El Dr. Ramón Martín Escorial (izda.) y José Manuel Navarro, vicepresidente del Colegio de Dentistas de Las Palmas, pioneros en la aplicación de las técnicas mínimamente invasivas.

El tratamiento de las bocas con poco hueso ha experimentado un cambio revolucionario gracias a la aplicación de la filosofía de trabajo de la odontología mínimamente invasiva. Así se puso de manifiesto en el IV Simposio Atlántico de Implantología, que reunió entre los días 11 y 12 de marzo, en el Colegio de Dentistas de Las Palmas a un centenar de especialistas.

Los expertos explicaron que cuando se pierden los dientes, el hueso se atrofia y puede ser insuficiente para anclar unos implantes dentales. Por esta razón, tradicionalmente había que operar al paciente para extraerle un trozo de masa ósea -un injerto de hueso- de la cresta ilíaca y se le implantaba en el maxilar atrófico. El resultado de todo ello es que una persona con «una boca de poco hueso» iniciaba un periplo terapéutico que duraba entre 9 y 12 meses, además de someterse a dos o tres operaciones, entre otras incomodidades.

Ahora, en el caso de las personas con poco hueso, el tratamiento se ha reducido a una única intervención y los implantes se pueden colocar el día siguiente. Este cambio radical ha sido posible utilizando el hueso del pómulo -cigomático- que no queda afectado por la pérdida de dientes ni se encoge, sino que se mantiene. Además, para el implante es un hueso duro y resistente por lo que, ahora, en las bocas con poco hueso, los implantes se anclan en éste. Ha sido un cambio revolucionario gracias a este concepto de odontología mínimamente invasiva, ya que evita tocarle la cadera al paciente y que esté un mes y medio sin dientes. Esta técnica se conoce como rehabilitación con implantes cigomáticos.

La utilización de implantes de carga inmediata es otra de las técnicas más novedosas en la reconstrucción dentaria. Se trata de la posibilidad de colocar implantes y dientes el mismo día. Actualmente, la colocación de un implante conlleva un proceso que, desde que se realiza la cirugía hasta que es colocada la prótesis definitiva, se prolonga por espacio de entre dos y tres meses, en el caso de la mandíbula, y entre tres y seis en el maxilar superior. La técnica de carga inmediata permite efectuar el implante y la cirugía en una única sesión. Se trata de una técnica muy poco agresiva, que reduce de un modo significativo el tiempo que dura el proceso. En este sentido, los especialistas coinciden en que los implantes de carga inmediata deben ser realizados únicamente en casos favorables, en aquellos pacientes que tengan una buena cantidad y calidad de hueso, donde se pueda reducir el periodo de cicatrización tras la cirugía de la técnica convencional, con la que es preciso esperar varios meses hasta que el implante queda correctamente fijado al hueso.

Según los expertos que participaron en el Simposio, en nuestro país se colocan más de 400.000 implantes al año. Estas cifras demuestran que la opción de hacerse un implante dental se encuentra entre las más utilizadas, al permitir la reposición de uno, algunos o todos los dientes que faltan.