “Sí” en la anterior pregunta: ¿Cómo fue?
a) Se salió el diente completo.

b) Se rompió un trozo del diente.

c) El diente no se rompió.

3.º ¿Considera usted que es un motivo de urgencia un accidente de este tipo?
a) Siempre.

b) Sólo si hay dolor.

c) No.

4.º Aunque no considere el traumatismo una urgencia, ¿Consultaría con un profesional sobre el mismo?
a) Sí.

b) No.

c) No sé cómo actuaría.

Si la respuesta es que “Sí” en la anterior pregunta, ¿dónde llevaría a su hijo?
a) Al hospital, urgencias.

b) Al pediatra.

c) Al dentista.

5.º En el caso de un golpe en un diente de leche con fractura de un fragmento, ¿llevaría el trozo a la consulta?
a) Si el trozo de diente roto es pequeño no lo llevaría.

b) Lo llevaría siempre.

c) Lo llevaría sólo si hay dolor.

6.º ¿Y si fuera un diente permanente?
a) Si el trozo de diente roto es pequeño no lo llevaría.

b) Lo llevaría siempre.

c) Lo llevaría sólo si hay dolor.

7.º En caso de un golpe en el que se salga el diente de leche completo de la boca, ¿llevaría el diente a la consulta?
a) No.

b) Llevaría el diente siempre.

c) Sólo lo llevaría si hay dolor.

8.º En caso de un golpe en el que se salga el diente definitivo completo de la boca, ¿llevaría el diente a la consulta?
a) No haría nada.

b) Llevaría el diente siempre.

c) Llevaría el diente sólo si hay dolor.

9.º Si como consecuencia de un trauma, su hijo se fractura o se le sale un diente, ¿guardaría usted el trozo de diente roto o completo?
a) Sí.

b) No.

c) No sabe cómo actuaría.

10.º ¿Conservaría el diente en algún líquido?
a) Sí.

b) No.

c) No sabe cómo actuaría.

Si la respuesta anterior es que “Sí”:¿en qué líquido lo metería?
a) Agua.

b) Alcohol.

c) Saliva.

d) Agua oxigenada.

e) Leche.

f) Solución de Hunk.

11.º ¿Haría algo antes de meter el diente o fragmento en uno de estos medios?
a) Sí.

b) No.

c) No sabe como actuaría.

Si la respuesta anterior es que “Sí”: ¿Qué haría?
a) Lavarlo.

b) Lavarlo y cepillarlo.

c) Otros.

Especificar: ………………………………………………………

12. º¿Su hijo/a cuando practica algún deporte usa protección bucal?
a) Sí.

b) No.

c) No sabe.

13.º ¿Cree usted que se debería informar más a la población sobre cómo actuar ante los traumatismos dentarios?
a) Sí, lo veo necesario.

b) No, no lo veo necesario.

c) Me es indiferente.

BIBLIOGRAFÍA
1. García C, Pérez L, Castejón I. Prevalence and etiology of dental trauma. A review. RCOE 2003; 8: 134-41.

2. Bahrami B, Nikbakhsh M. School staff´s attitude on management of dental trauma in Stockholm, Sweeden. [En línea]. Disponible en: http://www.ki.se/odont/cariologi_endodonti/97B/BittaBahrami_MahsaNikbakhsh.pdf. [Consultado el 31/07/2009].

3. Oliveira TM, Sakai VT, Moretti ABS, Silva TC, Santos CF, Machado MA. Knowledge and attitude of mothers on dental ablución. J Dent Child 2007; 74: 200-2.

4. Padilla EA, Borges A, Fernández MA, Valenzuela E. Traumatismos dentarios: su conocimiento en los padres de familia. Revista Odontológica Mexicana. Marzo 2005. 9: 30-6.

5. Shashikiran ND, Reddy V, Nagaveni NB. Knowledge and attitude of 2000 parents (urban and rural- 1000 each) with regard to avulsed permanent incisors and their emergency management, in and around Davangere. J Indian Soc Pedod Prev Dent 2006; 24: 116-21.

6. Mc Intyre JD, Lee JY, Trope M y Vann WF Jr. Elementary school staff knowledge about dental injuries. Dent Traumatol 2008; 24: 289-98.

7. Al-Asfour A, Andersson L, Al-Jame Q. School teacher´s knowledge of tooth avulsion and dental first aid before and after receiving information about avulsed teeth and replantation. Dent Traumatol 2008; 24: 43-9.

8. Hamilton FA, Hill FJ, Mackie IC. Investigation of lay knowledge of the management of avulsed permanent incisors. Endod Dent Traumatol 1997; 13: 19-23.