Todos los personajes de esta colección de relatos, durante un breve paréntesis de su existencia, derrochan, desenpolvan, evocan o entierran ese tiempo vivido o por vivir.

Son pequeños fragmentos de la realidad expuestos en monólogos, ensoñaciones, reflexiones e incluso reminiscencias históricas que nos acaban conduciendo a una realidad aplastante: “Tempus fugit”.

El tiempo envejece deprisa
Anagrama, 2010; 175 págs.