Invitado por el Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Álava, el estomatólogo Dr. Miguel Velilla López ofreció una interesantísima conferencia sobre “Obtención e Implantación de Células Madre Adultas para la Regeneración Ósea de los Maxilares”. El doctor Velilla presentó una revolucionaria técnica consistente consiste en aprovechar la propia grasa del individuo para producir nuevo hueso.

El salón del Palacio de Villasuso de Vitoria, donde se desarrolló la ponencia, registró un lleno absoluto. En total, cerca de 140 dentistas de Álava y provincias limítrofes, siguieron las explicaciones del conferenciante con gran interés, conscientes del importante avance que significan estos descubrimientos.

Como es sabido, la sustitución de los dientes naturales perdidos por implantes, es una técnica hoy en día muy habitual y que da en la mayor parte de los casos excelentes resultados.

Para su colocación, los implantes necesitan un mínimo de hueso que permita su fijación, ya que actúan como raíces artificiales que sujetan los nuevos dientes. Es por esto, que se han producido problemas con algunos pacientes que por causas diversas tenían muy poco hueso en la mandíbula o en el maxilar, haciendo muy difícil o imposible la colocación de los mencionados implantes dentales.

A pesar de que hoy existen diversas técnicas que permiten ganar un poco de hueso, cuando la carencia del paciente es muy grande no hay más remedio que acudir a la realización de injertos de hueso, extraídos de otras partes del organismo del paciente, generalmente de la zona de la cadera.

En definitiva, en estos casos se realiza una primera intervención para obtener el hueso de la cadera (cresta ilíaca) y otra segunda operación para implantar este hueso en el maxilar o en la mandíbula. Después se esperan unos meses de adaptación y finalmente cuando el injerto ha “ prendido” se colocan los implantes.

Sin embargo, el inconveniente que tiene este método, además de la “agresividad” inherente a esta doble intervención, es que en muchas ocasiones el hueso injertado en la boca se reabsorbe durante esa fase de adaptación. Esta reabsorción es variable de unos individuos a otros, pero en ocasiones llega hasta un 50% del total del hueso injertado con la consiguiente frustración de las expectativas del paciente.

Para evitar estos inconvenientes el doctor Miguel Velilla, en colaboración con el Departamento de Biología Celular de La Facultad de Farmacia de La Universidad de Barcelona y el Banco de Tejidos de Barcelona sito en el Hospital Vall D’Hebron, ha puesto en marcha una técnica revolucionaria que consiste en aprovechar la propia grasa del individuo para producir nuevo hueso.

La grasa de todos los individuos, contiene una importante cantidad de Células Madre Adultas. Estas células tienen la cualidad de poder formar diversos tipos de tejidos, tales como músculo, hueso, cartílago etc. dependiendo de los tejidos en que se implanten.

Así pues la técnica consiste en realizar una liposucción al paciente, normalmente en la zona del abdomen (los populares michelines).

La grasa que se obtiene mediante esta liposucción es enviada al laboratorio del Banco de Tejidos de Barcelona, donde por medio de técnicas sofisticadas son extraídas las Células Madre Adultas y son puestas en cultivo para que se multipliquen.

Transcurridos cinco días, se obtienen varios millones de células madre adultas que son reenviadas al Dr. Velilla, para que se las implante al paciente en la zona de la boca (mandíbula o maxilar) donde hace falta el hueso. Se implantan estas células, junto con hueso artificial (hidroxiapatita) formando una masilla compacta a la que se da la forma y tamaño deseado.

Al cabo de unos cuatro meses de reposo, las células madre han convertido esta masa en ”hueso vivo” en toda la zona deseada. Este hueso además es de gran calidad y dureza, sin que apenas haya habido reabsorción o pérdida del volumen implantado. A continuación, ya se pueden colocar sobre este hueso los implantes dentales, hasta terminar todo el proceso con la colocación de una dentadura implantosoportada.

A partir de esta técnica, el Dr. Velilla a desarrollado otra, que consiste en extraer estas células madre adultas directamente de la médula ósea, en lugar de la grasa . Los resultados de ambas técnicas son excelentes, mejorando con mucho todos los métodos hasta ahora utilizados para conseguir aumentos de hueso tanto en el maxilar como en la mandíbula y siendo este de gran calidad.

La capacidad de generar diversos tejidos de las Células Madre Embrionarias (las que se extraen de los embriones) era conocida desde hace mucho tiempo, pero daban muchos problemas porque son difíciles de gobernar y pueden producir tumores, además de plantear problemas éticos.

Por el contrario las Células Madre Adultas (las que tenemos todos en nuestro cuerpo) no dan ninguno de estos problemas, no son rechazadas, no producen tumores y son muy dóciles por así decirlo.

El conocimiento de esta capacidad de las Células Madre Adultas para regenerar diversos tejidos, es sin embargo bastante reciente , siendo su descubridora la Dra. Catherine Verfaille de la Universidad de Minnesota, que publicó sus investigaciones en el año 2002 demostrando que había logrado generar Células Hepáticas a partir de las Células Madre Adultas.

El Dr. Velilla y un amplio grupo de colaboradores comenzó sus investigaciones para la aplicación de estas células en el campo de la Odontoestomatología en el año 2003, en colaboración con el Departamento de Biología Celular de la Universidad de Barcelona y el Banco de Tejidos de Barcelona (Hospital Vall D’Hebron), siendo el primer médico estomatólogo de España en obtener células madre adultas e implantarlas en área maxilofacial y dental. Los resultados positivos de sus trabajos fueron publicados en el año 2006.

Al finalizar la exposición, el Dr. Velilla contestó a cuantas preguntas se le formularon y manifestó su ofrecimiento al Colegio de Odontólogos de Álava para instruir en estas novísimas técnicas a los colegiados que lo deseen.

Por último, el presidente y el vicepresidente del Colegio entregaron al Dr. Velilla un pequeño obsequio y una placa en recuerdo de su conferencia, y el acto terminó con una gran ovación de despedida por parte de los asistentes.