Dr. Julio González Iglesias

Dr. Julio González Iglesias. Profesor de Historia de la Odontología. Universidad Alfonso X El Sabio, Madrid / Dr. Julio José González Pérez. Doctor en Odontología. Implantólogo / Dr. Jorge González Pérez. Profesor de la Facultad de Odontología. Universidad Alfonso X el Sabio. Madrid.
Don Salustiano Orive fue un personaje digno de una novela de Pío Baroja: batallador, tozudo, inventor, mistificador, conspirador, liberal, regeneracionista, anticlerical, imaginativo, generoso, rencoroso, litigante, etc. etc. etc. Sería preciso hacer una investigación profunda sobre su polifacética personalidad y sobre sus variadísimas actividades para escribir, sin duda, un grueso volumen donde acoger semejante biografía.

En esta ocasión pretendemos aportar una serie de interesantes datos sobre este hombre, que tuvo una influencia notable en el desarrollo de la higiene bucodentaria en nuestro país (1), aunque lo hiciera desde el ámbito comercial y no desde el académico, que es lo único, parece digno de ser tenido en cuenta en la España pretenciosa y escolástica que dormita satisfecha de si misma y desprecia lo que florece fuera de sus claustros.

D. Salustiano fue precisamente eso, un garañón incontrolado, un sujeto muy del sigo XIX español, anticlerical, quijotesco a ratos y sanchopancesco cuando le parecía, pero siempre libre, social y políticamente incorrecto, ilustrado, progresista, tradicionalista, conservador y cavernícola en una pieza (2). Pío Baroja lo hubiera novelado como un conspirador tipo Avinareta, o quizá como un Paradox de los dentríficos.

Pero también Unamuno hubiera reflexionado sobre él, sobre sus contradicciones, sobre su carácter racial, sobre su españolismo y sobre su rebeldía carpetovetónica.

Nosotros, los odontoestomatólogos españoles debemos destacar en él su espíritu científico, sus inquietudes higienistas, su dedicación a la profilaxis bucal y el gran empuje que, a través de la prensa, proporcionó a la atención de la salud bucodentaria de los españoles de finales del siglo XIX y principios del XX, bastante retrasados en este aspecto.

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Briones, pueblecito riojano de buenos vinos, donde nació D. Salustiano de Orive y Oteo.

Aparte de empresario ejemplar (sus fábricas fueron modelo de organización, el trato con los obreros y empleados, magnífico, la distribución de los productos, muy eficaz, etc.) estuvo siempre perfectamente informado de los fundamentos científicos de lo que hacía. En el campo de la microbiología, por ejemplo, conocía perfectamente los trabajos de Pasteur y Koch, en la asepsia los de Lister, en las causas de las caries los de Nugito, etc., etc.

Incluso, fue un observador atento con intuiciones geniales, de las cuales no podemos dejar pasar por alto, al menos una, y que sirva de ejemplo.

En 1908 en el diario “La Correspondencia Española” decía nada menos: “Muchas aguas, llamadas potables tienen en dilución principios nocivos al esmalte dentario; para prevenir esto si desea a diario el mejor dentífrico conocido: Licor del Polo” (2 bis).

Bien es cierto que a primera vista no deja de ser un reclamo publicitario

Datos biográficos
D. Salustiano de Orive y Oteo nació en Briones, pueblecito de La Rioja (productor de buenos vinos) en 1842, hijo de una familia de labradores, ejerció de telegrafista, vendió periódicos para sobrevivir, y estudió por libre, en Madrid, la carrera de Farmacia por los años sesenta del siglo XIX, como él mismo recuerda en “La historia del Licor del Polo”, artículo publicado en ABC en 1907 (3).

Su situación económica era bastante precaria, por lo que compaginaba el trabajo con el estudio y a veces, cuando estaba fatigado, para no dormirse metía los pies en una palangana de agua fría (4).

En 1901 recordaba aquellos tiempos en una entrevista que fue reproducida en “El Liberal”: “Causa emoción, escribía el corresponsal, oirle contar sus primeros pasos en Madrid, allá por el año 66, adonde se presentó con la enorme suma de 21 cuartos…”
“¡Qué lucha durante aquellos cuatro años de su estancia en la Corte, hasta que en 1870 se estableció en Bilbao!…” “En este tiempo con una constancia sin ejemplo y una laboriosidad rayana con el suicidio, logró hacerse bachiller, licenciarse en farmacia, obtener el título de maestro y estudiar un año de la Facultad de Ciencias. “Bien aprovechó el animoso estudiante la libertad de enseñanza, teniendo, además, que subvenir a sus necesidades dando lecciones en diversos colegios y desempeñando una plaza en la Administración de Correos” (5).

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D. Salustiano de Orive, a los sesenta y tantos años, vigoroso y con una dentadura casi intacta, según él, gracias al Licor del Polo.

La libertad de Enseñanza a que se hace referencia fue la legislada por Ruiz Zorrilla mediante el Decreto de 14 de octubre de 1868 que permitía la creación de centros privados donde podían formarse los alumnos de las diferentes materias aunque luego estaban obligados a revalidar esos estudios en los centros oficiales (6).

Probablemente por esa vía se hizo farmacéutico D. Salustiano Orive.

Una vez en Bilbao se casó con la riojana Doña Vicenta Ontiveros Torres el 15 de julio de 1869 y tuvo con ella varios hijos e hijas, a saber, Julio y Mario, entre los varones y Aurora, Consuelo y Dolores, entre las hembras (más otro ilegítimo al que llamó Salustiano y a quien, como veremos, legó toda su fortuna).

Algunos datos sobre su familia
Su hijo Julio, farmacéutico, patentó hacia 1913 el “Jarabe Orive” contra la tos y fue quien se hizo cargo de la farmacia de Ascao. Mario fue muy conflictivo. Era médico y casó en 1906 con María Cristina Alonso de Quesada, hija de D. Dámaso, Comisario de Guerra.

En 1924 mantuvo un altercado con su cuñado Dámaso Alonso de Quesada, capitán de intendencia, quien le pegó tres tiros en las piernas el 31 de marzo de 1924 en la calle de la Montera de Madrid, según dijo la prensa “por cuestiones familiares” (7).

Más tarde se dedicó a la política y en 1931, siendo Presidente del Sindicato de Sanidad de la CNT y afiliado a la FAI, se presentó a la candidatura Republicana Democrática Federal junto a Joaquín P. y Arsuaga y Ramón Franco Bahamonde.

En 1932 protagonizó un episodio violento cuando con otros cómplices atracó (presuntamente) en la estación de Atocha a unos oficiales de correos, a los cuales pretendieron robar una cartera con valores declarados. Parece que no lograron su objetivo y se dieron a la fuga en un automóvil disparando sobre algunas personas que salieron en su persecución. La pistola de la que salieron los tiros aparentemente pertenecía a Mario Orive, aunque éste lo negó (8).

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Ruiz Zorrilla, responsable de una Ley de Enseñanza Libre que permitió a D. Salustiano hacerse farmacéutico mientras trabajaba en la farmacia de Ulaurrum.

Debió tener dificultades durante la guerra civil, pues en 1940 fue requerido ante el Juzgado Militar de Madrid y amenazado con ser declarado en rebeldía si no se presentaba en el plazo de quince días.

Aurora de Orive Ontiveros obtuvo el título de maestra el 12 de Nero de 1897. Dolores casó con José Gamarra Burguero con el que salió tarifando interponiendo demanda de divorcio en 1901.(9)
Consuelo casó con José Espinosa, célebre abogado izquierdista bilbaino y fue madre de Alfredo Espinosa Orive, médico, Consejero de Sanidad del Gobierno Vasco por Unión Republicana, detenido el 21 de junio de 1937 cuando regresaba desde Toulouse, en avión, a Santander por traición del piloto, que lo descargó en Zarauz. Fue fusilado (9 bis).

Don Salustiano Orive no se llevó bien ni con sus hijos, ni con sus nueras y yernos. Doña Vicenta Ontiveros Torres falleció en Bilbao el 25 de diciembre de 1905 (10).

Primeros años en Bilbao
¿Por qué Don Salustiano una vez finalizada la carrera de farmacia dirigió sus pasos hacia Bilbao? Lo ignoramos, el hecho es que en 1870 montó una botica en la calle Ascao número siete y comenzó a producir el Licor del Polo, como luego explicará en una entrevista publicada en el diario ABC en agosto de 1907. “Yo era –confiesa el redactor- por el año 1867 estudiante en la Facultad de Farmacia de Madrid, cuando de improviso comencé a sufrir un ataque fuertísimo de dolores de muelas. Desesperado ya de aguantarlo, acudí al recurso mas expedito para suprimirlo y me presenté un día en el gabinete de un dentista de la calle de la Montera. El dentista me arrancó de un golpe cuatro muelas, pues aunque realmente fueron solo dos, fueron otras tantas las que me arrancara al sacar de mi bolsillo de entonces dos Napoleones. El dolor de la extracción en el bolsillo no fue nada comparado con el horrible de la boca; tanto que me aterrorizó la idea de tener que exponerme a una nueva operación, tan cruenta como la que acababa de sufrir”.
“Tuve entonces el pensamiento de componer un dentífrico que fortificara mi dentadura y me liberara de futuros padecimientos y avulsiones”.

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Hacia 1876 ejercía en la Calle de la Montera, en Madrid, el dentista Pallés, posible autor de la extracción de dos muelas a D. Salustiano, las únicas que perdió en vida.

Impulsado por esa idea –seguía- se puso a probar diferentes sustancias procedentes del reino vegetal, gracias a sus conocimientos de Botánica, en la farmacia y droguería de Ulzurum (o Ulzurrum), donde trabajaba como practicante junto a su condiscípulo Justo García.
“Triunfé en seguida en mi empresa… y hoy tengo sesenta y cinco años, mi dentadura es magnífica y solo le faltan las dos muelas a que debe su robustez actual”.

Como detalle preciso, podemos informar que en 1867 ejercía en la calle de la Montera nº 5, principal, el profesor dentista Pallés, que se anunciaba diciendo que había montado un elegante gabinete a la altura de los mejores de Europa, tras regresar del extranjero. Cobraba por una dentadura de 600 a 4.000 reales (11).

Ejercían, entonces en Madrid los dentistas Dueñas, Carrión, Triviño, Benete, Polonia Sanz, Gardsiner, Mellado, Argote e incluso un tal Benito Gafán que era cirujano, dentista y callista.

En cuanto a la farmacia donde hizo sus primitivos experimentos debía ser la de D.Carlos Díez Ulzurum (o Ulzurrum) que estaba en la calle y plazuela de la Cruz nº 29 y que vendía las famosas píldoras Holloway (12).

Otros farmacéuticos famosos en el Madrid de aquella época eran los hermanos Borrell, Ocaña, Simon, Miquel y, sobre todo, D. Cesáreo Martín Somolinos que tenía una farmacia homeopática en la calle Infantas y que fue un republicano federal furibundo en las Cortes de la Primera República, en las cuales fue nombrado Consejero de Sanidad.

Somolinos presentó en 1873 junto a los diputados Antonio León Español Narciso Monturiel y Cipriano de la Torre Agero una proposición de ley pidiendo la abolición de todos los títulos universitarios y la promulgación de una libertad de Enseñanza total que permitiera que se pudiera ejercer sin título cualquier profesión, aduciendo que Hipócrates, Platón y Aristóteles no habían tenido título alguno, proposición que de haber prosperado hubiera dejado como moderadísimos a Ruiz Zorrila, Castelar, Figueras y al mismísimo Pi y Margall.

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Extracción dental hacia finales del siglo XIX.

Por eso en 1870 sufrió cuando salía de casa de un amigo en la calle de la Abada el ataque de doce o catorce individuos, armados de revólveres, navajas y garrotes (la “partida de la porra” de Ducazcal, inspirada por el Marqués de Alcañices, gran valedor del retorno de la monarquía) que le hicieron salir huyendo con la capa destrozada y el rabo entre las piernas (13).

La cosa es que Somolinos era muy rico pero se emocionaba con los sufrimientos de los pobres. Una hija suya, Emilia, casó con el médico D. Ángel Pulido, director del “Siglo Médico”. Somolinos murió en Madrid el 13 de enero de 1878.

No tendría nada de particular que nuestro Salustiano Orive lo hubiera tenido por maestro.

Las reboticas eran entonces refugio de los conspiradores, liberales y republicanos, donde se redactaban proclamas y manifiestos, mientras el mancebo, en la botica, expendía las “Pilules Dehaut”, el “Rob Laffecteur”, las “Píldoras de Cobaiba” y tantos y tantos específicos curalotodo (con igual eficacia que las proclamas y manifiestos de los emboscados en la trastienda)
Así pues nuestro buen Salustiano ayudado por su suegro el acaudalado General carlista Ontiveros, montó su farmacia en Bilbao, dejando estupefacto al personal al franquear sus puertas y encontrarse poco menos que en La Alhambra de Granada, dado el estilo Nazarí del establecimiento, donde los albarelos, morteros, frascos, redomas y papelinas se exhibían bajo arcos de ladrillos, mosaicos y taraceas.

Parece que semejante exotismo lo copió del salón de fiestas, de estilo árabe, del Ayuntamiento de la ciudad construido por el arquitecto Rucola.

El Licor del Polo
Ya en 1871, comenzó a destilar vegetales y a fabricar el Licor que le haría famoso. Ese mismo año lo presentó en una Exposición en Valladolid y obtuvo una mención honorífica. En 1873 obtuvo otra en Madrid y viajó a Viena donde le concedieron un “Gran Diploma al Mérito Reconocido”.

En León, en 1876, en el grupo 4º de otra exposición, alcanzó una Medalla de bronce. Todo esto lo dice él mismo en la propaganda con la que inundó los periódicos a partir de 1877.

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El sello de los polvos dentífricos del General Quiroga.

Ahora bien ¿por qué eligió el nombre de Licor del Polo para su específico? Lo dice en la mencionada entrevista para el ABC en 1907.
“Yo tenía -en Madrid- un compañero de carrera, D.Apolinar Espinosa, a quien familiarmente llamábamos Apolo y Polo. Habíale yo prometido dedicarle el primer producto que inventase como farmacéutico. Y dio la feliz coincidencia que mi dentrífico, formado con muchas de las sustancias que en el Polo Norte se emplean para combatir el escorbuto, podía, por lo tanto, llamarse muy fundadamente, como llamábamos a Polo, “Licor del Polo” (14).

En 1875 anuncia en la prensa “el licor del bombardeo”, dedicado al ejército español y a los valientes defensores del Sitio de Bilbao.

D. Salustiano luchó en el batallón de Auxiliares en la Primera Compañía, al mando del capitán Juan Pecacoechea, defendiendo a la capital vasca del asedio de los carlistas lo cual no debió sentar bien al ectoplasma de su suegro, el General Ontiveros (15).

Como sabemos el cerco dio comienzo el 21 de febrero de 1874 y duró hasta el 2 de mayo del mismo año con la retirada de los carlistas derrotados. La ciudad fue bombardeada a conciencia, pero la población resistió incluso con buen humor y sobre todo para olvidar la carencia de alimentos.

Unamuno describirá esas peripecias en su relato autobiográfico: “Paz en la guerra”. Aquella experiencia exasperaría aún más el liberalismo republicano de D. Salustiano y su odio visceral hacia lo que representaba el carlismo, y su lema “Dios, Patria, Rey”, al que opuso el ateísmo militante, el concepto de federalismo y el republicanismo exaltado, con gran disgusto, eso sí, de su piadosa mujer Doña Vicenta.

Una vez retiradas las tropas carlistas llegaron abastecimientos por mar desde Santander y Santoña y la vida recuperó su apacible discurrir en el Bilbao viejo de las “Siete calles”.

Orive comenzó a vender su “Licor del bombardeo” a 20 reales la botella en el Café Suizo, Sociedad de Lazurtegui (Plaza Nueva), Cafetería de las Delicias, calle del Víctor, la Tabaquería de Asua (Plaza Nueva) y el Café de Murga.

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En las obras de la Puerta del Sol de 1856, esquina a la calle de la Montera, se estamparon deferentes anuncios. Uno de ellos era el de los Polvos Dentífricos del General Quiroga.

En cuanto al Licor del Polo, después de los éxitos de Valladolid, León, Madrid y Viena decide darle salida y presentarlo en sociedad. Existían entonces dentríficos reputados como los famosísimos del “General Quiroga”, “O´Meara”, “Botot”, “Dr. Pierre”, etc.

Algunos dentistas españoles como Rotondo, Benete o Carrión, fabricaban sus propios polvos, opiatas, aguas y elixires.

En los años setenta los más famosos venían de Francia: “Dr. Pierre”, “Eau de Suez”, “Dethan”, “Lebeuf”, “Althaline”, “Laroze”, “Ernest”. Los había más exóticos como los de “flor de romero de Abisimia”, “Corintios”, de “Jebens” (farmaceútico de Baden Baden), etc, etc.

Hasta hacía poco tiempo los componentes de los dentríficos eran muy deltéreos, del tipo del alumbre, el vitriolo, el cremor tártaro… etc. pero ya entonces se había criticado sus peligrosidad y se sabía que dañaban el esmalte. Por eso, los dentríficos de finales del siglo XIX resaltaban la inocuidad y el respeto por el esmalte.

Por ejemplo, una revista de la época, “La mujer elegante” incluia un artículo en el que resaltaba la conveniencia de usar ingredientes vegetales como la raíz de pelitre, el iris, el guayaco, la coclearia…etc., aunque no despreciaba la magnesia, el talco, el coral, la piedra pómez, la greda, el bicarbonato y las conchas de jibia.

El azúcar –decía- se usaba también, pero producía a. Láctico muy peligroso, según la autoridad de Magitot (el famoso estomatólogo francés enunciador de la teoría ácida de la caries).

En esta línea el dentífrico “Laroze”, francés, se componía de quina, pelitre y guayaco y el “Lebeuf” llevaba carbón y quina.

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El agua de Suez, uno de los dentífricos más famosos a finales del siglo XIX.

El farmacéutico Orive sabía todo esto y por eso procuró fabricar un dentífrico “moderno”, alejado de todos los agentes químicos destructores del esmalte. Su fuente de aprovisionamiento fue el reino vegetal y su guía la botánica. Una vez logrado el producto había que venderlo y si fue maestro en lo primero fue un genio en lo segundo, desatando una campaña en la prensa digna de los modernos publicitarios.

Hemos estudiado los anuncios que envió a los periódicos de distribución nacional y algunos locales.

Transcribirlos exhaustivamente daría juego para dos o tres tesis doctorales. Nuestro objetivo es más modesto. La primera muestra que hemos encontrado ha sido en “Los Avisos”, el 30 de enero de 1877 (16), que repetirá varias veces.

Decía: Licor del Polo Orive, Farmacéutico de Bilbao, calle de Ascao nº 2, calma instantáneamente los mas acervos dolores de muelas y precave toda dolencia de la dentadura… Sus virtudes: astringente, sedante, desinfectante y antiescorbútica. Frasco 6 reales, se vende en Madrid, Calle Pontejos, 6, botica (17).

Era un anuncio discreto y mesurado. Sin embargo, el 15 de abril del mismo año (1877) envía al “Imparcial” un anuncio con artillería pesada: LICOR DEL POLO DE ORIVE con letra grande, “infalible preservador de todo padecimiento odontológico”. “El que sufre de la boca es porque quiere” “Obras son amores”… luego endilga un discurso donde promete no hablar como un sacamuelas, pero pone por las nubes a su criatura, resaltando los premios obtenidos (Valladolid, Madrid, Viena, León) y la acogida excelente en toda la nación empezando por Bilbao.

Seguidamente incluye una formidable red de distribución por toda España: Madrid, Ávila, Alicante, Badajoz, Barcelona, así hasta 38 plazas (18).

Su capacidad de persuasión y organización queda sobradamente demostrada en este anuncio.

Idéntico mensaje incluye en “El Solfeo” (19) y en otros números del Imparcial en mayo, junio y julio así como en “El eco de Navarra” (20) donde señala los puntos de venta en Pamplona, Estella, Tudela, Logroño y Vitoria.

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Agua de Botot, otro dentífrico famoso de aquellos tiempos.

En 1788 su furia dialéctica se desata: “¡Abajo los intrusos! “, ”¡Abajo los explotadores!” dice para anunciar un “licor tenicida infalible” y el “Licor del Polo” en “El Imparcial”, el 13 de enero ¡con el frío que hacía! (21)
El “Licor tenicida” era una invención de los profesores Orive y Orruma (Ascao nº 7) premiado con medallas de bronce y plata en las exposiciones de León y Lugo (¿sería verdad?)
En marzo vuelve al “Imparcial” con otro del Licor del Polo (22).

Para que se vea la enorme campaña que desata fijémonos solo en este año:
• En el Siglo Futuro (23)
• En el diario “La Época”
Nº 9221, 30-4-1878-p.4
Nº 9293, 2-5-1878-p.4
Nº 9301, 10-5-1878-p.4
Nº 9310, 20-5-1878-p.4
Nº 9322, 1-6-1878 p.4
Nº 9331, 10-6-1878-p.4
Nº 9342-22-6-1878-p.4
Idéntica profusión aparece en “La Ilustración Española y Americana”, en “El Imparcial”, “El Globo”, “La Correspondencia Española”, “El Diario Oficial de Avisos de Madrid”,… así hasta el infinito.

La policlínica médico farmacéutica de Bilbao
¿Puede creerse que el “Licor Tenicida” y el “Licor del Polo” agotaba las energías de D. Salustiano?

Muy poca fe habría de tenerse en el personaje para esperar tal cosa. Hacia 1877 en sociedad con los médicos D. Tomás de Orruma, D. Aurelio García de la Mora, D. George Wilson y D. Carlos Grigelmo creó la “Policlínica Médico Farmacéutica de Bilbao” que le valió la acerba crítica de D. V. Acha, Director de “La Razón”, un periódico de San Sebastián, en el que dicho director participaba en una sección titulada “Hojas sueltas” (24).

En el número correspondiente al 31 de mayo de 1878 dedica dicha sección a “La difunta Policlínica Médico-Farmacéutica de Bilbao” poniéndola a caer de un burro (25).

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Dentífrico del Dr. Pierre.

Manifiesta que a “mediados del verano pasado”, es decir en 1877, se repartieron en San Sebastián unos grandes anuncios, sobre todo entre los médicos, de cuatro planos, en las que podía leerse en español, vascuence, francés e inglés una especie de alocución dirigida “a la humanidad doliente” firmada por los médicos antedichos y por D. Salustiano Orive “todos titulados en “sífilis, venéreo, enfermedades de la matriz y afecciones de la piel, ojos, pecho, niños, partos, heridas, tumores y operaciones…”
En la propaganda decían que dicha asociación era muy beneficiosa, pues los enfermos eran atendidos por los cuatro médicos a la vez y además tenían las medicinas preparadas en la farmacia del Sr. Orive, “farmacéutico de tan reconocida pericia y renombrada fama”. El Sr. Acha se mofa de la inmodestia de Orive y del negocio en sí. Dice que a los pacientes se le recetaría el “licor antisifilítico de Orive”, el “Jarabe de arseniato férrico de Orive” y el “Licor Progreso de Orive y Orruma” por el que se tendría que pagar una elevada cantidad de dinero.

En otro párrafo se decía que la Policlínica mantenía relaciones directas con los principales centros y academias de científicos de la nación y del extranjero, lo que le olió al Sr. Acha a “pintura y relumbrón”.

Parece ser que indignado por tal propaganda escribió un comentario en “La Razón” y que D. Salustiano le envió una respuesta en una carta cuyo sobre servía de soporte publicitario de la Farmacia Orive (laureada en varias exposiciones) y del Licor del Polo (universal cosmético dentífrico… ramillete floral superior… etc…etc…) lo cual da también pie al Sr. Acha para ridiculizarle (25).

En el siguiente número de la Razón y también en “Hojas Sueltas” Acha revela el contenido del historiado sobre (26).

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Propaganda del dentífrico del Dr. Pierre.

Con fecha 27 de marzo de 1878 Orive le pide que repita en La Razón el suelto que dicho periódico había enviado a “El Boletín Profesional Médico-Farmacéutico Navarro”, publicación de escasa entidad, según Orive, y que él no recibía a pesar de “revisar diariamente unos sesenta periódicos de distintos matices políticos y profesionales”. Efectivamente el Sr. Acha reproduce el texto en el que pregunta retóricamente a sus lectores si no saben que en Bilbao se han asociado los Srs. Tomás de Urruma, D. Aurelio García de la Mora, D. George Wilson, D. Carlos Grigelmo, médicos, y D.Salustiano Orive, farmacéutico, para crear la “Policlínica Médico-Farmacéutica de Bilbao”. Estos Señores, dice, han fundado tres “especialidades”; la Policlínica, la clínico-poliglotica, pues hablan vascuence, inglés, español, francés, y la de la baratura pues han puesto las consultas a 1 peseta (veinte perras chicas).
“Hermoso florón de especialidades lingüístico-médico-farmacéuticas”-termina.

Orive a su vez ataca a Acha y le dice que cuesta poco “engalanarse con traje de ganso” y que cualquier mercachifle que apenas sabe emborronar su papel, se da tono de literato.

Sobre la burla de la baratura le dice que si piensa que la ciencia solo puede servir a la aristocracia y que la clase media y el pueblo llano deben “morir en un muladar sin auxilio facultativo…”

Concluye recordándole que la famosa Policlínica hacía tiempo que había desaparecido así que aquello que él hacía era una chifladura “¡Ensañarse con un cadáver!” (27).

“Digamos, para finalizar dos palabras en serio, el hecho de que cuatro médicos y un farmacéutico jóvenes se asocien en pro de la ciencia y la humanidad, adelantando un capital que jamás recuperarán, ¿es digno de loa o de censura? Tiene la palabra LA RAZÓN”.
Galería de imágenes

Bibliografía
1. Landa Llona S. “Don Salustiano de Orive y Oteo”. Revist. Vasca de Odonoest. Vol. 19-nº3-2009-P 10 y S.
2. Una tataranieta suya María Blasco Gamarra lo define como “irónico, estrambótico, peculiar y tremendamente original-Elcorreo.com”. Balneario de Ascao, 21-4-2008.

2 bis. La Correspondencia de España: Viernes 14 de febrero 18265 1908:3
3. Anónimo-ABC, domingo 25 de agosto 812-1907:6
4. Larioja.com. “Vida y milagros de Don Salustiano, de telegrafista en Briones a capitalista en el “Bocho””.
5. Corresponsal – “El Liberal”, 29 de septiembre; 3024-1901:3
6. Jiménez Landi A. “Orígenes de la Institución Libre de Enseñanza”. Ed. Alba-Madrid 1973:379 y s.
7. Anónimo. “Por cuestiones de familia. Un capitán hace tres disparos contra su hermano político” El Sol. 1 de marzo de 1924, p.1.
8. Anónimo: “El intento de atraco a la estación de Atocha”. El Siglo-jueves 22 de septiembre 7.706, 1932:4
9. Diario Oficial de Avisos de Madrid, 25 de mayo de 1901, p.2 y 31-5-1901 p.2
9 bis. Alfredo Espinoza Aguirre (1903-1937) Detención, procesamiento y ejecución de un Consejero del Gobierno Vasco-Lorenzo Sebastián García-Sancho el Sabio 27, 2007; 213-244.
10. “El Liberal” -Lunes 1 de enero- 9571-1906:2
11. Anuncio- “La Correspondencia de España”. Madrid sábado 23 de marzo, 339-1867:4
12. La Época – Martes 18 Feb. 2120-1856:4
13. La Correspondencia de España. 7 de diciembre 4761; 1870:3
14. Anónimo- “Bilbao, Industria y Comercio – La Historia del Licor del Polo” ABC-Domingo 25 agosto: 812-1906:6
15. Estornes Iberguer, César. “Sacamuelas, Cirujanos y Dentistas de Bilbao, en el Siglo XIX”. http:memoriasclubdeportivodebilbao.blogspot.com/2010/05
16. “Licor del Polo Orive”: Los Avisos, 30 de enero, año I-2; 1877:34
17. Ibid 25 Feb. Nº 4. P. 66
18. Licor del Polo Orive “El Imparcial”, domingo 15 Abril, 3582-1877:4
19. Licor del Polo de Orive “El Solfeo” – Sábado 28 Abril 533-1874:4
20. Licor del Polo Orive. “Eco de Navarra”. Viernes 29 de junio 206-1877:4
21. “El Imparcial”, viernes 13 de enero 1878. P.4
22. Licor del Polo Orive – “El Imparcial” Domingo 3 de marzo 1878, p.4
23. Licor del Polo Orive – Siglo Futuro, sábado 13 de abril 736-1878:4
24. V. Acha – “Hojas sueltas”. La Razón, Año I-Tomo 1, San Sebastián, 31 de mayo de 1878 p.1.
25. Ibid. P. 4
26. Ibid. Año I, Tomo I. S. Sebastián 15 de junio de 1878. P.1.
27. Ibid. P. 2-3