Ornella Tosta Villino Técnico Superior en Prótesis Dental

Tanto las clínicas dentales como los laboratorios de prótesis deben ofrecer un servicio acorde a las exigencias estéticas que nos impone el siglo XXI, ya que tener una buena imagen se considera un elemento diferenciador en las relaciones personales y profesionales. La armonía facial viene normalmente asociada a una dentadura perfecta. En este trabajo analizaremos varios conceptos muy importantes en los que podemos aplicar las nuevas tendencias de estética.

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Como protésicos, es primordial conocer cómo es anatómicamente un diente, pero tan importante como esto es saber cómo es el paciente y comprobar si realmente la prótesis que estamos realizando es adecuada a su estética actual.

Así pues, realizaremos con profundidad un análisis facial, dentolabial y dental y aplicaremos estos puntos en varios casos concretos. Vamos a hacer un estudio con fotos reales de personas, ya que el objetivo del trabajo es demostrar que el ser humano es asimétrico y que siempre, a la hora de crear un diente, debemos estudiar previamente la fisonomía de la cara, entre otros conceptos.

Análisis facial
Cuando realizamos una prótesis la tendencia habitual es realizar unos dientes geométricos, rigiéndonos por esta única norma, y en la mayor parte de los casos es un error. Sería muy interesante realizar a priori un completo análisis facial.

1) Visión frontal y líneas de referencia
Para realizar una correcta evaluación estética debemos colocar al observador frente al paciente, que deberá tener una posición natural, y a partir de ahí analizaremos todas las líneas de referencia. Primero hallaremos la línea interpupilar, que será una línea recta que pase por el centro de los ojos. Si es paralela al plano horizontal será la referencia idónea para un análisis facial correcto. Trazaremos también la línea interorbital u ophriac, que va por las cejas, la intercomisural, que recorre la comisura de los labios y la interalar, que pasa por las alas de la nariz.

Otra línea importante es la línea media, que se dibuja trazando una línea vertical a través de la glabela, la nariz, el philtrum y el extremo de la barbilla. Generalmente, esta línea es perpendicular a la línea interpupilar, formando una T. Cuanto más centradas y perpendiculares son estas dos líneas, mayor es la sensación de armonía total sobre la cara. (1)

Simetría y diversidad
Una sensación general de alineación es, por supuesto, deseable. Sin embargo, la presencia de diferencias moderadas o de irregularidades leves no compromete el resultado estético, incluso proporciona un aspecto natural y agradable. Una asimetría hasta del 3% entre las mitades derecha e izquierda de la cara puede ser bastante evidente a los ojos del espectador, pero no quiere decir que el aspecto estético del paciente se vea comprometido. Esto mismo puede ser perfectamente aplicado a la anatomía dental.

Añadimos dos líneas verticales a los extremos, creando un marco en el que podemos identificar la presencia o ausencia de simetría entre ambos lados de la cara del paciente.

Comenzamos trazando todas estas líneas en las fotografías de Jonathan, el primer caso que vamos a analizar: Si cogemos el lado derecho de la cara y lo colocamos reflejado, como en un espejo, podemos ver cómo la cara del paciente se hace más estrecha, y si hacemos lo mismo con la izquierda, observamos cómo se ensancha. Esta prueba nos evidencia su asimetría facial. Y si le pidiéramos que sonriera, seguramente la asimetría sería mayor.

Disarmonía horizontal
En algunas ocasiones podemos observar que la armonía ideal entre la línea interpupilar y la de la comisura de los labios es escasa.

Encontramos los casos siguientes:
1) La línea comisural se inclina hacia abajo con respecto a la línea interpupilar.

2) La línea interpupilar se inclina hacia abajo a la derecha o a la izquierda, mientras que la línea comisural se inclina en la dirección opuesta.

3) La línea interpupilar y la línea comisural se inclinan hacia abajo. (1)

Proporciones faciales
Utilizando las líneas horizontales de referencia citadas anteriormente, la cara se puede dividir verticalmente en tres partes de igual tamaño:
• El tercio superior de la cara es el área entre el nacimiento del pelo y la línea interorbital.
• El tercio medio es el área que va desde la línea interorbital a la línea interalar.
• El tercio inferior se extiende desde la línea interalar al extremo de la barbilla.
Éste último desempeña un papel significativo en la determinación del aspecto estético total. (1)

2) Visión lateral
Para realizar una adecuada evaluación de la visión lateral, el paciente debe ponerse de perfil y fijar la mirada en el horizonte, de forma que el plano de Frankfort se eleve formando un ángulo de 8 grados con el plano horizontal. Podemos clasificar los perfiles faciales en tres grupos:
• Perfil normal: Se determina midiendo el ángulo formado por tres puntos de referencia de la cara: la glabela, el subnasal y el extremo del mentón o la barbilla. Las líneas que unen estos tres elementos forman un ángulo de aproximadamente 170º.
• Perfil convexo: En este perfil el valor del ángulo formado por los tres puntos de referencia se reduce creando una divergencia posterior marcada. Leticia nos muestra su perfil convexo.
• Perfil cóncavo: El valor del ángulo formado por los tres puntos de referencia es mayor de 180 grados, creando una divergencia anterior. (1)

3) Los labios
Los labios superior e inferior se encuentran lateralmente formando las comisuras labiales. El contorno de los labios identifica los límites dentro de los cuales encontramos los dientes y establece la posición dental tradicionalmente correcta para los dientes anteriores.

Podemos clasificar los labios como delgados, medios o gruesos. Siempre se ha considerado como norma general que la altura del labio superior debía ser la mitad de la del labio inferior, aunque este canon estético también está sufriendo variaciones. (1)

Análisis dentolabial
Es importante conocer también la posición de los dientes en relación a los labios.

La curva incisiva normalmente es convexa y paralela a la concavidad del labio inferior, produciendo una simetría radiante. El mayor o menor grado de continuidad entre estas dos estructuras se define como una relación «sin contacto», «en contacto» o «cubierta».

Cuando Mauro Fradeani expone el concepto de «irradiar simetría», debemos técnicamente interpretar que la convexidad de la curva incisiva junto a las proporciones ideales de los dientes transmite una radiación positiva y mucha luz. (1)

Esta simetría produce una sonrisa agradable, y habitualmente la encontramos en la gente joven. Pero ¿por qué no intentar que sea así en todos los pacientes? ¿No podríamos conseguir ese mismo efecto al realizar una prótesis?

Línea de la sonrisa
Dependiendo de la exposición de los dientes anteriores mientras se sonríe, según la proporción dental y gingival que se vea, clasificaremos la línea de la sonrisa en tres tipos:
• Línea de la sonrisa baja: El labio superior expone los dientes en no más del 75%.
• Línea de la sonrisa media: El movimiento labial muestra del 75 al 100% de los dientes anteriores, así como las papilas gingivales interproximales.
• Línea de la sonrisa alta: Los dientes anteriores se exponen totalmente durante la sonrisa, y también se puede ver una banda gingival.

Una sonrisa agradable se puede definir como aquélla que exponga totalmente los dientes maxilares junto con 1-3mm. (aproximadamente) de tejido gingival. (1)(2)

Sonrisa gingival
Se llama así al tipo de sonrisa que expone una banda de tejido gingival superior a 3mm., y se considera muy poco atractiva estéticamente. Hay varios factores que pueden causar esta visibilidad excesiva de dicho tejido:

• Un labio superior corto.
• Hipermotilidad labial.
• Erupción pasiva alterada del diente.
• Protuberancia dentoalveolar anterior.
• Desarrollo vertical excesivo del maxilar superior. (1)(2)

Línea interincisiva frente a línea media
La mejor referencia para hallar la línea media facial es el centro del labio superior y para hallar la línea media dental generalmente utilizamos la línea interincisiva del maxilar.

Cualquier inclinación de los incisivos maxilares hace que la línea interincisal sea una línea no fiable. Cuando suceda esto, el punto de referencia que debemos tomar es el de la papila, localizada entre los dos incisivos centrales del maxilar.

Cuanto mayor es la diferencia entre estas líneas, mayor es el sentido de asimetría en la sonrisa. Los pacientes prefieren una correlación perfecta entre las líneas medias faciales y dentales, a pesar de que los expertos consideran que una total alineación crea una simetría excesiva, mientras que una desalineación leve proporciona al paciente un aspecto más natural. (1)(2)

Análisis dental

Podemos determinar qué forma tienen los dientes del paciente, su color y el tipo de oclusión.

Tipos de dientes
Podemos categorizar la forma de los dientes en tres tipos fundamentales: ovoides, cuadrados y triangulares. En muchas ocasiones estas formas vienen relacionadas con el contorno de la cara:
• Forma ovoide: Los límites externos tienden a ser curvos y redondeados, tanto incisal como cervicalmente, junto con una reducción gradual del área cervical y del borde incisal.
• Forma cuadrada: Los límites externos son más o menos rectos y paralelos, creando un área cervical ancha y con un borde igualmente grande.
• Forma triangular: Los límites externos del contorno de la cara vestibular son divergentes en la parte incisal y tienen una convergencia cervical marcada, lo que crea un área cervical estrecha.

Hay varias teorías sobre el por qué de las formas dentales. Hay algunos autores que opinan que las formas de los dientes vienen relacionadas con el sexo, personalidad y edad. También dicen que las formas redondeadas dan una imagen de simpatía y adaptabilidad y en cambio unos bordes afilados, como puede ser el de un diente con forma triangular, da aspecto de fuerte, agresivo y activo. (1)

Tono y color de los dientes
A la hora de observar el color de una dentición natural, se puede apreciar una diferencia significativa entre los dientes de las dos arcadas. El color corresponde al tinte o matiz y existe una clasificación de dientes por grupos de tonalidad.
• Grupo de dientes en el que predomina un matiz gris.
• Grupo de dientes en el que predomina el color amarillo.
• Grupo de dientes en el que predomina el color café.

Averiguar exactamente el color de un diente natural no siempre es fácil, por lo que ciertas casas comerciales nos facilitan un muestrario en el que encontramos distintos tipos de colores, para así poder comparar y elegir el color correcto del paciente.

Hoy en día también disponemos de nuevas tecnologías que nos permiten utilizando un aparato, detectar el color exacto del diente.

Oclusión dental
• Clase I: El primer molar superior articula con el primer molar inferior de forma que la cúspide mesiovestibular del superior, encaja en el surco vestibular que separa las primeras cúspides vestibulares del primer molar inferior. A esto se le llama normoclusión. (Figura 28)
• Clase II: Se llama también distoclusión. En posición de máxima intercuspidación, el primer molar permanente inferior ocluye a distal del superior, es decir, está más retrasado. (Figura 29)
• Clase III: Se llama también mesioclusión. El primer molar inferior está más a mesial que el superior cuando los maxilares están en máxima intercuspidación. (Figura 30)

Conclusión
El siglo XXI nos impone unas nuevas exigencias en materia de estética. Todos los seres humanos poseemos las mismas características faciales, pero cada uno de nosotros tenemos nuestras asimetrías y disarmonías que nos confieren los rasgos propios. No podemos generalizar nuestros conocimientos en prótesis y olvidar las particularidades de cada uno. Una prótesis será perfecta no cuando sea totalmente simétrica, sino cuando gracias a sus pequeñas asimetrías proporcione una imagen totalmente natural y acorde con las facciones del paciente.

Hay que analizar perfectamente todos los puntos que hemos estado tratando para conseguir una prótesis lo más armónica posible con el resto de la cara. Detalles concretos como el tamaño de los dientes, la forma, la tonalidad concreta pueden hacer que el resultado final sea un éxito.

Es muy importante que la relación entre el paciente, el odontólogo y el protésico sea óptima, ya que en el laboratorio necesitamos contar con toda esta información para, a partir de ella, realizar la prótesis que satisfaga totalmente al paciente.

Sería muy interesante en la mayor parte de los casos contar con fotografías o incluso con vídeos en los que pudiéramos desde nuestro laboratorio observar al paciente en todas las dimensiones, para dar con las soluciones protésicas que se incorporen perfectamente a sus características faciales y funcionales.

Bibliografía
1. Mauro Fradeani. Análisis Estético. Quintessence, S.L 2006. 2; 36/40/44/50/54 – 3; 74/86/92/102 – 5; 138
2. Fabrizio Montagna/ Maurizio Barbesi. De la cera a la carlamica. Amolca. 2008. 4; 73/86/93/112

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