Dr. José Olmos Balaguer Doctor en Odontología. Ortodoncia exclusivamente

Dr. Vicente Olmos Balaguer. Doctor en Odontología. Ortodoncia exclusivamente / Dr. Vicente Olmos Izquierdo. Estomatólogo. Doctor en Medicina y Cirugía. Ortodoncia exclusivamente / Ignacio Olmos Balaguer. Estudiante de 4.º de Odontología.

Resumen
Exponemos la necesidad del conocimiento de la historia de la cefalometría, para situarla en el lugar de importancia que tiene para poder alcanzar un diagnóstico y plan de tratamiento de las maloclusiones.

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Abstract
The aim of this article is to explain the need of knowing the history of the cephalometry,to give it the importancy that deserves to be able to reach to a proper diagnosis and treatment plan of the different malloclusions.

Palabras clave
Historia. Cefalometría. Diagnóstico. Plan de tratamiento.

Key words
History. Cephalometry. Diagnosis. Treatment plan.

Introducción
“Al evaluar un caso de maloclusión, no piense en el método de tratamiento o en los aparatos, hasta que el caso haya sido clasificado y se hayan comprendido profundamente todas sus peculiaridades y variaciones de la normalidad, la oclusión y los rasgos faciales. Entonces surgirán los requerimientos y el plan de tratamiento adecuados”. E. H. Angle.

Concepto de Cefalometría
El término Cefalometría, del griego “Kephale” cabeza y “metron” medida, es el conjunto de procedimientos seguidos para la medición de la cabeza, la descripción y cuantificación de las estructuras involucradas en la maloclusión (huesos, dientes y tejidos blandos). En una verdadera acepción comprende la craneometría (del griego “Knanion” cabeza y “metron” medida) y la medida de la cara.

Ya en el siglo XVI Leonardo Da Vinci dibujó rostros humanos en los cuales trazaba líneas rectas en diferentes puntos y construía a modo de un patrón y cuando había variaciones a dicho patrón se daban las desviaciones de las estructuras faciales.

Entendemos por Cefalometría Clínica, la técnica exploratoria instrumental que nos permite analizar la telerradiografía del cráneo (laterofrontal) y obtener importantes datos para el diagnóstico y plan de tratamiento de las maloclusiones.

Las primeras metas en el desarrollo de la Cefalometría, fueron el estudio del crecimiento del paciente y el establecimiento de estándares que permitieran una comparación.

Realmente la Cefalometría nos permite tener un conocimiento de la morfología, fisiología y patología cráneo-facial y poder individualizar un procedimiento terapéutico.

Durante el tratamiento nos sirve para una valoración del mismo, su progreso y posibles modificaciones. Al finalizar el tratamiento, es un método importante para evaluar la estabilidad del resultado.

La Cefalometría, siguiendo a Ricketts, sirve para:
1. Caracterizar la anomalía dento-facial.

2. Comparar unos problemas con otros para diferenciarlos.

3. Clasificar los hallazgos detectados en el estudio.

4. Comunicar los datos hallados con otros compañeros.

Es decir que la Cefalometría puede proporcionar valiosa información tanto al clínico como al investigador:
1. Establece las relaciones dimensionales de los componentes cráneo-faciales.

2. Clasifica las anomalías esqueletales y dentales con respecto a la base craneal, patrón esqueletal, inter e intra relaciones dentales y los tejidos blandos de perfil.

3. Analiza el crecimiento y desarrollo responsable del patrón dentofacial, así como la configuración de la base craneal, anomalías congénitas, condiciones patológicas, o asimetrías faciales.

4. Facilita el Plan de Tratamiento, para los procedimientos ortodóncicos y/o quirúrgicos.

5. Analiza los cambios producidos por el tratamiento, la efectividad de las diferentes modalidades de tratamiento y la eficacia de la retención.

6. Determina el crecimiento dentofacial después del tratamiento.

7. Predice el contorno de los tejidos duros y blandos, antes de iniciar el tratamiento.

Importancia de la Cefalometría radiográfica
Sin embargo, la Cefalometria no es una ciencia exacta. Las radiografías del cráneo, se pueden medir con precisión, pero el margen de error puede variar ampliamente con cada uno de los puntos de referencia.

Las medidas se toman en la radiografía y directamente.

Las medidas tomadas en la telerradiografia pueden tener errores de proyección, porque la radiografía de la cabeza es una imagen dimensional de un objeto tridimensional, y/o bien errores de localización y de los puntos cefalométricos por parte del práctico.

Uno de los factores más importantes en el análisis de las relaciones dentofaciales es la producción de radiografías de alta calidad.

Los requerimientos necesarios para que la radiografía sea útil son:
1. Que el paciente esté colocado en el cefalostato con el plano de Frankfort paralelo al suelo.

2. Que los labios estén en reposo.

3. Que los dientes estén en oclusión céntrica y si es posible en relación céntrica.

4. Que se reproduzcan en la radiografía, tanto los tejidos duros como los blandos.

5. Que no trague el paciente en el momento del disparo.

Las medidas directas son craneométricas y las principales medidas son:
1. Diámetro anteroposterior máximo de la cabeza desde el entrecejo hasta la parte posterior (largo de la cabeza).

2. Diámetro transverso máximo (ancho de la cabeza).

3. Circunferencia horizontal (el cerco del cabeza).

4. Anchura bicigomática.

5. Anchura bigonial.

Los requerimientos por parte del práctico serán:
• Conocimiento de la Anatomía, Fisiología y Crecimiento Cráneo-Facial, ya que el ortodoncista diagnostica, pronostica y trata Anatomía, Fisiología y Crecimiento Cráneo-Facial.
• Que el práctico practique e irá disminuyendo el número de errores.

Nuestra opinión es que como queda expuesto la Cefalometría es una ayuda inestimable para el diagnóstico en Ortodoncia pero no más que la historia clínica, el análisis de los modelos, la exploración clínica…

Historia de la Cefalometría
La historia es la narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria. Así creemos que para introducirnos en el estudio de la Cefalometría será necesario conocer las principales aportaciones que se han ido produciendo en este campo.

La Cefalometría como método de estudio y de diagnostico, tiene ya casi un siglo de antigüedad.

La introducción de la Cefalometría radiográfica, la realizó B. Holly Broadbent en 1931, pero las investigaciones realizadas con fines antropológicos se iniciarán en 1780 por Camper que describió la utilidad del ángulo formado por la intersección de un plano trazado de la base de la nariz al conducto auditivo externo (Plano de Camper) con el plano tangente al perfil facial.

En 1884, en el Congreso Internacional de Antropología de Francfort, se aceptó como plan estándar de orientación, el plano que une el borde superior del conducto auditivo externo con el punto más inferior del reborde orbitario.

Los estudios antropológicos realizados sobre cráneos, pudieron profundizarse, a partir de 1895, con el descubrimiento de los rayos X por W. K. Von Rontgen.

En 1921 A. J. Pacini presentó su tesis “Antropotemetría radiográfica del cráneo”, en la cual se habla por primera vez de la utilidad de este estudio, para el conocimiento del crecimiento humano, su clasificación y sus anomalías.

Estableció que la precisión de las medidas obtenidas mediante radiografía sobrepasaba a las realizadas por la antropología común.

Trasladó a la radiografía ciertos puntos antropológicos convencionales, como el gonion, nasión y espina nasal anterior. Y definió otros como el turcicon (centro de la silla turca) y el acustion (el más superior de la proyección del conducto auditivo externo). Utiliza medidas lineales y angulares, así como sus proporciones que toma de la antropología. Todos estos trabajos los realizó sobre la base de la telerradiografía lateral.

En 1922 Atkinsons describió la utilidad de la telerradiografía, para determinar la posición del primer molar superior.

En 1922 Simons afirma que se debe llegar al diagnóstico de las anomalías dentarias, basándose en tres planos perpendiculares entre sí: el plano de Frankfort, el plano sagital y el plano orbitario. Estos planos constituían el sistema gnatostático de Simons.

En 1922 J. Carrera de Buenos Aires presentó un trabajo titulado: “Le radio-facies á profil de linéé en Orthodontomètrie”. Esta contribución marca un hito en el empleo de la telerradiografía como un método diagnóstico ortodóncico, ya que este método permite eliminar dos de los mayores defectos de las técnicas empleadas hasta entonces:
1. Hay una importante reducción de la deformación por agrandamiento, al utilizar una distancia foco-objeto de 2 metros.

2. Posibilita delimitar sobre la radiografía, el perfil blando, por el ajuste de un hilo de plomo sobre los segmentos.

En 1926, el estudio del crecimiento normal de los dientes y maxilares de los niños, se realizó gracias al entusiasmo del honorable Francis P. Bolton. Después en 1932 gracias a la generosidad de la familia Bolton, se pudo realizar un estudio longitudinal a largo plazo sobre el crecimiento cráneo-facial.

En 1928 y 1929 C. O. Simpson de Saint-Luis establece las condiciones que permiten obtener radiografías sin deformación y con definición de los tejidos duros y blandos y preconiza el empleo de un generador susceptible de dar 40 mA y 70 Kv con una distancia foco-objeto de 4,5 m y 5 segundos de exposición. La regla fundamental es que el rayo central sea perpendicular al plano sagital mediano y la superficie del film esté perfectamente respetada.

En 1934 Brodie, basándose en las investigaciones de Broadbent, midió el crecimiento facial, dividiendo la cabeza en cuatro zonas: craneal, nasal, maxilar y mandibular; determino además el plano oclusal.

En 1936 la técnica estaba suficientemente asentada en Europa, porque L. De Coster había contribuido a su difusión y en el Congreso de la Sociedad Francesa de Ortopedia DentoFacial celebrado en Bruselas, ya se presentaron seis comunicaciones sobre este tema.

Después en los dos continentes los trabajos publicados sobre cefalometria son numerosísimos. Probablemente los análisis de Downs (1948, 52, 56) Steiner (1953, 59, 60) Tweed (1954, 54), Rickkets y colaboradores (1972); el enfoque del “Wits” desarrollado por Jenkins (1955) y descrito más tarde por Johnston (1968) y Jacobson (1975,76); de Wylie y Johnston (1952), Sassouni (1969), Bimler (1973), Eylow (1969), sean los más conocidos.

En España Cervera en 1985 y Olmos 1990 han descrito sus análisis.

Nos parece interesante añadir el cuadro que aporta M. Langlade sobre las muestras que han servido a algunos autores para realizar sus estudios.

1946 – Tweed: • 50 adultos normales.

1947 – A. Bjork: • 603 sujetos (322 niños
y 281 adultos varones).
• 50 sujetos de 8 a 18 años.

1948 – Downs: • 20 “oclusiones ideales”.

1953 – Steiner: • 50 oclusiones normales (concurso
de belleza).

1959 – V. Sassouni: • 51 chicas y 49 chicos de 7 a 15
años 102 niños de 11 a 13 años.

RM. Ricketts:
— Fase I (1959) • 10 oclusiones normales.
• 50 Clase I.
• 50 Clase II.
• 50 Clase III.

— Fase II (1960) 1.000 casos clínicos.
(16.000 medidas) • De 3 a 6 años, 61; clase I, 39.
• De 7 a 10 años, 497; clase II 1, 367.
• De 11 a 14 años, 343; clase II 2, 217.
• De 15 a 18 años, 66; clase III, 17.
• De 19 a 44 años, 33.
— Fase III (1965) • 50 clase I no tratados.
(50.000medidas) • 50 clase II no tratados.
• 50 clase II tratados con elásticos
únicamente.
• 50 clase II tratados con fuerza
extraoral únicamente.
• 50 clase II tratados con fuerza
extraoral más elásticos.
• 30 clase II tratados con activador
de Bimlier Tepper.
• 40 clase I y clase II tratados con
técnica de Begg
• 20 clase II de dentición mixta
tratados con fuerzas extraorales.
• 30 clase I y clase II tratados con
disfunción.
• 50 clase II tratados por Bimler.

— Fase IV (1969) 1.000 casos antiguos.
— Fase V (1974) Todos los tipos de oclusión y edad.
(30.000 medidas, • 40 pacientes de clase I
400.000 correlaciones) • 40 pacientes de clase II

Estudio de 362 factores.

Rocky-Mountain De 1969 a 1977 estudio de 60.000
Data Systems casos.
Según el método de Ricketts.

Olmos 1992 500 casos de maloclusión de clase III.

Actualmente, gracias a la informática disponemos de diferentes programas como el QuickCeph, Pino, RMDS, que nos permiten analizar la telerradiografía por diversos análisis y confeccionar nuestro propio sistema cefalométrico.

Por último, quisiéramos mencionar los trabajos de los doctores L. C. Hernández, M. Puente, G. Montoro, G. Linder, L. Galbán y J. Codo sobre la cefalometría en 3D que creemos que supondrá un importante avance en el estudio de la cefalometría y que generará la aparición de nuevos sistemas de análisis cefalométricos.

Conclusiones
Creemos que la cefalometría es indispensable para el diagnóstico y plan de tratamiento de las maloclusiones, que es importantísimo conocer su historia para comprender dónde nos encontramos y dónde pretendemos llegar.

Asimismo creemos que es necesario darle el valor que tiene la cefalometría en el diagnóstico y plan de tratamiento, conociendo sus limitaciones y no sobrevalorarla con respecto a otros apartados necesarios para el diagnóstico y plan de tratamiento de las maloclusiones.

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