José Tébar Montero. Protésico Dental. Madrid

Las facetas de cerámica se han consolidado como uno de los tratamientos más estéticos en odontología, a pesar de ubicarse en las zonas más visibles de la boca. Ofrecen una gran satisfacción al paciente al mejorar su sonrisa, sin sentirse portadores de una prótesis. Describimos un sistema para su estudio, que aporta mayor resistencia a las facetas en premolares y molares superiores.

Es conocido que hace muchos años el nacimiento de las facetas se produjo en Hollywood. El doctor Pinkus con facetas de cerámica pegadas provisionalmente acostumbraba a mejorar la sonrisa de los artistas solamente para el rodaje de las películas. Con el desarrollo de los primeros composites y grabados ácidos en el año 1955 se obtuvo una buena adhesión al esmalte, así las facetas se convirtieron en un tratamiento estético y duradero.

En los últimos 30 años, millones de personas preocupadas por su sonrisa han elegido este tratamiento para mejorar su estética(1), al igual que otros retoques faciales o corporales para cambiar su “look” y disimular el paso de los años. Esto ha supuesto un incremento de pacientes sustancioso y además ha prestigiado al profesional por la naturalidad sorprendente que se obtiene con las facetas de cerámica, debido a su gran belleza sin apenas degradar los tejidos sanos.

Cuando un tratamiento está en uso desde hace tantos años con una amplia bibliografía, normalmente ya está todo analizado. Mi intención es añadir un “razonamiento más” basado principalmente en la teoría, puesto que no tiene más apoyo que media docena de casos, serán los odontólogos, la boca y el tiempo quienes juzgarán esta practica. En un artículo mencionaba la bondad que representa para el paciente, y la sencillez para el odontólogo, realizar las facetas con el mínimo desgaste posible de esmalte (2); esto es factible en la mayor parte de los grupos anteriores superiores, no así en los dientes inferiores, ni en los cuadrantes posteriores.

La Figura 1 representa un ejemplo de un cuadrante en máxima intercuspidación antes de tallarse para facetas. En la Figura 2 se puede analizar el vector resultante de las fuerzas que ejercen en lateralidad los antagonistas sobre los bordes incisales superiores. Si en este movimiento el borde incisal de las facetas superiores recibe el impacto antagónico, no se pueden hacer las carillas solamente por vestibular, conlleva el peligro de rotura. La preparación recomendada es: recorte de las cúspides vestibulares (Figura 3) y posterior tallado hasta el centro de la cara oclusal para que las fuerzas oclusales descansen sobre una meseta preparada para este fin (2), con este sistema actual difícilmente devolveremos la morfología a esas caras oclusales, con la misma paciencia como lo hizo la naturaleza durante años, para crear una protección canina o función de grupo, además implica cierto riesgo por resaltar parte del borde incisal de la faceta en voladizo.


En la arcada inferior no siempre las exigencias estéticas generan una motivación para la implantación de facetas. Debido a la protección del labio, los dientes suelen mostrar solamente al hablar la zona incisal, los cuadrantes posteriores únicamente las zonas oclusales. Muchas veces todas estas piezas se ocultan completamente al sonreír, lo que hace que no les preocupe mucho a los pacientes su posición o color. Si la opción es restaurar con facetas estos cuadrantes, la sobrecarga del antagonista es algo menor que en la parte superior, las fuerzas de masticación y lateralidades inciden de forma más protegida sobre los bordes incisales (no hay prácticamente secciones de cerámica en voladizo). Aun así la preparación será inevitablemente agresiva para obtener espacio para la faceta, los desgastes aproximados serán 0,4 mm. desde gingival al centro de la cara vestibular, la zona restante hasta incisal 1 mm y en la zona oclusal 1,8 mm, extendiéndose solamente hasta el centro de la misma. De esta forma la cerámica tendrá apoyo y grosor suficiente para ser estable (Figura 4). El recubrimiento oclusal total puede requerirse en situaciones muy extremas, por tinciones muy severas oclusales y visibles al sonreír, o en los casos de precisarse levantar la articulación, resultará más resistente y menos voluminosa la faceta, si la preparación no se extiende por la cara lingual y termina al borde de las cúspides linguales (Figuras 5 y 10).


Nuevo diseño de preparación en los cuadrantes posteriores superiores
Se prepara un desgaste en el tercio vestibular de los premolares y primeros molares (sin tocar la cara oclusal, como se viene haciendo hasta ahora). Iniciando la preparación desde las marcas (Figura 6). Hacia el borde incisal pero sin tocar éste. El plano superior o la base de la preparación (flecha roja) guardará un plano inclinado aproximado de 70 grados, el plano inferior (flecha azul) será de 20 grados, debe ir a buscar la intersección de la cara vestibular con la oclusal pero sin sobrepasar esta última (Figura 7).


Ventajas
1. Preparación menos traumatizante para el paciente, tallado más disimulado.

2. Se mantienen las caras oclusales intactas con sus desgastes naturales, sin la posibilidad de crear prematuridades.

3. Preparación más lógica cuando se precisa vestibulizar las piezas.

4. Ofrece asiento para posicionar la faceta en boca.

5. Durante el periodo de realización de las facetas, permite con facilidad aplicar un cemento provisional.

6. La preparación tradicional ofrece un voladizo de cerámica (Figura 8). Este sistema nuevo permite que la cara natural oclusal al recibir el impacto del antagonista o de la masticación, se apoye sobre la cerámica y esta a su vez en la base del diente (Figura 9), formando un todo y devolviendo al diente a su estado original en cuanto a resistencia al impacto.


Desventajas
1. En los pacientes con sobrecargas oclusales muy fuertes o que puedan triturar algo excesivamente duro de forma involuntaria, podría darse la posibilidad de romper el borde de la zona oclusal. Esto se evita reforzando la zona con un relleno de cemento provisional, que debe permanecer durante el periodo de construcción de las facetas.

2. El recubrimiento estético es menor en la cara oclusal.

Las tres facetas superiores vistas en su cara interna muestran el vértice retentivo señalado con flechas. Las tres inferiores corresponden al sistema tradicional(Figura 9).

Facetas de recubrimiento vestíbulo-oclusal sin extenderse por lingual (Figura 10). v


Bibliografía

1. Goldstein RE. Change your Smile, DDS. Quintessence Books, 1997; 6.

2. Tébar J. Facetas de Cerámica. Gaceta Dental, n.º 122. Madrid, 2001; 51.