Pregunta. ¿Qué es para usted la Odontología Mínimamente Invasiva?
Respuesta. Es una manera de entender nuestra profesión. Es preservar y cuidar los tejidos óseos, periodontales y dentarios de nuestros pacientes, utilizando los procedimientos más conservadores. Además, este concepto está íntimamente ligado a la prevención y al diagnóstico precoz.

P. ¿Cree sinceramente que los tratamientos mínimamente invasivos marcarán la odontología del futuro?
R. Sin ninguna duda, al igual que en el resto de los tratamientos en Medicina, la odontología se caracterizará en el futuro por la utilización de técnicas poco agresivas y una buena educación de los profesionales para realizarlas. Yo pienso que es un cambio casi mental en la forma de aproximarse a los tratamientos.
P. La verdadera revolución sanitaria de este siglo pasa por el incremento del nivel de responsabilidad del individuo en la gestión de su propia salud. ¿Estaría de acuerdo con esta afirmación? ¿Qué papel juega el paciente en el marco de la disciplina mínimamente invasiva?
R. Es una afirmación con la que estoy totalmente de acuerdo, pero con algunos matices. Es realmente el profesional, tras un diagnóstico correcto, quien tiene que plantear las diferentes opciones del tratamiento al paciente, dependiendo de las características, posibilidades y expectativas que éste posea. La decisión final, por tanto, debe ser consensuada entre el profesional y el paciente para cumplir los objetivos propuestos por los dos.

Respecto a la segunda pregunta, creo que las demandas de los pacientes se dirigen a que les realicemos tratamientos con una alta predictibilidad y que estén ampliamente documentados en la literatura científica mundial, que sean lo menos agresivos posible y que les permitan mejorar su salud, autoestima y calidad de vida.
P. En su opinión, ¿la práctica de una odontología cada vez menos agresiva está calando entre los dentistas españoles?
R. Yo creo que sí, pero pienso que congresos como éste tienen que demostrar a nuestros compañeros que los avances en el diagnóstico y en las técnicas odontológicas nos van a permitir realizar este tipo de tratamientos más conservadores. Reuniones como la que vamos a tener en Madrid en febrero ayudan a educarnos en un concepto más de preservación que de intento de regeneración.
P. ¿Cualquier clínica dental puede implementar esta filosofía de trabajo?
R. Como dije antes, es casi una predisposición mental para concentrarse en el tratamiento del verdadero problema del paciente. Por ejemplo, si hay que poner un implante en un lugar donde la encía y el hueso están bien y hemos realizado nuestro diagnostico con un TAC y con programas especiales de planificación quirúrgica, necesitaremos menos trauma a la hora de la realización del tratamiento. Es seguir el principio de “no lo arregles si no está roto”.
P. El próximo mes de febrero usted presidirá en Madrid el 2º Congreso de SEOMI. ¿Por qué han elegido Madrid como sede de este segundo congreso?
R. Efectivamente los próximos 27 y 28 de febrero celebraremos en Madrid el 2º Congreso de SEOMI y es un honor para mí presidir tan importante evento.

Desde mi punto de vista, Madrid es un lugar ideal donde organizar una reunión, tanto por su infraestructura como por su facilidad de acceso desde las diferentes ciudades del país; además, proporcionará a los congresistas la oportunidad de disfrutar de su gastronomía, lugares históricos y de sus habitantes.

Estoy seguro de que nos lo vamos a pasar muy bien en esta ciudad.
P. ¿Qué objetivos persigue el Congreso?
R. Concienciar a los profesionales y, de una forma especial, dirigirse a los jóvenes para ofrecerles pautas sobre cómo afrontar los casos desde una perspectiva menos agresiva y demostrarles, mediante las diferentes ponencias, cómo se pueden realizar los tratamientos más frecuentes y actuales de una forma poco invasiva. Además de lo comentado anteriormente, SEOMI pretende darse a conocer promoviendo la filosofía de este tipo de tratamientos. Queremos, con este congreso, despertar en los profesionales tanto el interés humano como el científico.
P. ¿Cuáles son las principales novedades que ofrece el encuentro?
R. El Congreso de SEOMI en Madrid propone un atractivo programa científico con la presencia de destacadas personalidades tanto nacionales como internacionales, se hablará de técnicas de diagnóstico precoz del cáncer, estética, implantes, periodoncia, endodoncia. En resumen, de cómo los diferentes campos de nuestra profesión son subsidiarios de tratamientos mínimamente invasivos.
P. ¿Cuáles serán los temas que se tratarán en el Congreso?
R. Son varios los temas que trataremos, entre ellos tendremos un taller teórico práctico titulado “Restauraciones con composites, la mejor y más rápida restauración estética”, impartido por el Dr. David Clark. También contamos con la presencia de numerosos especialistas de reconocido prestigio como el Dr. Joao Caramés, que nos hablará de implantología; el Dr. Behnam Shakebaie, que nos explicará una técnica mínimamente invasiva de elevación de seno a través del microscopio; la Dra. Giani Simona, cuya intervención versará sobre la odontología estética moderna con ahorro biológico, y la Dra. Marianella Sierraalta, que explicará la rehabilitación protésica utilizando el sistema Procera.

También estarán presentes conferenciantes españoles especializados en cada tema de los que van a hablarnos, como la Dra. Josune Antía, que hablará sobre procedimientos en sectores estéticos sin injerto; la Dra. Beatriz Rodríguez Vilaboa, sobre el manejo de la decoloración con técnicas mínimamente invasivas; el Dr. José Maria Aranguren explicará la endodoncia microscópica; el Dr. Manuel Antón Radigales hablará de odontología estética no invasiva, es decir de cómo restaurar dientes sin necesidad de tallarlos y el Dr. Andrés Pascual que centrará su intervención en la detección precoz del cáncer oral.
P. ¿A qué perfil profesional se dirige el Congreso?
R. El congreso de SEOMI se dirige a todos los profesionales que están interesados en mejorar su práctica clínica diaria, en especial en aquellos procedimientos más conservadores. En mi opinión, está pues dirigido a todos los compañeros: y esto dará la opción a diferenciarse de otros profesionales que no utilizan este tipo de tratamientos.

Es un hecho evidente que los pacientes buscan tratamientos menos agresivos, y nosotros como odontoestomatólogos debemos conocer cómo realizarlos e incorporarlos a nuestra clínica.
P. ¿Por qué debe el profesional acudir a esta cita en Madrid?
R. Por varios motivos, el principal porque tiene la posibilidad de aprender técnicas diferentes más conservadoras, porque se van a impartir las ponencias por conferenciantes de gran prestigio y profesionalidad y por último porque va a ser un encuentro entre compañeros y amigos que tenemos una idea parecida de cómo ejercer nuestra profesión. En resumen, porque vamos aprender y nos vamos a divertir.

La ciudad de Madrid
Madrid es una ciudad plagada de sorpresas para el visitante ocasional, y aun para el madrileño que, como a una misteriosa mujer, no la termina de conocer en profundidad.

Y es que en Madrid se integran muchos otros “Madriles”, cada uno con sus señas de identidad propias, con diferente personalidad.

Hay un Madrid Medieval, cuya ruta parte del Barrio de la Morería, sede, antaño, de un histórico Tribunal Arabe. Aquí se levanta la “Casa del Pastor”, que fue el primer Ayuntamiento de Madrid y Toledo, próximo a tres plazas que tuvieron gran importancia en la Edad Media: la Plaza de la Paja (foco comercial), la de San Andrés y la de Cruz Verde, donde se encontraban las caballerías que entraban por la «Puerta de Moros».

Pasando por dos edificios mudéjares: San Nicolás de los Servitas y la Torre de San Pedro el Viejo, se llega a la de la “Casa de los Lujanes”, en plena Plaza de la Villa.

El Madrid de los Austrias ofrece un recorrido por edificios renacentistas y barrocos de la época en que reinaba en España la dinastía de los Habsburgo. Incluye la Puerta del Sol, centro de Madrid y Km. 0 de las carreteras españolas; la plaza donde se encuentra el convento de Las Descalzas Reales, el Palacio Real, el Monasterio de la Encarnación y la Capitanía General, y la Plaza de la Villa, con la Casa de la Villa, la Casa Cisneros y la Torre de Lujanes.

Detrás, hallamos la Plaza Mayor con la Estatua de Felipe III en su centro.

El Madrid de los Borbones incluye la Puerta del Sol, donde está la Casa de Correos, la Casa de Postas y la Real Casa de Aduanas. Una vez situados en la calle de Alcalá veremos el edificio de la Real Academia de Bellas Artes, construido por Churriguera.

La Iglesia de San José constituye una obra maestra del barroco del siglo XVIII. Merecen también una visita, el Palacio de Buenavista, construido por encargo de los Duques de Alba en 1777, y que hoy alberga el Cuartel General del Ejercito; la Puerta de Alcalá, el Salón del Prado y, por último, las fuentes de La Cibeles, Apolo y Neptuno. No están demasiado lejos el Jardín Botánico y el Observatorio Astronómico.

Del Madrid del siglo XIX datan la Plaza de Oriente, el Teatro Real, el Ateneo —centro artístico y literario—, el Congreso de los Diputados, el Teatro de la Zarzuela y el Banco de España.

A través de esta ruta llegaremos al Museo del Prado, y desde allí al Parque del Retiro.

Mucho más modernos, entrando ya en el Madrid del siglo XX, son la plaza de Colón y los Jardines del Descubrimiento, con el monumento a Cristobal Colón y una cascada de agua que da acceso al Centro Cultural de la Villa, donde se puede disfrutar de conciertos y representaciones todas las noches.

Del pasado siglo son también el Mercado de la Puerta de Toledo (rehabilitación del antiguo mercado central de pescado), la Glorieta de la Estación de Atocha y el Centro de Arte Reina Sofia.

Aunque, sin duda, uno de los sitios más pintorescos de Madrid es el Rastro. No se trata de un mercadillo más, es un gigantesco mercado al aire libre que se organiza todos los domingos en el centro histórico de Madrid. Merece la pena visitarlo por los objetos curiosos que en él se pueden encontrar, así como por la cantidad de puestos o tenderetes, en ocasiones más de 3.000.

Y si tanto paseo abre el apetito, nada mejor para reponer fuerzas que un tradicional cocido madrileño, unos callos a la madrileña, un guiso de rabo de toro, sopas de ajo, tortilla de patatas o el bocadillo preferido por los madrileños: el “bocata de calamares”.