Durante la celebración del Módulo Sexto del Aula Europea de Odontología de la UEM, dedicado a Odontopediatría, los ponentes han recomendado, una vez más, que el
cuidado dental del niño se inicie en los primeros meses de vida. Extremar los cuidados de higiene, incluso en los niños de menor edad, y dar prioridad a los alimentos sin azúcar y que requieren más masticación, son pequeños trucos que pueden contribuir a una mejor salud bucodental de los pequeños.

La odontopediatra Dra. Eva María Martínez Pérez, cuya ponencia versó sobre “Manejo del Comportamiento”, indicó que los restos de leche “pueden provocar alteraciones en la flora bacteriana de la boca, por lo que es aconsejable limpiar las encías del bebé con una gasita después de cada toma.” Añadió que los dientes de leche, a pesar de ser provisionales, tienen una importante función y “su pérdida prematura puede suponer un menoscabo de estas funciones".

Por estas razones, los cuidados bucodentales deben comenzar en la gestación. La futura madre debe evitar el abuso de hidratos de carbono en su alimentación, porque un exceso de este tipo de alimentos puede llegar a alterar la formación de los dientes del niño. Durante la lactancia, hay que extremar las medidas de higiene del bebé, porque incluso la leche materna puede producir caries. Además, como señaló la doctora Martínez Pérez, “muchas leches de continuación tienen un altísimo contenido en hidratos de carbono”.

En cuanto empiezan a brotar los primeros dientes es importante comenzar a usar un cepillo infantil, primero sin pasta y más tarde, a partir de los dos años, con una pequeñísima cantidad de dentífrico infantil. Este gesto, que muy pocos padres llevan a cabo es necesario, porque "En el momento en que hay algún diente asomando, las bacterias van produciendo ácidos que afectan al diente a pesar de que sea de leche y el bebé sea muy pequeño".

Por lo que se refiere a las primera visita al dentista, debe realizarse también en los primeros dos años. A esa corta edad ya muchos niños “han sufrido traumatismos, tienen caries e incluso problemas de oclusión provocados por el chupete o porque se chupan el dedo y que, si no se abordan a tiempo, pueden requerir tratamientos más complejos en un futuro".

Si bien es cierto que en los últimos años los padres están mucho más concienciados con respecto al cuidado de la salud bucodental infantil, esta preocupación se centra más en cuestiones del tipo de si los niños tienen que llevar aparato de ortodoncia, que en la higiene y la alimentación. En este sentido acuden a las consultas niños pequeños afectados de caries y sarro, debido al consumo de alimentos ricos en azúcar y productos que requieren poca masticación y no van acompañados de una higiene posterior.